¿Por qué se considera imposible alcanzar la felicidad?
A veces por prejuicios. Por ejemplo: desde niños se nos explica que vivir es casi lo mismo que sufrir; que todo lo que se logra es en base al sufrimiento; que el sufrimiento da sabiduría, etc.
Hay otros que afirman que al primer paso que uno da, se encuentra con inconvenientes… Pero, es claro, nosotros no confundimos los inconvenientes que pueden ser reducidos a su real pequeñez (y que a veces dan a la vida un interesante sabor), con el sufrimiento como sensación que acompaña a la contradicción profunda.
Tampoco confundimos el dolor físico con el sufrimiento mental, según hemos visto en alguna otra oportunidad.
Por lo demás, hay muchas personas que desean conservar el sufrimiento. Este hecho, es aparentemente imposible a menos que se lo piense en una perspectiva patológica. Sin embargo, cuántos hay que frente a la posibilidad de cambio positivo en sus vidas, la rechazan porque sienten que al sufrir reciben algún tipo de beneficio de su medio. Pero eso es una trampa de la mente y un círculo vicioso que lleva a la destrucción.
Finalmente, están aquellos que realmente aspiran a la felicidad, pero que no harían el mínimo esfuerzo por lograrla y, por tanto, se les aparece como un ideal deseable pero imposible de realizar.
No se trata de malinterpretar estas cosas y suponer que la felicidad se logra de una vez y definitivamente. Sabemos que se puede ir derrotando el sufrimiento, sabemos que se puede ir logrando un estado de satisfacción creciente con uno mismo y sabemos que esto depende del esclarecimiento que vayamos haciendo del real sentido de la vida. No hablemos de imposibles en este campo. Tampoco digamos que eso puede ser válido para una minoría que tiene sus cosas materiales resueltas, porque la experiencia no demuestra eso. Lo que sí demuestra la experiencia es que miles de personas se encaminan en esta dirección que proponemos, porque comprueban que estos planteo les son beneficiosos en la vida diaria.
Las falsas soluciones
Si alguien dice: “¡yo con más dinero sería feliz!”, debería consultar a los que tienen más dinero para saber que ellos no han logrado la felicidad.
Se podría revisar una larga lista de actividades y al final de la cadena, hallaríamos siempre el sufrimiento.
Por cierto, muchos confunden un breve instante de felicidad, con un estado creciente de felicidad a medida que pasa el tiempo.
Por ejemplo, un poeta podría decir: “me basta con mirar una flor, para ser feliz”. Es claro que será feliz… por un corto instante. Eso mismo vale para cualquier actividad placentera. El placer del instante, muere en el instante. En cambio, el estado de felicidad por pequeño que sea si se continúa en el tiempo, va creciendo. Eso es posible si tal estado está orientado por un sentido de la vida, no por un acto que muere inmediatamente.
Nosotros no decimos que el placer sea perjudicial, sino que es corto. Decimos que está bien en su momento, pero que no puede dar fundamento a la vida.
Uno debe saber si su vida se hace más plena o más vacía a medida que pasa el tiempo. Entonces, comprenderá si su felicidad crece o disminuye. ¿Pero cómo saber eso?
Hay que aprender a comparar momentos, de un modo justo. Si mis buenos momentos actuales son inferiores a los de otra época, algo anda mal. Si son mejores, estoy bien orientado.
También hay que saber comparar los aspectos negativos. Si mis malos momentos actuales, son peores que los malos momentos de otra época, entonces algo falla. Si estos malos momentos, de todas maneras no me afectan como en otras épocas, es que estoy avanzando, estoy creciendo internamente.
A medida que un nuevo sentido orienta a la propia vida, la comparación con momentos anteriores positivos y negativos, deja un saldo favorable.
Haga lo que haga, si al comparar, el saldo no es favorable está claro que estoy viviendo falsas soluciones que me llevarán tarde o temprano al sin-sentido.
Puntos de Doctrina
Podemos sintetizar la doctrina de la Comunidad en sus puntos más importantes:
- 1) El ser humano tiende a lograr su felicidad.
- 2) El dolor y el sufrimiento se oponen a la felicidad.
- 3) El dolor es físico y su retroceso depende del avance de la sociedad y de la ciencia. El sufrimiento es mental y su retroceso depende de la reconciliación consigo mismo.
- 4) Se sufre por vivir situaciones contradictorias, por recordarlas y por imaginarlas. Esas son las tres vías del sufrimiento.
- 5) Unicamente, un verdadero sentido de la vida proporciona unidad, logra reconciliación, esto es: rompe la contradicción en las tres vías.
Resumiendo: cuando surge el verdadero sentido, el ser humano se reconcilia consigo mismo, haciendo retroceder el sufrimiento y despejando el camino de la felicidad.
Sobre las experiencias guiadas
Las experiencias guiadas permiten a quienes las practican, reconciliarse consigo mismos superando las frustraciones y los resentimientos pasados; ordenando las actividades presentes y dando un sentido de futuro que elimine las angustias, los temores y la desorientación.
Las experiencias guiadas, se presentan con gran variedad pero todas tienden a lo mismo: movilizar los pensamientos con referencia a conflictos o dificultades, para que se puede manejar, reorganizándolos de un modo positivo.
Las experiencias guiadas se trabajan en las reuniones de Comunidad pero están aquellas cotidianas y ocasionales, que cada individuo utiliza según sean las situaciones.
Podríamos definir a las experiencias guiadas como “modelos de meditación dinámica, cuyo objeto es la propia vida del que medita, con la intención de llegar a los conflictos a fin de superarlos”.
El guía interno
A veces, uno se encuentra en momentos de soledad y considera sus dudas y proyectos, estableciendo una especie de conversación en voz alta, como si hablara con otro. Pero en general, uno se pregunta y responde en silencio, formulando también deseos y arrepintiéndose de haber hecho mal las cosas.
Hay quienes imaginan a sus padres o a personas queridas y respetadas a las que dirigen sus preguntas, no importando siquiera si esos seres están vivos.
En ocasiones, también pensamos qué hubiera hecho otra cosa persona en nuestro lugar.
A veces, tendemos a seguir lo que consideramos buenos ejemplos, e imitamos actitudes y comportamientos de otros, imaginando a menudo diálogos con ellos.
Todos los casos que hemos mencionado, responden a un mecanismo útil de la imaginación: el mecanismo del guía interno.
Cualquier persona puede advertir guías internos por lo que tiene especial preferencia. Es un trabajo muy interesante eso de reconocer el o los guías que sirven de referencia. Pero en esa tarea se debe tratar de encontrar una imagen que cumpla con tres requisitos: 1) sabiduría, 2) bondad y 3) fuerza. Si falta alguno de ellos, nuestra relación con esa imagen no es constructiva. Si no encontramos una persona real que tenga esos atributos, podemos imaginar alguna que los tenga, aunque haya muerto o no exista. En tal caso, en los momentos de dudas o confusión, poder conectar con el guía interno es una gran ayuda por las respuestas o las compañía que proporciona.
Los aforismos
Vamos a desarrollar unas pocas ideas que están sintetizadas en frases breves a las que llamamos “aforismos”.
El primero, dice así: “los pensamientos producen y atraen acciones”.
¿Qué quiere decir que los pensamientos producen acciones? Quiere decir que de acuerdo a las cosas que siento, o recuerdo, o imagino, actúo en la vida. Es evidente que cualquier actividad que desarrolle será según la haya ejercitado antes y funcionará en relación a que tenga claro qué hacer. Si mis pensamientos son confusos es muy posible que mis actos sean confusos y así siguiendo. En cuanto a que los pensamientos “atraen” acciones, es evidente que si han producido actos de confusión, se creará confusión en mis actividades y en las personas a las que me dirija. Como consecuencia volverán sobre mí, resultado de ese tipo. Si pienso con resentimiento y actúo de ese modo, seguramente crearé resentimiento y atraeré hacia mí esas acciones desde las otras personas. Basta que una persona crea en su “mala suerte” para que sus acciones y las de los demás, le terminen produciendo lo que cree.
El siguiente aforismo, dice así: “los pensamientos con fe, producen y atraen acciones más fuertes”.
“Fe” quiere decir convicción, sentimiento fuerte, seguridad de que una cosa es así como creo. No es lo mismo pensar con duda, que con la fuerza de las emociones. Basta ver lo que es capaz de mover un sentimiento fuerte como el amor, para comprender lo que estamos diciendo.
El tercer aforismo, se enuncia así: “los pensamientos repetidos con fe, producen y atraen el máximo de fuerza en las acciones”.
Cuando más se repite una cosa más se graba en la memoria, más fuertes se hacen los hábitos y más se predispone uno a las acciones futuras en ese dirección. Si alguien piensa continuamente con fe que está enfermo, terminará enfermando con más probabilidad que si sólo lo piensa fugazmente, o sin convicción. Lo dicho vale para los proyectos que tengo en la vida. Deben ser pensados con claridad, con fe y deben considerarse repetidamente. Entonces, mis acciones irán en esa dirección y crearé respuestas de mi medio y de las personas que me rodean, en el sentido que me interesa.