Veremos prácticamente:

triturado:

trituraremos anís estrellado para destilar luego.

prensado:

prensaremos cáscaras de limón finamente dotadas. Dejaremos decantar el líquido obtenido y veremos como se separan los aceites esenciales de los otros líquidos.

extracción napolitana:

sobre una esponja pequeña y muy porosa apretaremos cáscaras de mandarinas. Al saturarse la esponja la estrujamos, obteniendo unos líquidos, que al dejarlos decantar, como en el caso del limón, presentan varias capas. Los aceites sobrenadan.

destilación:

ponemos agua en un balón hasta la mitad, colocamos el anís triturado en bolsitas hechas con gasa evitando que toquen el agua, el balón se coloca sobre el fuego y con el serpentín refrigerador. Los vapores del agua arrastran los vapores del aceite esencial del anís y al condensarse serán recogidos en la vasija florentina, allí los aceites flotarán y el agua se irá al fondo.

La vasija florentina nos permitirá hacer varias destilaciones seguidas sin necesidad de trasvasamientos.

Al destilar el anís, en vez de ponerlo en bolsitas podríamos mezclarlo directamente con el agua, pero la calidad de los aceites obtenidos disminuye al ser sometidos a temperaturas más elevadas.

Infusiones y lixiviaciones:

se practican en medicina natural.

enflorado:

en una caja chata, que pueda cerrar herméticamente se ponen capas finas de grasa desodorizada (vaselina, estearina, etc.). Sobre ellas se colocan las flores de las cuales se quiera obtener la fragancia. Cerrar herméticamente la caja. Deben cambiarse las flores cada dos o tres días: De este modo la grasa se irá perfumando cada día más. Mientras más reiteremos la operación mayor concentración de fragancia obtenemos.

Para obtener luego esa fragancia de la grasa podemos rescatarla con alcohol, diluimos parte de la grasa perfumada al baño maría, le agregamos alcohol y batimos. Dejamos enfriar y vemos que la grasa se separa del alcohol rescatamos entonces el alcohol que arrastró algo de fragancia y para mayor concentración reiteramos la operación con el mismo alcohol pero con nueva grasa. Si quisiéramos concentrar aún más la fragancia deberíamos rectificar ese alcohol mediante destilaciones complejas similares a las que se utilizan en la destilación del petróleo para obtener nafta, keroseno, gas-oil, etc.

Existen distintos modelos de rectificadores. Algunos más complejos que otros, unos más específicos que otros. Es interesante investigar el tema ya que a la larga serán necesarios los pequeños rectificadores en nuestro laboratorio. Entonces deberá intervenir el vidriero amigo.