Diario La Tercera – Santiago de Chile, 5 de mayo 99.
Fundador del Movimiento Humanista celebró ayer 30 años de difusión de sus ideas.

Silo: “¡Aquí estamos de nuevo!”

Aunque reconoció un fracaso de su ideario en las intenciones de “humanizar la tierra”, dijo que se acercaba una “nueva civilización”.

Punta de Vacas.

– Cuando Mario Rodríguez Cobos, también llamado Silo, se acercó al micrófono, se produjo un respetuoso silencio en un desolado promontorio de esta localidad argentina, a pocos kilómetros de la frontera con Chile. Ayer, ese fue el escenario donde unas tres mil personas conmemoraron los treinta años que han pasado desde que el fundador del movimiento humanista, de 61 años inició la difusión de sus doctrinas.

La frase con la que inició su arenga a la multitud fue “¡Aquí estamos de nuevo!”; rompiendo la quietud de la soledad en la cordillera trasandina. En ese mismo paraje, rodeado de cerros, rocas, y soldados de la dictadura argentina, hace tres décadas, un 4 de mayo de 1969, Rodríguez realizó su primer discurso ante un reducido número de personas, estructurando su mensaje sobre la base de la no violencia, la tolerancia y la superación personal, los mismos valores que ayer recordó durante el acto, al que asistieron varias personalidades del Partido Humanista chileno, como el ex candidato presidencial Cristian Reitze, el actual candidato, Tomás Hirsch, y el cantante Raúl Alarcón (Florcita Motuda).

En la ocasión, aunque admitió un fracaso temporal de la doctrina humanista en la lucha por “humanizar la tierra”, anunció que este año definirán una nueva estrategia internacional para “superar la última etapa de la prehistoria humana… y entrar en una nueva civilización”.

“Estilo de vida”

En conversación con LA TERCERA, Mario Rodríguez explicó los lineamientos básicos de su ideario, que en Chile tiene millares de seguidores.

Según dijo, son seis los puntos centrales que integran lo que para él es, más que una ideología, un “estilo de vida”. En primer lugar, la ubicación del ser humano como valor y preocupación central; luego, la afirmación de la igualdad de las personas; tercero, el reconocimiento de las singularidades, condenando toda discriminación; la tendencia al desarrollo del conocimiento sin límites, descartando cualquier prejuicio; declaración de la libertad de ideas y creencias; y el repudio a todo tipo de violencia, no solo la física, sino también la moral, económica y cultural.

En ese contexto, explicó que el primer tipo de organización que se tuvo en 1969 fue una Comunidad para el Desarrollo Humano, de la cual derivó posteriormente el Movimiento Humanista y, en la década de los ’80, los partidos políticos ligados a él. Su método de trabajo, sobre la base de comunidades orientadas por delegados y coordinadores, ha sido muy criticada e incluso en los ’70 fue llevado a la justicia en calidad de secta.

A eso, Silo respondió que “el mundo se está poniendo muy paranoico, estamos viendo fantasmas en todas partes”.

“Nosotros queremos un cambio de mundo muy profundo. Somos absolutamente anticapitalistas, porque este sistema es violento; pero no somos socialistas; porque creemos en la propiedad del trabajador. Ellos deben contar con su propia propiedad y no con migajas como ha sido hasta ahora”, indicó.

Mística.

La reunión se realizó en un ambiente de, casi fervor religioso, en que los asistentes provenientes de los cinco continentes se afirmaban como podían a la ladera del cerro contiguo, desde donde escuchaban las palabras de su líder.

Mientras algunas mujeres sollozaban emocionadas, Silo terminó sus palabras y se puso a repartir abrazos a los amigos, y advertencias a los enemigos de la “humanización planetaria”.

“Los triunfadores de hoy (capitalistas), no tienen asegurado el futuro”, concluyó entre los aplausos de sus apasionados seguidores.

Alvaro Medina
enviado especial