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Audio 1 – Primera grabación en español
Audio 2
Aclaración sobre la experiencia a llevarse a cabo
En esta experiencia se pretende que el practicante examine la dirección de su vida desde el pasado al momento actual, permitiéndole hacer una proyección a futuro que no tiene por qué apartarse de la misma línea, a menos que se considere la posibilidad de un nuevo sentido. La meditación sobre ese punto habilita para un cambio de dirección aun cuando no quede resuelto el nuevo objetivo. Una meditación de este tipo es capaz de producir cambios profundos y positivos en la simple mecánica de vida llevada hasta el momento.
Experiencia guiada
Es de noche. Camino por un lugar débilmente iluminado. Se trata de un callejón estrecho. No veo a nadie. En todo caso, la bruma difunde una luz distante. Mis pasos resuenan con un cierto eco. Apuro el andar con la intención de llegar rápidamente al próximo farol.
Llegando al punto, observo una silueta. La figura está a dos o tres metros de distancia. Es una anciana con el rostro semicubierto. De pronto, con una voz grave y susurrante me pregunta la hora. Miro mi reloj y le digo: “Son las tres de la mañana”.
Me alejo velozmente internándome de nuevo en la bruma y la oscuridad, deseando llegar al próximo farol que diviso a la distancia.
Allí, nuevamente, está la mujer. Miro el reloj que marca las dos y treinta. Comienzo a correr hasta el farol siguiente al tiempo que miro para atrás. Efectivamente, me alejo de la silueta que permanece quieta a lo lejos. Voy llegando a la carrera al farol siguiente y allí está nuevamente la oscura sombra. Miro el reloj: son las dos.
Corro ya sin control alguno, pasando cada vez más velozmente faroles y ancianas hasta que, agotado, me detengo a mitad de camino. Miro el reloj y veo en él el rostro de la mujer. Comprendo que ha llegado el fin.
A pesar de todo, trato de entender la situación y me pregunto repetidamente: “¿De qué estoy huyendo… de qué estoy huyendo?”. La voz grave me responde: “Estoy atrás tuyo y adelante. Lo que ha sido, será. Pero eres muy afortunado porque has podido detenerte a pensar un momento. Si resuelves esto, podrás salir de tu propia trampa”. (*)
Me siento aturdido y fatigado. No obstante, pienso que hay una salida. Algo me hace recordar varias situaciones de fracaso en mi vida. Efectivamente, ahora evoco los primeros fracasos en mi niñez. (*)
Luego, los fracasos de juventud. (*)
También, los fracasos más cercanos. (*)
Caigo en cuenta, que a futuro seguirá repitiéndose fracaso tras fracaso. (*)
Todas mis derrotas han tenido algo de parecido y es que las cosas que quise hacer no estaban ordenadas. Eran confusos deseos que terminaban oponiéndose entre ellos. (*)
Ahora mismo descubro que muchas cosas que deseo lograr a futuro, son contradictorias. (*)
No sé qué hacer con mi vida y sin embargo, quiero muchas cosas confusamente.
Sí, temo al futuro y no quisiera que se repitieran fracasos anteriores.
Mi vida está paralizada en ese callejón de niebla, entre fulgores mortecinos.
Inesperadamente, se prende una luz en una ventana y desde ella alguien me grita: “¿Necesita algo?” Sí -le respondo- necesito salir de aquí.
“-¡Ah, no!… solo no se puede salir”.
-Entonces, indíqueme cómo hago.
“-No puedo, además, si seguimos gritando vamos a despertar a todos los vecinos. ¡Con el sueño de los vecinos no se juega! ¡Buenas noches!”
Se apaga la luz. Entonces, surge en mí el más fuerte deseo: salir de esta situación. Advierto que mi vida cambiará solamente si encuentro una salida. El callejón tiene aparentemente un sentido, pero no es sino una repetición, desde el nacimiento a la muerte. Un falso sentido, de farol en farol hasta que en algún momento se acaben mis fuerzas para siempre.
Advierto a mi derecha un cartel indicador con flechas y nombres de calles: la flecha del callejón se llama “repetición de la vida”. Otra se llama “anulación de la vida”. Una tercera: “más allá de la vida”. Me quedo reflexionando un momento. (*)
Tomo la dirección que indica la tercera flecha. Mientras salgo del callejón a una calle ancha y luminosa, experimento la sensación de que estoy por descubrir algo decisivo. (*)
Camino por una soberbia avenida llena de color y movimiento. Sin saber exactamente por qué, comienzo a revisar mis actividades diarias: mi trabajo, mis relaciones, mis éxitos, mis derrotas. (*)
Intuyo que las cosas diarias, por pequeñas o grandes que sean, pueden servir para aprender más sobre el descubrimiento que debo hacer. Siento que aún los contratiempos ayudarán a comprender mejor mi vida y esa bella esperanza que me sobrepasa. Me reconozco débil, con temores, con defectos y problemas, pero también siento que se agita en mí la victoria de un ser invulnerable. (*)
Intercambio sobre la experiencia
Los concurrentes discuten sus experiencias.
Recomendación
Tener en cuenta las resistencias observadas en la experiencia como indicadores de impedimentos al cambio de dirección en la línea de conducta llevada hasta el momento actual. Profundizar individualmente o en una repetición conjunta de la experiencia, la sensación de que “… estoy por descubrir algo decisivo”. Ese será el registro interno que habrá de preceder al surgimiento de un nuevo sentido de la vida.
