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Aclaración sobre la experiencia a llevarse a cabo

Las dificultades en la realización de este ejercicio reflejan una cierta desorientación actual en la persona afectada. Los movimientos muy veloces muestran la mis­ma impulsividad y descontrol que en la vida diaria. Los “cortes” en las secuencias, coinciden con las interrup­ciones o incumplimientos de acciones cotidianas. El de­sorden en las secuencias, reproduce el desorden en la acción. Gracias al dominio de esta práctica se obtienen cambios importantes de conducta en el quehacer diario.

Experiencia guiada

Estoy en una habitación bien iluminada. Camino hacia adelante y abro una puerta. Avanzo por un pasillo despa­ciosamente. Entro por otra puerta a la derecha y en­cuentro un nuevo pasillo. Avanzo. Una puerta a la iz­quierda. Entro y avanzo. Nueva puerta a la izquierda. Entro y avanzo. Nueva puerta a la izquierda. Entro y avan­zo.

Retrocedo lentamente por el mismo camino hasta vol­ver a la habitación inicial. (*)

Hacia la derecha del cuarto hay un gran ventanal, que deja ver un jardín. Desplazo el vidrio. Salgo afuera. En el piso, hay preparado un aparato que tensa un alambre de acero y lo suspende a poca distancia del suelo. Sigue líneas caprichosas. Subo al alambre haciendo equilibrio. Primero doy un paso, luego otro. Me muevo despacio ha­cia adelante siguiendo curvas y líneas rectas. Lo hago sin dificultad.

Ahora, de espaldas, efectúo el camino inverso hasta llegar al punto inicial. Bajo del alambre. (*)

Vuelvo a la habitación. Veo un gran espejo en una pa­red. Camino hacia él pausadamente, mientras observo que mi imagen viene, lógicamente, en mi dirección. Así hasta tocar el vidrio. Luego retrocedo de espaldas miran­do cómo mi imagen se aleja.

Me acerco nuevamente hasta tocar el vidrio pero des­cubro que mi imagen retrocede y termina por desapare­cer. Veo ahora que mi imagen viene caminando de es­paldas. Se detiene antes de llegar al vidrio, gira sobre sus talones y avanza hacia mí.

Salgo a un patio de grandes baldosas. En un lugar central hay un sofá emplazado exactamente sobre una baldosa negra. Todas las otras son blancas. Me explican que el asiento tiene la virtud de desplazarse siempre en línea recta y en todas direcciones pero sin cambiar de frente. Me siento en él y digo: “Tres baldosas adelante”. Entonces el asiento me ubica donde le he indicado.

Cuatro a la derecha. Dos hacia atrás. Dos a la izquier­da. Una hacia atrás. Dos a la izquierda, terminando en la baldosa negra.

Ahora: tres atrás. Una a la derecha. Una atrás. Cuatro a la derecha. Cuatro hacia adelante. Cinco a la izquierda, llegando a destino.

Por último: tres a la izquierda. Dos hacia atrás. Una ha­cia adelante. Dos a la derecha. Tres hacia atrás. Una a la derecha. Cuatro hacia adelante, concluyendo en la bal­dosa indicada.

Me levanto y salgo de la casa. Estoy parado en medio de una gran carretera. No se desplaza ningún vehículo. Veo acercarse derechamente hacia mí, una persona a la que quiero mucho. Ha llegado tan cerca que casi está to­cándome. Experimento la sensación.
Ahora retrocede alejándose cada vez más, hasta desa­parecer. Experimento la sensación.

Veo que se acerca una persona que me suscita profun­do desagrado. Está muy cerca mío. Experimento la sen­sación.

Ahora retrocede alejándose cada vez más, hasta desa­parecer. Experimento la sensación.

Estoy sentado aquí con los ojos cerrados. Recuerdo una escena sumamente dificultosa en la que estoy frente a otras personas. Me voy alejando al tiempo que experi­mento la sensación correspondiente.

Recuerdo una escena en la que me veo participando con mucho agrado. Me voy alejando de la situación. Ex­perimento la sensación.

Intercambio sobre la experiencia

Los concurrentes discuten sus experiencias.

Recomendación

Relacionar las resistencias advertidas en la experien­cia, con dificultades de la vida diaria. Al vencer resis­tencias en esta experiencia o su repetición, cotejar con progresos cotidianos.

NOTAS

(23) – Algunos comentarios: 1.- “Es interesante comprobar que mis movimientos, en la experiencia, son similares a los de mi vida diaria. La experiencia me confirmó mi inseguridad y falta de confianza en mí mismo, pero desde luego, con esto no bastará para que supere mis dificultades”. 2.- “Nunca había trabajado con imágenes de esta forma. Comprobé que muchos de los movimientos de avance y retroceso no los quería hacer deliberadamente. Fue importante darme cuenta de lo difícil que es para mí tomar una decisión y llevar la iniciativa. El ejercicio me sirvió para comprobar la falta de decisión, respecto a mis actitudes de todos los días”. 3.- “Como consecuencia directa de la experiencia y de los comentarios hechos, produje dos decisiones y acciones: a) reconciliarme y establecer un puente con alguien que me disgustaba y b) dejar mi trabajo y encontrar uno nuevo en el que me encuentro verdaderamente a gusto”.