Supongamos las dos esencias de banana y de limón.

Extendemos:

Banana: Limón:

1/10 dulce 1/10 ácido – amargo – pungente

1/100 dulce 1/100 ácido – amargo

1/1000 dulce 1/1000 ácido

1/3000 dulce 1/3000

1/5000 dulce

1/7000 dulce

Vemos entonces que la última fragancia en desaparecer es el olor primario, la penúltima es el secundario, la primera (en este caso), el terciario. Vemos que la esencia de banana es más fuerte, admite una dilución 1/5000 (aprox.) y que la de limón admite solo 1/1000 (aprox.). Vemos también que podemos ponderar la intensidad de las fragancias primarias, secundarias y terciarias.

Sabemos ahora cuánto de esencia de banana y cuanto de esencia de limón tendremos que poner para obtener el agridulce; así:

Dilución que admiten: banana 1/5000 limón 1/1000
Combinación teórica: dulce 3 ácido 5
Combinación real: banana 3ml. limón 25 ml.

Recién ahora combinamos armónicamente fragancias.

Subsistiría el problema de los secundarios y terciários que deberíamos, siguiendo el mismo sistema, tratar de neutralizar o realzar según la fórmula de perfume que nos hayamos propuesto.

Al llevar a la práctica esta técnica nos encontraremos con la dificultad de la falta de desarrollo de nuestro olfato. Además con el problema de la rápida saturación que tiene este sentido (1,5 minutos). De todos modos, esta dificultad, al principio nos impedirá distinguir con precisión qué fragancias van desapareciendo, pero podremos por lo menos medir la intensidad general de la esencia, y definir su fragancia primaria.

Prácticamente extendemos esencia de lavanda (sintética) en alcohol 80º. En primer lugar, rebajamos el alcohol 95º agregándole agua destilada y midiendo con el alcohómetro de Gay Loussac.