En Iconografía usamos como vehículo la figura humana. Encontrándonos con el problema de usar una figura humana neutra, es que apelamos al esqueleto. Es este esqueleto el que vamos a ponderar, al que vamos a llevar distintos caracteres según fórmula. De manera que en toda producción discontinuo lo que nos interesa es su referencia al hombre.

Entremos ahora en el problema del formuleo y el manejo de la máquina. Para esto apelamos a la máquina cargada con colores, que nos va a servir para ejemplificar como es que dado un rojo, podemos compensarlo adecuadamente solo con el verde que le corresponde. Esto es posible cuando ponderamos el rojo, es decir, que vemos que este se orienta como tono al verde-anaranjado o si va a rojo-violáceo. Compensamos adecuadamente el primer caso con un verde azulado (dado que al ser azulado compensa el secundario del rojo). En el segundo caso usaremos el verde amarillento que compensa al violeta que contenga el rojo. De manera que si observamos la paleta tenemos en el primer caso un corrimiento hacia la derecha que podemos hacer extensivo a toda la paleta equilibrando el conjunto de colores.

En el primer caso: rojo-anaranjado, azul-violáceo, violeta-rojizo.

Y en el segundo caso: rojo-violáceo, naranja-rojizo, amarillo-anaranjado, verde-amarillento, azul-verdoso, violeta-azulado.

Aparte de estos corrimientos que nos resultan muy útiles para nivelar las formas vemos otras características que son análogas: cálidos y fríos; avanzantes, retrocedentes; primarios,; secundarios.

Y en las formas vemos: duras y blandas, «emisoras» y «acumuladoras». Por otra parte, podemos atender a las relaciones de proporción o del que necesitamos más y del que necesitamos menos. Indicadas por el segmento interno que une los componentes, por ej. en el caso del ángulo y de la curva, el segmento interno nos indica que necesitamos más de ángulos que de curvas. Este «más» y este «menos» responden a un número siendo el «más» equivalente a 5 y el «menos» equivalente a 3. (ver paleta de formas).