PREGUNTA: «Los estados indicados en primer término: conciencia de sí, el reino de los cielos, todo aquello, ¿no suponen la no existencia del núcleo de ensueño?».

No, no. La conciencia de sí no supone la no existencia del núcleo de ensueño. El núcleo de ensueño sigue trabajando. Es decir: nuestros gustos, nuestras tendencias, la vocación que tenemos, todo aquello sigue trabajando. Si en estos momentos mientras uno habla, se da cuenta de que está hablando y no está hipnotizado por una carita en particular; si en estos momentos uno no está ensoñando, sino manejándose con sus datos y sus relaciones, de todas maneras el núcleo sigue actuando. En uno persisten las mismas aspiraciones, tendencias y búsquedas.