Corfú, 1a. camada, tema anexo. 14 de julio de 1975

Esta primera charla sobre el tema (que fue un agregado a los temas que se vieron en Corfú)
circuló primero como resumen y luego como transcripción completa.
Esta es una versión de la transcripción de la que se quitó “impurezas” tanto de redacción como de sentido.
Sería muy útil si alguien tiene la cinta para poder cotejarla.
A continuación se agregó la charla que dio Silo en la camada de septiembre, también transcripción,
y forma una unidad temática con la primera, dado que no hay reiteraciones
sino que se complementan ofreciendo un panorama integrado de la cuestión del pensar y el método.
Ambas complementan las charlas tituladas “estudios sobre Doctrina” de la carpeta naranja.
Néstor Tato. Buenos Aires, 8/10/06.

Vamos a partir de una cantidad de supuestos, siempre que se trata de fundamentar algo se parte de supuestos, nunca se parte de realidades. Nosotros suponemos que ante el fenómeno que se presenta a la conciencia, esta, estructura. Es decir que la conciencia no se limita a tomar en cuenta estímulos, ¡No!, sino que además reacciona, coteja entre si los estímulos, hace operaciones que los objetos no hacen. Cuando yo relaciono estos grabadores entre sí, y digo, aquí hay diez grabadores o lo que sea, y acá hay cinco tazas y diez cajetillas de cigarrillos; esta operación que hago de relacionar estos objetos que son propios de un plano entre sí, los otros que son propios de otro plano entre sí, y así siguiendo. Estas operaciones no las hacen los objetos, no las hacen los grabadores, ellos no están relacionados entre sí, salvo que puedan estar relacionados con la línea eléctrica que los alimenta, estos paquetes de cigarrillos, tampoco están relacionados entre sí. Este sistema operacional, esta estructuración la efectúo merced a ciertas operaciones de mi conciencia, y no es que los objetos los efectúen; ¿se distinguen? ¿no es cierto?, de manera que decimos que ante los fenómenos, la conciencia estructura, y que los fenómenos aunque estén separados entre sí, son estructurados de todas maneras por las operaciones del concientismo, de todas maneras son estructurados, se tenga de ellos un cabal conocimiento o no se lo tenga. No hay objeto que aparezca en el campo de la conciencia que no sea estructurado por esta, de manera que, ante todo fenómeno la conciencia estructura. La estructuración del pensar denota, muestra la concomitancia entre el fenómeno y la conciencia; es decir que, se estructuran datos perceptuales, variamos la estructuración de la conciencia; si los datos perceptuales se alejan considerablemente de la estructuración que se está llevando, se necesita una nueva estructuración y la acción que pueda tener la conciencia sobre los objetos merced al cuerpo, por ejemplo, en la conducta, la acción de la conciencia en el mundo, también modifica la posición que tienen los objetos.

De manera que esta relación entre conciencia y fenómeno la llamamos ¡relación estructuradora! El fenómeno, en cuanto a experiencia, no en cuanto a fenómeno, el encendedor, no en cuanto a encendedor sino en cuanto a que es para mi una experiencia, en cuanto a que lo percibo, en cuanto a que lo represento, en tanto y en cuanto es objeto de mi conciencia y no objeto del mundo solamente; está encuadrado por el ‘interés de la conciencia’. Es decir, que dado un objeto del cual tengo experiencia, este objeto de experiencia se me aparece como tal y se articula de una manera o de otra, de acuerdo al interés que expone la conciencia. Los objetos en sí, no tienen interés, esa es una característica de la conciencia; pero para mi es mucho más interesante este grabador que este encendedor, sobre todo ahora que tiene poco gas. A mí me es mucho más interesante este grabador; de manera que veo el grabador, el encendedor acá, y dale con esa cuestión, pero esto me resulta mucho más interesante, y a este fenómeno lo enmarco, lo encuadro de un modo característico, lo fijo de acuerdo a mis intereses. Bien, pero podría decirse desde luego, que podría decirse lo contrario, que el interés, eso de que me interesa tanto el grabador y menos el encendedor, que el interés no se explica porque la conciencia lo ponga, sino que el interés queda encuadrado por el fenómeno, es decir, yo me intereso por el grabador y no por el encendedor porque el grabador tiene características en cuanto a objeto que puede satisfacer una cantidad de necesidades más interesantes que el encendedor, lo cual también es cierto, lo cual también es válido. De manera que no bastan las explicaciones monistas, antagónicas, dialécticas entre sí, en donde, propio del subjetivismo se dice es la conciencia la que configura al mundo, el idealismo trabaja sobre todo en esos parámetros. Las otras posturas pretenden lo contrario, y se oponen dialécticamente a las primeras, diciendo que en realidad la conciencia tiene determinados intereses porque están dictados por las condiciones que ponen los objetos. ¿Me explico? Es así, verdadero y en los dos casos, y de no ser así, que la conciencia pusiera intereses sobre los objetos y que a la vez los objetos dictaran los intereses de la conciencia, en su adaptación al mundo, de no ser así, no se explicaría el funcionamiento estructurador de la conciencia y del mundo y el feed-back que se establece entre el objeto que actúa en la conciencia y la conciencia que modifica al mundo, es precisamente porque estas dos posturas tienen razón, porque las cosas funcionan, y no es de ninguna manera, porque una de las dos tesis pueda funcionar; ¿Captan la idea? La estructura fenómeno-conciencia es dinámica, desde luego es móvil, por tanto también lo es el sistema de intereses, puestos en distintos tiempos del pensar, en un momento me intereso por una cosa, en un momento me intereso por otra cosa y así siguiendo. Si no fueran dinámicos, si no fueran móviles los fenómenos que ponen intereses en mi conciencia, y no fueran móviles los fenómenos propios de mi pensar, entonces mis intereses estarían fijados; y no lo están porque de hecho, basta que sienta un poquito de hambre para que mis intereses se inclinen por un lado, o basta que me peguen un bocinazo para que mis intereses se inclinen en otra dirección. ¿no es cierto?. De manera que esta realidad dinámica tanto interna como externa hace a la variación de los intereses en la relación de la conciencia con el mundo, y eso no es cosa del otro mundo tampoco. Ahora desde luego, de esta variabilidad de intereses, puede abstraerse, puede sacarse de todos estos intereses que están cambiando y que aparentemente serían un desorden, puede abstraerse el momento del pensar, el momento del pensar que va entre comillas, va entre comillas porque se refiere al pensar y no al momento del tiempo externo el momento en el que el pensar es una abstracción, el momento del pensar es el átomo del pensar, es la parte más pequeña del pensar, la partícula más elemental del pensar, que es una abstracción que en la realidad no existe, pero que se trabaja con ella como abstracción, se trabaja con esta abstracción para poder fijar el interés. En un momento tengo este sistema de intereses, en otro momento, tengo otro sistema de intereses, pero no es que haya una variabilidad total de intereses porque entonces no podrían producirse otro tipo de operaciones en el pensar. Si todo fuera tan dinámico y tan fluido, y saltara continuamente de un interés a otro, entonces no podrían producirse operaciones tales como el registro de un interés dado, el cotejo de registro de ese interés con el registro de otro interés, que son relaciones que puedo establecer en mi pensar ¿Captan la idea? De esa movilidad no se extrae ninguna modalidad estable, mientras que de las abstracciones del transcurrir de la conciencia, abstracciones que yo en este momento llamo momentos del pensar; de ahí se concluyen las posibilidades de relación. ¿Captan la idea? Se habla entonces de momentos del pensar cuando se fija un interés, fijo un interés en ese momento que es el grabador, ahora me intereso por el grabador, aunque mis intereses estén muy móviles ahora, mi interés es el grabador, y dentro del grabador hay pequeños intereses que están circulando, pero este interés que fijo, es para mi un momento del pensar, se habla entonces de momento del pensar cuando se fija un interés. La fijación de un interés es desde luego un grado de determinación del pensar, determinación en dos sentidos, digo que la fijación del interés sobre el grabador es una determinación del pensar, primero en cuanto que al fijar mi interés sobre el grabador, y al poner ese ámbito sobre el grabador, este determina mi pensar, no puedo pensar cualquier otra cosa hasta que el interés puesto sobre el grabador se desplace hacia algún otro objeto que fije mi interés; así puedo decir, el grabador tiene estas dos palancas, el grabador tiene un cassette, el grabador tiene una cantidad de adminículos, ¿qué está pasando ahí?, está pasando que fijamos mi interés, que mi pensar queda determinado por la postura del objeto frente al interés propuesto, ¿Está claro?, porque si no saco mi interés del grabador y me pongo a hablar del encendedor ¿qué es esto? ahí no hay un pensar coherente, y solo puede haber pensar coherente en la medida que se fija el interés, y al fijar el interés este interés queda determinado por el objeto puesto, ¿qué, se capta?. Entonces es una determinación del pensar en primer término, porque el objeto fijado en ese ámbito del pensar, dicta las operaciones del pensar, y en segundo término es una determinación, porque las mismas operaciones que realiza el pensar deben referirse a eso y no a otra cosa. Hay determinación porque el objeto lo pone y hay determinación porque la conciencia pone, de manera que hay una determinación en dos sentidos diferentes por lo menos. Ese es el grado de determinación del pensar que pone los límites; porque hay determinación del pensar hay límites, hay acotamientos, el que fija los ámbitos que pueden o no estar explícitamente manifestados; es gracias a la determinación del pensar en torno al grabador, que se determinan ciertos ámbitos, ‘hasta aquí llega el grabador y no más que hasta aquí’, de manera que en esos límites trabaja mi pensar. Ahora bien, hay caracteres en ese objeto, caracteres que interesan al pensar, que están explícitos, ‘lo que veo acá’, pero hay una cantidad de caracteres implícitos, que no están puestos con toda su presencia delante de mi percepción, pero sin embargo, mi interés sobre el grabador busca hacia ellos, se orienta, y va a tratar de investigar y tratar de interpretar estos caracteres implícitos puestos en el objeto que ha determinado mi interés. Sí, así pues, abro el grabador, me fijo en todos sus sistemas internos, y así voy descubriendo una cantidad de características no explícitas que tiene el objeto, que ha determinado mi interés sobre él. Y distingo entonces entre el interés puesto que determina mi pensar, el hecho de que por fijar mi interés en el pensar, establezca límites y dentro de estos limites del pensar diferencio caracteres explícitos y también implícitos a los cuales se refieren mis operaciones, eso es de simple. Interés y ámbito son propios de la abstracción del pensar frente a la movilidad fenómeno-conciencia. De no existir esta aptitud de referirse a objetos con interés y de fijar ámbitos en los objetos para no hacer confusiones y no salirse de los objetos; de no existir esta aptitud, no podría existir el pensar, y mucho menos el pensar ¡coherente!. Hay formas del pensar incoherentes donde los límites entre los objetos desaparecen, en donde los intereses fluctúan tan enormemente, que no se sabe que se está pensando. Pero ese tipo de mentación no nos interesa ya, a eso no le llamamos pensar. Cuando nosotros hablamos de pensar, hablamos de un sistema de operaciones coherentes, y de un sistema de operaciones que aunque diferentes de acuerdo a los objetos a los cuales se está refiriendo tienen permanencia aunque sea móvil en sus representaciones, nos permite esclarecer leyes y constantes aunque sean variables los casos particulares sobre los que se orienta el pensar. ¿Es clara la idea? Hablamos entonces de pensar coherente, en la medida que, aunque haya variación del pensar, hay permanencia en las operaciones. La fijación de interés y ámbito es por cierto diferencial, ahora veamos, ¡yo digo que si! que tengo interés, y me fijo en el grabador, y que al fijarme en el grabador veo caracteres explícitos e implícitos y esto me permite hacer muchas operaciones internas, y digo además que si he fijado el interés en el grabador me he puesto límites, y ¿en qué puede basarse esto de fijarme en el grabador?, poner límites entre el grabador y otras cosas, ver dentro de ese campo de observación caracteres explícitos e implícitos. En que si no es una operación diferencial del pensar, no podría hacer semejantes cosas sino estableciera diferencias entre lo que es el grabador y aquello que no es el grabador, el grabador es para mi un campo de interés y es mi objeto de interés en la medida en que conozco sus límites, si no conozco los límites trato de establecerlos, y para que surja peraltadamente el grabador, para que surja con eminencia, destacadamente, es necesario que establezca yo diferencias con aquello que el grabador no es. La fijación del interés, la creación de ámbitos del pensar, se desprende necesariamente de la actividad diferenciadora de la mente; es porque la mente establece diferencias, es por eso precisamente que puede poner ámbitos, que puede poner intereses y de no existir una aptitud diferenciadora en el pensar, todo por contigüidad estaría unido desordenadamente. La fijación de interés y de ámbito es por cierto diferencial, es además relacionadora entre las diferencias y es sintetizadora de las relaciones efectuadas entre las diferencias; ‘es mas el ruido que meten las palabras que la idea’.

La fijación del interés es básicamente diferencial, ‘acá está el grabador, y esto no es el grabador, y como no es el grabador pues no me interesa’, y entonces yo estoy acá y esto ya no, ¡perfecto! ¿que más?. Bueno, es diferencial, es relacionadora entre las diferencias, resulta que ahora estoy en el grabador y como estoy en el grabador, resulta que veo caracteres explícitos, implícitos, partes diferentes del grabador, esto no es una masa, esto tiene cosas diferentes, y por eso lo estoy observando, y me intereso porque acá hay una cantidad de cosas, cosas que son diferentes entre sí, claro que sí, pero cosas que están relacionadas entre sí. El grabador consta de numerosas piezas que están relacionadas entre sí; ¡vaya descubrimiento!… Bien, lo interesante es que esas cosas que están relacionadas entre sí, en ese objeto, eso que yo digo de las cosas relacionadas entre sí, esta estructuralidad que yo veo en el grabador que me interesa, esto me está mostrando que yo puedo establecer relaciones entre las diferencias, de manera que no sólo hay una aptitud diferencial, sino que hay una aptitud relacionadora entre las diferencias. Si me limitara a definir el pensar como un sistema de ideación tal, que procediera exclusivamente por diferencias no tendría la posibilidad de relacionar los fenómenos entre sí, no tendría la posibilidad de encontrar en este grabador que observo un sistema de cosas, ¿comprenden? Yendo por la via de las diferencias, no puedo determinar realmente el fenómeno, puedo separar el fenómeno de otros, pero no puedo hacer ninguna otra cosa más. Continuemos con el procedimiento, y vayamos solo por las diferencias, diferencio el grabador de aquello que no es el grabador, ¿que más? Diferencio las teclas porque son diferentes entre sí, diferencio el carrete porque es diferente a las teclas, y así siguiendo, todo lo diferencio ¿Y qué hago con esa diferencia continua e infinita? ¡Absolutamente nada!, no puedo construir, no puedo operar, no me basta entonces para explicitar el pensar decir que es un sistema proyectado hasta el infinito de operaciones diferenciales, sino que hay otro operar con la mente, que a las diferencias puestas en un acto permite a esa mente otro sistema, otro funcionamiento, a las diferencias puestas se le permite además relacionarlas entre sí, pero ¿que relaciona y como es el sistema de relación? El sistema de relación también trabaja diferencias, porque no puede establecerse relación entre cosas que no se han diferenciado, de tal manera que no puedo relacionar las distintas teclas entre sí y decir, todas ellas forman parte del teclado del grabador, no puedo establecer relaciones entre las teclas, si no diferencio a cada una de ellas, de manera que es válido esto de que el pensar trabaja por diferencias, de que el pensar relaciona las diferencias, ¿relaciona qué?: las diferencias, y no puede relacionar sino diferencias, de manera que sigue siendo válido el trabajo de la diferenciación. Así que, aún cuando se establezca relaciones, establezco relaciones entre diferencias. Ustedes dirán: ‘pero a veces puedo relacionar cosas parecidas y como son parecidas, entonces no estoy haciendo diferencias’. ¡Todo lo contrario! estoy haciendo diferencias, y estoy diciendo que esto es distinto al otro, aunque sean parecidos, y que se relacionan entre sí porque son parecidos. ¿Y qué creen que estoy haciendo?, estoy relacionando diferencias, eso lo vamos a ver un poquito más adelante.

Es relacionadora entre las diferencias y es sintetizadora de las relaciones efectuadas entre las diferencias, de manera que cuando termino diciendo ‘la estructura del grabador es tal o cual; y no es posible que me cobres trescientos dólares, cuando el teclado completo. ¿y a ver cuanto cuesta esto, y esto, y esto, eso no puede costar más de cien dólares; no me puedes cobrar tanto!…‘ Muy bien, hablamos de un grabador diferente, de manera que estoy estableciendo diferencias entre distintos elementos que componen el objeto, estoy relacionando los elementos entre sí, ¿y qué es lo que estoy relacionando?, ¡diferencias! y luego estoy sintetizando, y entonces estoy teniendo una imagen más o menos cabal, más o menos de lo que puede ser este grabador de acuerdo a mi grado de información, y entonces estoy estableciendo relaciones, ya más compactas entre las diferencias, estoy sintetizando, ¿pero cual ha sido mi hilo conductor? Mi hilo conductor ha sido siempre la diferencia. Fijar un interés o fijar un ámbito es antes que nada, diferenciar: las diferencias, teclas, las distintas partes del aparato, guardan relación ambital, no es legítimo un pensar ni es coherente un pensar en donde se establezcan relaciones entre objetos que pertenezcan a distintos ámbitos, porque, ¿como voy a decir por ejemplo: en este grabador, fijo la diferencia de este grabador con otros objetos, en este grabador hay, un, dos, tres, cuatro, cinco, seis teclas y… siete (indica tecla de otro grabador) (Risas), ¿como voy a relacionar diferencias de distintos ámbitos?, relaciono diferencias dentro de un determinado ámbito. Fijar un interés o fijar un ámbito, es antes que nada diferenciar. Las diferencias guardan relación ambital, y se relacionan porque están en ese ámbito fijado y no se relacionan con entidades de otro ámbito; siendo la relación también efectuada por diferencias, perfectamente. Si se dijera, por ejemplo, de acuerdo a esto, que la relación A=A no procede por diferencia, por ejemplo que la idea de identidad, de que una cosa es igual o es idéntica a sí misma, y como yo soy el mismo, y él es él, y el otro es él, y así siguiendo, que este objeto es el objeto; si se dijera que la relación A idéntica a A, no procede por diferencia, habría que destacar por lo menos: Primero: Que hay un ámbito de relación fijado por igualdad, acá tenemos A, acá tenemos =, acá tenemos A, perfectamente, primero, hay un ámbito de relación dado por igualdad, lo que primero decimos es que estamos usando el signo igual, para decir esto y esto son idénticos, estamos usando la relación igual, bien ¿Qué es esa relación que estamos estableciendo al decir A es igual A?, al hacer eso estamos diciendo que la relación no es adición, estamos diferenciando, no es A más A. ¡No!, no es la sustracción, no es otro tipo de relación, es una relación que nosotros diferenciamos, una relación precisa, la de igualdad, ¿y qué ponemos? Primera cuestión: dado todo el sistema de relación que conocemos, diferenciamos el que nos interesa, que es igualdad, esto para comenzar, así que de entrada ponemos un sistema de relación, diferenciándola de todo el sistema de relaciones que conocemos…… Bueno, podrían decir ustedes que A más A, por ejemplo, claro que podrían, y podrían decir muchas cosas más; sin embargo buscan la relación igual, y la ponen, y la hacen diferencial. Segundo: en cuanto a la entidad A, ya no al signo de relación que se relaciona consigo mismo y a la cual se le asigna identidad, decir que A es idéntica a sí mismo, es posible por lo siguiente, es posible porque se la diferencia de B, de C, de E, de F, y así siguiendo, de todas esas estructuras que ustedes conocen, y que de entrada ya producen diferencia, ustedes toman A, además que A es idéntica a sí misma, no es idéntica a B, C o D ¡No! ¡no es cierto?, ustedes la diferencian bien, de manera que hemos establecido diferencias de la relación de igualdad con todas las relaciones posibles de A con todas las entidades que no son de A. La hemos diferenciado y nos hemos quedado con A.

Tercero: A, como primer término de la relación, ‘fíjense, acá hay dos A’, A puesta ahí = A puesta acá, hay dos A, decimos que son la misma, pero no importa, pero hay dos A. A, como primer término de la relación, aparece idéntico a sí mismo, solo si se lo piensa como momento del pensar, y en tanto se lo diferencia de otro momento. De acuerdo a esto, aún la relación de identidad aparece como diferencia entre términos para el pensar. Yo digo que el cenicero es idéntico a sí mismo, solo si abstraigo el transcurrir, porque si me encuentro con este cenicero que fotografío hoy 28 de Agosto, si me encuentro a este mismo cenicero dentro de 30 años, no voy a decir al presentar la nueva fotografía, que se trata del mismo cenicero, o bien voy a decir, es el mismo cenicero pero está cambiado; perfectamente, voy a decir , es el mismo cenicero que se ha deteriorado, claro, así es todo; parece que la identidad trabajara únicamente con el momento abstracto del pensar, porque en cuanto dejo el pensar, en el transcurrir, entonces de ninguna manera se me hace posible identificar a A. La famosa discusión entre estos griegachos, de que nadie se baña dos veces en el mismo río, y que la identidad no existe, sino que todo es transformación, por un lado y de que todo es idéntico, por otro lado, a sí mismo, nos lleva a situaciones de lo mas risibles a lo largo del tiempo; hubo algunos defensores de las posturas de la identidad, que para demostrar que las cosas eran idénticas a sí mismas, un tal Zenón de Eleas por ejemplo, largó la siguiente aporía, la siguiente dificultad, y dijo así: “Una cosa es idéntica a sí misma y no puede dejar de serlo, como en el caso de una flecha, yo lanzo una flecha y la flecha en un momento dado, está donde está, ¿o está donde no está? Que esté donde no esté no puede ser, y si está donde está, no se mueve. Esas aporías de Zenón de Eleas, como el caso de las flechas, como el caso del veloz Aquiles y la tortuga, que Aquiles jamás puede alcanzar a la tortuga, porque tiene que ir pasando por espacios cada vez más pequeños, que la cosa se hace infinitesimal y entonces Aquiles tiene que apurarse cada vez más para pasar por todos esos puntos, y la tortuga con que se mueva un poquito, siempre está a mayor distancia matemática de él. Cosas por el estilo trataban de argumentar los defensores de la identidad, para argumentar que las cosas no se movían, sino que las cosas eran en realidad ilusión y los otros se metieron en una ráfaga movilista tal, de tal naturaleza, que entonces, como todo cambiaba, de ahí no se podía sacar ninguna ley: si este grabador en un momento es y en un momento no es idéntico a sí mismo, y resulta que le pago los trescientos pesos a Lola, y dentro de media hora, el grabador es un repollo, por ejemplo, entonces se me crea un problema. No puede trabajarse de esta manera. La síntesis establecida del modo A = A, surge de la diferencia de los otros momentos del pensar y como nuevo ámbito diferencial que pone el pensar. La síntesis asume la diferencia de las relaciones estructurándolas ponderativamente, por tanto diferenciando a las diferencias que no coinciden con el nuevo ámbito que pone. Por lo tanto, la síntesis asume las diferencias de la relación. Las relaciones que establecí por diferencias están asumidas en la síntesis. La síntesis asume las diferencias de la relación estructurándolas ponderativamente, no basta con decir que tengo las relaciones, con eso no digo nada. Tengo las relaciones estructuradas en una síntesis, y esto es válido en la medida que tenga ponderación de distintos sistemas de relación y diga: “es mucho más importante esta tecla que la otra cuando voy a grabar”, porque es la tecla de la grabación, en otra operación es más importante “esta” (indicando otra tecla), porque voy a establecer una pausa aquí, porque voy a dar tono, y aquí voy a dar volumen y así siguiendo de manera que he ido estableciendo no solo relaciones, sino ponderaciones, en cuanto determino una síntesis de una determinada estructura, entonces la síntesis asume las diferencias de las relaciones estructurándolas ponderativamente. Por tanto, si pondero, si digo que esto es más importante que lo otro, es más importante la primera tecla roja para grabar que la otra para borrar, etc.; si estoy haciendo ese tipo de ponderaciones estoy necesariamente procediendo por diferencias nuevamente. De manera que la síntesis asume las diferencias de las relaciones estructurándolas ponderativamente; por lo tanto diferenciando a las diferencias que no coinciden con el nuevo ámbito que ponen y así voy construyendo el pensar con ese tipo de proceso. Es la diferencia entre los momentos del pensar la que permite establecer igualdades en un nuevo momento del pensar. Si no hubiera diferencias de momentos del pensar yo jamás podría decir por ejemplo, que A = A, tendría que decir nada más que A. No podría establecer la relación de igualdad porque no habría secuencia en el pensar, y aunque sea una abstracción A, y aunque diga A = a sí misma, es posible que yo pueda establecer relación entre ese A con el otro A y decir que son idénticas y que es la misma que está trasladada a dos tiempos del pensar. Puedo decir todo eso gracias a que hay una secuencia en el pensar, y esa secuencia en el pensar está dada por los momentos del pensar. Si fuera el mismo momento como un ‘continuum’ del pensar sin momentos, sin diferencias entre sí, no habría posibilidad ni siquiera de establecer igualdades, de manera que, por paradójico que resulte, la igualdad surge de las diferencias, y no puede establecerse conceptos de igualdad si no trabajo con diferencias de momentos del pensar: y esto es indiscutible. La movilidad estructuradora de la conciencia la habilita para ampliar sus intereses, por ejemplo, ahora ya me interesa el otro grabador, me interesan ya los tres grabadores, voy ampliando mis intereses, la movilidad estructuradora de la conciencia la habilita para ampliar sus intereses, para incorporar nuevos fenómenos para su comprensión y para diferenciar nuevamente en niveles más complejamente estructurados. ¿Y no sería mejor que estos tres grabadores, un grabador un poco más complejo que pueda hacer más operaciones que estos otros 3 que he ido incorporando? Ahora ya no me interesan estos tres, ahora me interesa uno solo; no disminuyó sino que aumentó y tengo ahora una unidad operatoria que tiene muchas más posibilidades. ¿Cómo? Antes tenía tres y ahora tengo uno. ¿Me he reducido? ¿que es eso? ¡No! me he ampliado. Ese uno tiene las posibilidades sumadas de estos tres diferentes, he hecho una nueva síntesis de tipo operatorio. La movilidad de la conciencia habilita para ampliar sus intereses, para incorporar nuevos fenómenos para su comprensión y para diferenciar nuevamente en niveles más complejamente estructurados, nuevas diferencias que establezco entre estos objetos. He comprendido, he visto sus utilidades, sus operaciones, ahora ya diferencio, tengo ahora un objeto más complejamente estructurado que toda esta sucesión de objetitos. La movilidad de la conciencia se explica solamente en tanto estructura con el mundo y en cuanto diferencia y relaciona en tal estructura. No surge el pensar sino por diferencia con el mundo. Cuando nosotros, a niveles más bajos, mas pedestres de interpretación, hablamos de estas funciones mecánicas de la adaptación al medio, la diferencia entre el organismo y su medio, de que primero surgen diferencias dentro del medio, y de que de las diferencias en el medio inorgánico van surgiendo elementos orgánicos que se relacionan de un modo particular, se sintetizan de un modo nuevo y surgen como nuevas diferencias frente a procesos anteriores; cuando estamos explicando la vida (como lo haría un primate); cuando estamos explicando la vida por las diferencias entre el medio, las relaciones entre elementos que se aglutinan, que se encadenan de cierto modo, surgen los organismos, y estos organismos que están en un medio tienen diferencias con él: ¡no son el mismo organismo! Son diferentes estos medios a los organismos, pero estos organismos viven en esos medios y entonces hay diferencia de potencial. El medio tiene cosas que el organismo no tiene, entonces el organismo va donde hay aquello que él no tiene. Por diferencia! No va a ir a donde hay algo que él tiene. ¡No! Está satisfecha la ameba, no tiene porqué dirigirse, se dirige por diferencia, entre lo que hay y lo que no hay, se relaciona con ese elemento nutritivo, lo asimila, lo sintetiza, elimina los elementos que ya no sirven, etc… De manera que cuando hablamos de la conciencia, la explicamos en tanto estructura con el mundo solamente, y en cuanto diferencia y relaciona en tal estructura. Y no podemos hacer un mazacote entre conciencia y mundo, sino que hablamos de una estructura conciencia-mundo, pero en la que existen diferencias entre el aspecto operacional que es la conciencia, y el aspecto inerte, si quieren llamarlo ustedes así, que es también dinámico, pero de otro tipo, que es el mundo, que es el medio. Hay diferencias entre conciencia y mundo. Pero resulta que hay relación estructural, entonces en ocasiones ponderamos el mundo y en ocasiones ponderamos la estructura de la conciencia. Pero hay relaciones diferenciales entre conciencia y mundo y en cuanto diferencia y relaciona en tal estructura. Lo cual además nos evidencia la ampliación creciente de tal estructura.

El pensar y las actividades del pensar van en línea de la ampliación creciente, y en tanto que pienso, en tanto que amplío las operaciones, porque cuento con mayor número de diferencias que relaciono entre sí, que sintetizo, y en esta ameba como en el pensar heideggeriano. ¡Igual! Si ahora se considera el fenómeno en general, es decir, ‘estructura conciencia-mundo’, ahora lo voy a considerar como fenómeno en general también. Porque el mundo es un fenómeno a la conciencia puede considerársela también como un fenómeno. A la ‘estructura conciencia-mundo’ la voy a considerar ahora como un fenómeno, y no voy a considerar solo como fenómeno al mundo y a la conciencia como otra cosa que no es un fenómeno. ¡No, señor! Ahora voy a considerar tanto a la conciencia como al mundo como un fenómeno. Esa estructura es un fenómeno, y como es un fenómeno, va a tener sus leyes. Si ahora se considera al fenómeno en general, incluso la estructura conciencia-mundo es evidente como fenómeno. Solo puede apreciarse la movilidad en la estructura conciencia-mundo como fenómeno. Lo que puedo apreciar es la movilidad, de ninguna manera la inmovilidad. Puedo apreciar la movilidad, y en ella puedo observar solo momentos de detenimiento, lo cual me hace confundir a veces las cosas y decir: “ahora está quieto”, por ejemplo, “ahora está detenido”, “está fijado”, “ahora está satisfecho”. Digo que solo puede apreciarse la movilidad, y en ella solo momentos de detenimiento, los que pueden reducirse solo a variaciones del transcurrir. Hay un tipo de aceleración, un tipo de secuencia, y otro que relativamente se me aparece como detenimiento. ¡Tal cosa no es real desde el punto de vista de la apreciación del fenómeno! No es real el detenimiento, es una apreciación abstractiva de la mente que funciona por comparación y por diferencias de momentos de mayor movilidad. Es porque lo diferencio (por lo tanto hay relatividad en la apreciación) con los momentos más veloces en que se presenta el fenómeno, que yo digo ‘está detenido’. Entonces ¿un tren nunca está detenido? Un tren no está detenido, está relativamente detenido a su movilidad: no hay tal tipo de detenimiento en ningún tipo de fenómeno. Hay un detenimiento relativo y que se refiere a un momento, pero en toda la secuencia, entre que el tren sale y llega a otro punto, hay movimiento. Y eso que digo de movilidad cero, esa movilidad cero la establezco por diferencias con las otras movilidades, con los distintos cambios de velocidad del fenómeno.

MOMENTOS DE DETENIMIENTO QUE PUEDEN REDUCIRSE A VARIACIONES EN EL TRANSCURRIR, DIFERENCIAS EN EL TRANSCURRIR.

La diferencia más amplia en la abstracción del transcurrir del fenómeno es el concepto de “SER”. Ese ser que se me aparece como el campeón, como el máximo caso posible del pensar, en donde el detenimiento se me hace posible en el ser y se me da presente en el ser. Cuando abstraigo de todos los objetos que hay la idea de ‘Ser’ (que no existe), es un ‘Ser’ conceptual con el cual puedo hacer operaciones. Ese ‘Ser’ se aparece a mí como detenido y es gracias a esa suerte de detenimiento propio de la abstracción que yo puedo hacer operaciones más o menos constantes. Porque si no pudiera abstraer entidades del tipo del ‘Ser’, por ejemplo, no podría hacer operaciones superiores en el pensar. El máximo de abstracción en el detenimiento por ejemplo, o en la atemporalidad, es el ‘Ser’ en general. Y digo del ‘Ser’ en general que es todo, por ejemplo, todo está dentro del ámbito del ‘Ser’, todas las cosas tienen ‘Ser’. El Ser, por lo tanto, es la esencia de todas las cosas, y ese ser que es la esencia de todas las cosas, está detenido aunque las cosas se muevan. Entonces establezco diferencias entre el ‘Ser’ y el ‘Ente’. Los entes se mueven, y el ‘Ser’ del cual participan los entes no se mueve, y eso es una abstracción del pensar en cuanto al ‘Ser’. Ha hecho trasladar a muchos lógicos este ‘Ser’ pensado a ‘Ser’ real; y hay una gran diferencia entre el ‘Ser’ pensado y el ‘Ser’ real. Para colmo este ‘Ser’, como abarca todos los seres, va con mayúscula. Entonces está fácil: si este Ser va con mayúscula y nos ayudamos del lenguaje, y ese ‘Ser’ además está en todos los objetos y todos los objetos participan de él, ya suena de un modo especial, y entonces no es difícil hacer el traslado del ‘Ser’ a Dios, por ejemplo. ¡Obvio! Tomás de Aquino lo hizo con toda limpieza.

De manera que cuando hablamos en términos lógicos, la diferencia más amplia en la abstracción del transcurrir del fenómeno, es el concepto del ‘Ser’. Y el ‘no Ser’ eso que les preocupa siempre a los estudiantes de filosofía, el ‘no Ser’ surge como diferencia de la diferencia más amplia. Si el concepto del ‘Ser’ es el concepto diferencial por excelencia, el ‘No Ser’ es el concepto diferencial más amplio de todas las diferencias dadas. Dicho de otro modo, la diferencia más amplia en la abstracción del transcurrir del fenómeno es el ‘Ser’, y el ‘No Ser’ surge como la diferencia de la diferencia más amplia. No podría pensarse en términos de ‘Ser’ y ‘No Ser’ si no se trabajara con diferencias. Y se está trabajando con diferencias en sentido más amplio, en sentido abstracto. Pero, en realidad es el mismo sistema de operaciones que cuando estoy hablando de las teclas y del grabador. La cosa no cambia mucho. Tiene más mística hablar de ‘Ser’ y ‘No Ser’ pero, en realidad, las operaciones son las mismas solo que llevadas a la abstracción ¡No son diferentes! El no ser surge como diferencia de la diferencia más amplia. ‘Ser’ y ‘No Ser’ aparecen como atemporales, se delatan como momentos abstractivos máximos: en eso se les ve precisamente que son nada más que abstracciones, que no son realidades, en eso de que aparezcan como detenidos, como universales, como eternos de alguna manera; en eso se delata que son abstracciones, que son operaciones del pensar y no realidades. Porque si, en cambio, este Ser y este ‘No Ser’ tuvieran movilidad, entonces sí se pondrían sospechosos. Pero resulta que no, que aparecen como detenidos, como atemporales, etc. Entonces sí, está claro: es el trabajo mismo de abstracción del pensar. Por tanto, cuando se habla del ‘Ser’ debe destacarse que, en términos lógicos (no psicológicos), se está haciendo referencia a una abstracción, y que en términos psicológicos, se está mencionando al objeto más amplio de compensación estructuradora de la conciencia en el mundo ¿Notan la conexión con la forma pura?

Así, cuando hablo de ‘Ser’ en términos lógicos estoy hablando de la mayor amplitud conceptual lógica, pero cuando hablo de ‘Ser’ en términos psicológicos, estoy hablando del objeto más amplio capaz de compensar estructuradamente el pensar, capaz de compensar a todos los actos del pensar que se refieren a los distintos objetos, a las distintas cosas. En este caso hay un ‘Ser’ que, psicológicamente, puede compensar todas las operaciones dinámicas del pensar que en la vida práctica se van refiriendo a distintas cosas. Psicológicamente, se aparece el ‘Ser’ como un cuerpito, compensando ya toda la actividad del pensar. Bien, esto se entiende mejor por el desarrollo de la forma pura.

Pero son diferentes modos de pensar, porque el pensar lógico es un pensar como separado, como no comprometido, y el pensar visto en términos psicológicos, es un pensar en el que uno está envuelto, y en el que tiene ver con operaciones de todo otro tipo (no solo con operaciones del pensar lógico). Cuando uno está hablando del pensar y se habla del pensar en términos psicológicos, no se habla del pensar en términos lógicos solamente. Entonces, hay otro tipo de compromiso en el pensar psicologizante, diferente del pensar lógico. Uno no tiene nada que ver con las cosas cuando hace Lógica. Está ahí con conceptos, como con números, pero resulta que en el pensar psicológico cotidiano uno tiene que ver con eso. Entonces, el ‘Ser’ visto desde el punto de vista psicológico cambia mucho al ‘Ser’ pensado en términos lógicos.

Cuando se habla de ‘Ser’ debe destacarse que, en términos lógicos se está haciendo referencia a una abstracción, y que en términos psicológicos, se está mencionando al objeto más amplio de compensación estructuradora de la conciencia en el mundo. Las abstracciones más amplias se refieren al ‘Ser’ y su comportamiento. Cuando se habla de pensar lógico se busca un fundamento previo al pensar lógico, que tiene que ver con las ideas mas amplias posibles, tiene que ver con las ideas del ‘Ser’. Se puede fundamentar el pensar lógico si el pensar lógico se esboza simplemente como un sistema de pensamiento, pero si no se fundamenta el ‘Ser’, no existe pensar lógico coherente. En general, el pensar lógico, desde este punto de vista, deriva de la metafísica que se tenga. Es decir, metafísica entendiéndola como estudio del ‘Ser’ en general, y no hay Lógica que pueda originarse en sí misma. La Lógica se deriva de la idea del ‘Ser’ en general que se pueda tener, porque una Lógica que arranca en sí misma no puede fundamentarse, y toda lógica que tiene fundamento arranca de una determinada metafísica.

En realidad, los pensamientos metódicos más desarrollados, los lógicos más avanzados de la humanidad de todas las épocas, han derivado de metafísicas diferentes acerca del ‘Ser’ y no han partido de la Lógica en sí misma. Hay por ahí una cantidad de neopositivistas, lógicos, matemáticos y todo aquello, que suponen (mejor dicho, dicen) que su pensar no es metafísico sino simplemente lógico, que no tienen nada que ver con el ‘Ser’, que es un conjunto de operaciones lógicas. Ese operar del neopositivismo desemboca en toda una visión que se tiene de lo lógico en general, acerca de lo que se puede hacer con la Lógica, de dónde empieza y dónde termina la Lógica, acerca de la idea de ‘Ser’ que se tiene de las entidades con que ella opera. El neopositivismo que pretende derivar de ninguna metafísica es muy ingenuo y no aguanta el embate de cualquier metafísica. Es metafísico si es que tiene fundamento lógico, y no hay Lógica que arranque en sí misma. Siempre deriva de un pensar metafísico, por lo tanto, deriva de la idea que se tenga de esa abstracción absurda que es el ‘Ser’ en general y que no existe en realidad, pero que es la construcción básica de la que puede derivar una Lógica y de la cual una Lógica puede extraer su fundamento. Por supuesto que en la vida cotidiana no necesitamos ni de la lógica ni de la metafísica.

Así es que las abstracciones más amplias se refieren al ‘Ser’ y a su comportamiento, a lo que se enuncia como ‘fundamentos del pensar lógico’. Así es que los fundamentos del pensar lógico se derivan de la idea que se tiene acerca de la abstracción máxima que es el ‘Ser’. Por lo tanto, si nosotros vamos a hablar de los fundamentos del pensar, antes que hablar de una estructuración lógica y todo aquéllo, hemos de decir qué idea tenemos del ‘Ser’ en general. La idea que tenemos del ‘Ser’ en general es esta: en primer término, que no hay ‘Ser’ en general, sino que es una abstracción del pensar.

En segundo término, que a esa abstracción se llega por sucesivas operaciones de diferencias en el pensar.

Tercera cosa, que ‘este Ser en general’ que se me aparece como universal o detenido, se me aparece porque he realizado una abstracción pero, en realidad, esa abstracción no tiene existencia en sí sino que existe como un fenómeno de la conciencia que lo elabora como abstracción más amplia y más generalizada. Esa es la metafísica que tenemos nosotros sobre el particular que, en realidad, es una antimetafísica. Es una antimetafísica desde el punto de vista que no considera al ser como existente realmente sino que niega la existencia del ‘Ser’ en sí. Kant se había referido al ‘Ser’ en sí y había dicho que no se podía hablar de él porque no se sabía qué cosa era la cosa en sí. Entonces con su idealismo trascendental iba haciendo sus elaboraciones y hablando de lo que pasaba en la conciencia. Nosotros no decimos que las cosas no existan en sí, y que no sepamos nada de las cosas en sí, decimos que el ‘Ser’, como máxima amplitud conceptual, no existe en sí. Ese ‘Ser’ es producto del trabajo de las operaciones del pensar llevadas a la máxima abstracción. ¡Esa es nuestra metafísica! Decimos que el ‘Ser’ en sí no existe (el ‘Ser’ amplio), que sí existen las cosas, pero no el ‘Ser amplio’, abstracto, máximamente conceptual, detenido, atemporal. Entonces la Lógica, los fundamentos del pensar, el método de pensamiento, lo basamos en una Metafísica que niega la existencia del ‘Ser’. Es una suerte de antimetafísica que es también metafísica en fin de cuentas pero en donde se niega la existencia real del ‘Ser’ como máxima abstracción.

Los principios y las leyes universales pueden servir como fundamentos al pensar. En base a principios aceptados se formulan leyes generales. La mayor amplitud del comportamiento de los entes se formula en principios. Normalmente, ustedes pueden encontrar, y en algunos libros de texto esto es muy resaltante, que los principios no tienen fundamentos; se dan por supuestos, se dan por sentados. ¡No! Los principios se dan en base a leyes universales.

En base a principios aceptados se formulan leyes generales que deben tener obviamente menor amplitud que los principios, aunque la mayor extensión posible, a fin de ser aplicada a los fenómenos más diversos. Los principios y leyes universales son los que sirven al desarrollo y fundamento de las llamadas ciencias. Cosas que a nosotros no nos interesan. Pero son los principios y las leyes universales y es la articulación lógica del pensar la que sirve de fundamento a las llamadas ciencias. Y si las ciencias no tienen fundamento en principios y en leyes universales, y no tienen un sistema lógico de pensar, y no tienen ideas básicas y metafísicas acerca del ‘Ser’ en general; si la ciencia no tiene ese substrato detrás, entonces no son ciencias, son empirias, son conjuntos de conocimientos empíricos que sirven a la técnica pero no a la ciencia.

Porque la ciencia tiene carácter especulativo aunque se aplique a la realidad, mientras que la empiria es el trabajo sobre datos dados. A veces la empiria avanza y la técnica va más rápido que la ciencia, y lo que va pasando en el mundo técnico hace a la ciencia replantearse muchas preguntas. ¡Esto es frecuente! No crean ustedes que todo lo que se ha producido en el mundo se ha producido porque algunos sujetos estuvieron pensando filosóficamente. La técnica se desarrolla, cobra su vuelo independientemente de lo que pasa a nivel de la ciencia, pero entonces… ¡No estamos hablando de ciencia! Pongámonos de acuerdo. Estamos hablando de técnica, que es muy progresiva, muy interesante, pero no podemos llamarle Juan al que se llama José! A eso se le llama técnica, desarrollo técnico, empiria, pero si se habla de los fundamentos de esa técnica, de esa empiria, entonces estamos hablando de ciencia, y si hablamos de ciencia, hablamos de principios, de leyes, de hipótesis, de teorías, hablamos de un sistema lógico de articulación del pensar científico y de una Metafísica que está detrás de ella. Si no, no hablamos de ciencia. Y cuando un electrónico sale en los diarios y se dice: ‘El científico Scheel determinó…” ¡No! Él es un técnico, no un científico. Pero no podemos ser muy exquisitos porque la cosa está medio mezcladona, pero es bueno saber de qué se está hablando. Y no hay mucho más con respecto a esto de como ha ido procediendo por diferencia, y de como notamos también diferencia en la metafísica del ‘Ser’ en general (el cual decimos que no tiene existencia en sí), y de cómo se puede hablar de leyes y de principios generales, y de cómo puede articularse el sistema científico, y de cómo diferenciamos de lo que es ciencia y de lo que es técnica, o lo que es empiria práctica.

En cuanto al método, que es algo con que trabaja la ciencia, decimos aquí que es ocioso estar discutiendo la deducción, la inducción, etc., como insatisfactorios y no coincidentes con las operaciones del pensar lógico, estructural, riguroso. Es ocioso pero podemos de todos modos extendernos un poco. Se dice, y así se enseña en los colegios: que el método científico, el pensar científico usa el método inductivo y el método deductivo. El pensamiento actúa por deducción (o sea: que de principios universales va a casos particulares) o bien el pensamiento actúa por inducción (de casos particulares se llega a casos universales). Entonces, uno le pide un ejemplo al profesor y le dice: “Profesor, si yo quisiera hacer inducción como usted me dice, para comprender a un árbol debería partir de lo particular del árbol y de eso llegar a lo universal, ¿No es así?” “-Así es-“. Para poder hablar del árbol yo tendría que tener todos los elementos que configuran al árbol, y al tomar todos esos elementos podría ir haciendo inducciones para llegar a lo más universal que es el árbol. De los casos particulares llegar a lo universal, sumando los casos particulares yo llego a lo universal. Entonces me pongo a estudiar las raíces, el tronco, las ramas, las hojas, y en cuanto he estudiado todo eso digo que he llegado al árbol. Así procedería la inducción, según nos dicen.

¿Qué hace el científico cuando hace ciencia? ¡Por ventura! Cuando hace ciencia ¿Se pone a estudiar la raicita, se pone a estudiar el tronco, las hojas, esto y demás? ¿O usa en su ideación, en su trabajo y en todos los instrumentos con que se está manejando, en el laboratorio y en todos lados? ¿O ustedes creen más bien, o lo ven, que el científico no tiene mucha más libertad operativa y está no sólo deduciendo e induciendo, sino que está haciendo un conjunto de operaciones sumamente complejas que en ocasiones no tienen nada que ver con la deducción ni nada que ver con la inducción, y que no hace formulaciones universales? Dice “el concepto de árbol”, y del concepto de árbol va sacando arbolitos chicos hasta que se queda con la semilla como haría Aristóteles o algo por el estilo, o al revés, que por la sumita de lo que va pasando en las raíces y demás nos da una idea cabal de árbol. De ninguna manera! El científico y el biólogo tienen a veces ideas mucho más estructurales, y nos está explicando el árbol no por el árbol, nos está explicando el árbol por el tipo de tierra donde está metido el árbol, por el tipo de humedad ambiente, por el tipo de fertilizante, por el tipo de bacterias nitrogenadas, por acción solar, por montones de cosas. Él no tiene nada que ver con el árbol, y si hacemos inducción del árbol, de cosas particulares de su universal que es el árbol, no entendemos nada. Y es gracias a la relación del árbol con su medio y las transformaciones que se operan, que todo el sistema de feed-back establece; es gracias a esa comprensión estructural que podemos hablar acerca de cómo el árbol se mueve merced a la acción de la luz, a la presión atmosférica, merced a un montón de factores que de ninguna manera nos explican el funcionamiento del árbol por la sumatoria inductiva de los elementos dados. ¡No! De ninguna manera por inducción llegamos a la comprensión del árbol ¿Captan la idea? y de ninguna manera por deducción, por la idea de árbol explicamos el funcionamiento del árbol bajándolo a caso particular. El pensar científico es mucho más complejo que encerrarse en un sistema metódico que nos explican en los colegios, y en donde se nos dice que el método científico procede por inducción. El pensar científico no procede por inducción ni procede por deducción: el pensar científico procede de modo complejo y en ocasiones hace inducciones y en ocasiones hace deducciones y en ocasiones se mueve estructuralmente. Y esa es la realidad del pensar científico. Y cualquiera que haya tenido contacto con alguna operación científica, sabrá que así es. Y que, por sumatoria, por adición de inducciones, no llega a la comprensión del objeto. Por eso decimos acá que, en cuanto al método, es ocioso discutir la inducción y la deducción como insatisfactorias y no coincidentes con las operaciones del pensar lógico, estructural, riguroso, porque cualquiera se da cuenta de que así funciona la cosa. A veces se confunde el método inductivo científico, con el trabajo del pensar distinto al pensar matemático en donde se ponen hipótesis muy amplias y demás, y se van bajando, como una escalita, deductivamente, una cantidad de cosas. Tampoco el pensamiento deductivo funciona así. Tampoco funciona así en Matemáticas o en lógica. Y vamos ahora al campo de la Lógica donde funcionaría el pensamiento deductivo. Hemos visto el caso de las ciencias naturales donde decían ellos que funcionaba el pensamiento inductivo (de lo particular a lo universal) y vemos que así no es. Vamos al caso de la Lógica donde nos dicen que la Lógica trabaja con el método deductivo. Veamos si es cierto el ejemplo de deducción: “todos los hombres son mortales; Sócrates es hombre; luego, Sócrates es mortal”. Y así nos explican en el colegio que procede la Lógica; la lógica toma un universal y si dentro de ese universal hay particulares, esos particulares deben tener el mismo comportamiento del universal donde están metidos ¿Está claro? A eso se le llama deducción.

Entonces, se dice que hay una premisa mayor, una premisa menor, un término medio, y hay una conclusión. Si Sócrates está incluido dentro de la categoría de los hombres y los hombres son mortales, lógicamente, deductivamente, Sócrates es mortal, esa es un poco la idea.

Entonces, da la impresión de que, efectivamente, uno estuviera poniendo cosas universales y las estuviera deduciendo. ¡Muy bien! Pero ahora, metámonos un poco más adentro del pensar lógico y veamos cómo es posible que yo haga semejante cosa. Yo puedo decir: “todos los hombres son mortales”; decir “Sócrates es hombre”, y luego decir, “Sócrates es mortal”. Solo gracias a que yo tengo puesto antes de sacar esa conclusión y antes de articular de ese modo las premisas entre sí, ya tengo puesto yo algún tipo de resultado. De manera que, no es que de lo universal yo vaya deduciendo los particulares sino que intencionalmente, estructuralmente, yo he puesto la conclusión de algún modo y luego he organizado las premisas entre sí de tal manera que encajen. A ver si se fijan ustedes, porque si yo pongo “todos los hombres son mortales” y luego digo “José es hombre”, no me va a resultar que Sócrates sea mortal. Si yo relaciono a todos los hombres con todo aquello, es porque, evidentemente, eso está dirigido en una línea, y dirigir el pensar en una línea significa que en el término de esa línea hay ya un objeto puesto. Yo no podría poner premisas mayores, premisas menores y términos medios, y sacar conclusiones, si no estuviera de algún modo la solución que después digo es verdadera o es falsa. Porque si digo “todos los hombres son mortales”, “los camellos son mortales”, “luego los hombres son camellos”, ahí encuentro un caso de silogismo falso. ¿No es verdad? Pero encuentro ese caso de silogismo falso cuando he hecho operaciones y no he ido enganchando progresivamente los elementos que combinan bien entre sí; sino hubiera una intencionalidad puesta en la conclusión de ninguna manera organizo las premisas. ¡Eso es lo que estoy diciendo!

Por consiguiente, el pensar deductivo no deriva de lo más universal a lo más particular, sino que en lo particular está puesta la intención, y como en lo particular está puesta la intención, entonces yo voy estructurando las relaciones entre las premisas mayores y menores. Este es un descubrimiento que por 1930 hizo ya un tal Pfender, discípulo del pensar de la Lógica Fenomenológica. Pfender estructura la Lógica Fenomenológica, y descubre con mucha claridad que en el pensamiento deductivo no hay tal deducción, sino que está puesta en la conclusión toda la intencionalidad del pensar. Es la conclusión la que está pidiendo que yo organice de este modo las premisas entre sí. De manera que decir que el pensar deductivo es el método que usa la Lógica, no es correcto, y decir que el pensar inductivo es el método que usan las ciencias naturales tampoco es correcto, a poco que nos metamos a pensar en esas cosas. Pero normalmente a uno le dicen esas cosas, y dice: “Bueno, inducción tal cosa, deducción tal otra y ¡ya está!” Parece que no fuera así el pensar, sino que el pensar incluyera operaciones deductivas, operaciones inductivas y de otra naturaleza, y ¿Qué son las operaciones deductivas, las operaciones inductivas y todo aquello? Esas operaciones son lo que nosotros llamamos “proceder por diferencia”. Ese proceder por diferencia es lo que ellos en otras épocas llamaban “proceder por deducción” y creían que era una simple secuencia proceder por relación, proceder por síntesis. ¿Ven ustedes esas operaciones del pensar, cómo se han desvinculado de las operaciones del pensar largas secuencias de pensamiento que luego han aparecido como métodos? Son operaciones complejas del pensar, de ese pensar que procede por diferencias, por relación entre diferencias y por estructuración de relaciones entre diferencias, que es una síntesis.

Esas operaciones del pensar, amputadas, separadas, han aparecido como líneas metódicas de las cuales se ha dicho “es el método deductivo”, “es el método inductivo”, pero en realidad se trata de operaciones del pensar. Entonces, si se habla de un método de pensamiento ¿a qué hay que atender? A lo que hay que atender si se habla de un método de pensamiento es a las operaciones del pensar, y no se puede hablar de un método de pensamiento que no atienda a las operaciones del pensar. ¿Y cuáles son las operaciones del pensar? Son las operaciones que trabajan por diferencia, por relación entre las diferencias y por estructuración de las relaciones entre las diferencias. Por lo tanto, un método propio del pensar, que se apoya en las operaciones del pensar, deriva de ahí y no de otra parte, porque deriva de las operaciones y no de otra parte, y no se lo prefabrica, y no se le cortan las ramas y entonces se saca una línea metódica. Bien. Entonces, nosotros hablamos de un método de tipo estructural (nada tiene que ver con el estructuralismo que está tan de moda y otros cuentos). Hablamos de un método estructural basado en el comportamiento de una estructura fenómeno-experiencia, que es un método diferente de referirse al método en tanto expresión de lo real.

El método no es solo un encuadre formal que sirve para ordenar el pensamiento frente a un problema dado sino que es expresión de la dinámica estructural de la realidad. El método, por último, está movido como la realidad misma del fenómeno que se da en el momento temporal y en la extensión.

Extensión y momento sirven de encuadre al fenómeno, etc… Se hace complicado y se termina diciendo que en la aplicación de un método, acá extensión y momento sirven de encuadre al fenómeno. No hay encuadre en el fenómeno si no se habla de método, si no se tiene en cuenta extensión y momento, lo que los lógicos del pasado hubieran llamado “las categorías tiempo-espacio”. Sin categorías tiempo-espacio no se encuadran fenómenos. Cada vez que se habla de un fenómeno, se lo encuadra en esas dos categorías. En extensión y momento se encuadra al fenómeno, de manera que cuando estudio un fenómeno cualquiera, lo primero que me pregunto es por el espacio y por el tiempo. No sólo para la historia ¿no es cierto? sino que para cualquier tipo de fenómeno en extensión y momento. En la aplicación del método el interés fija el ámbito y la conciencia analiza, complementa y sintetiza, siendo el interés movido por la relación conciencia-fenómeno. Hay gentes que al aplicar el método fuerzan la realidad de tal modo que tratan de meterle un interés a la observación de un objeto que la realidad no aguanta. ¿Cómo van a observar ustedes el grabador desde el punto de vista de la música china? Que este grabador pueda lanzar música china con un cassette es una cosa muy diferente a que ustedes fijen un interés de esa naturaleza porque el grabador como objeto-utensilio del mundo, de la vida cotidiana, ya pone él mismo un ámbito que admite que ciertos intereses se refieran a él, y hay otros intereses que no se refieren a él. Hay cosas en las que ustedes no pueden fijar un interés que la realidad misma no aguante. ¡A ver si me explico! Entonces, en el mundo de lo cotidiano son las cosas mismas las que están poniendo de algún modo el interés y están fijando en ustedes el interés para que lo vuelquen sobre él, y no pueden forzar las cosas de tal manera que, considerar ,por ejemplo, el cohete Saturno o algo por el estilo, desde el punto de vista de la decoración de ambientes, solo podrá servir en la medida en que se tenga una fotografía hermosa en colores y la ponga en la pared, pero ya no se trata del cohete Saturno. ¿Captan la idea? Y parece que en cuestiones de método hay gente que se equivoca mucho y, entonces, pone puntos de interés, según a él se le da la gana y sin fijarse que la realidad misma está dictando un ámbito sobre el cual pueden andar circulando unos intereses y otros intereses no pueden andar. Así es que ese es un punto. Cuando se fija un interés sobre un objeto hay que fijarse si ese objeto por su naturaleza admite que ese interés sea puesto o no, primera cosa; o si no, nos pasa lo del cohete Saturno. Segundo: el interés fija el ámbito y la conciencia analiza, complementa y sintetiza, siendo el interés movido a su vez por la relación conciencia- fenómeno. Todo fenómeno en proceso va operando al igual que el método.