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Audio 1 – Primera grabación en español

 

Audio 2

 

Aclaración sobre la experiencia a llevarse a cabo

Esta práctica tiene por finalidad lograr un inmediato ali­vio de las tensiones internas motivadas por conflictos no resueltos, o directamente negados. La negación, gene­ralmente opera por olvido o por racionalización, de modo que las dificultades quedan desplazadas sin posibilidad de ser elaboradas en el nivel que les corresponde.

Experiencia guiada

Estoy en una habitación sentado al lado de una perso­na que no conozco, pero que me es de una confianza ab­soluta. Tiene todas las características de un verdadero guía: bondad, sabiduría y fuerza. Sin embargo, muchos le dan el pintoresco mote de “deshollinador”.

Lo he venido a consultar sobre mis problemas perso­nales y por su parte, ha respondido que mis tensiones in­ternas son tan intensas que lo más aconsejable es efec­tuar un ejercicio de “catarsis” para luego estar en condi­ciones de comprender a fondo los verdaderos conflictos.

Su discreción es tan grande, que al estar sentado a mí lado y no fijar su mirada en mí, puedo expresarme libre­mente. De esa manera, establecemos una muy buena re­lación.

Me pide que me distienda completamente, aflojando los músculos. Me ayuda apoyando su mano en mi frente y los distintos músculos de la cara. (*)

Luego me toma la cabeza y la mueve a izquierda y de­recha; adelante y atrás, para que relaje el cuello y los hombros. Destaca la importancia de que los ojos y la mandíbula queden flojos. (*)

Indica posteriormente, que suelte los músculos del tronco. Primeramente los de adelante; luego los de atrás. (*)

No se ha preocupado de las tensiones en brazos y piernas porque, según asegura, ellos se distienden so­los como consecuencia de lo anterior. Me recomienda ahora, que sienta a mi cuerpo blando, como de goma; ti­bio y pesado, hasta encontrar una sensación algodonosa y plácida. (*)

El dice: “Seguramente, entre el día de ayer y hoy, us­ted ha tenido algún pequeño problema… de ese tipo que todos tenemos en la vida diaria. Bien, recuerde la si­tuación del modo más perfecto posible”. (*)

El continúa: “Ahora, haremos “catarsis”. Si trabaja­mos bien, usted deberá experimentar no ya el alivio de las tensiones musculares, sino algo mucho más im­portante, a saber: el alivio de las tensiones profundas que son, precisamente, su problema. Procedamos: cuénteme con claridad y sin guardarse ningún detalle, todo lo que recordó. Por favor, no deje de decir todo por insignificante, grosero o grave que le parezca… de otro modo, esto no funcionará”. Entonces,-comienzo a con­tarle todo lo que recordé respecto al problema sufrido.

Terminado el relato, me pide que recuerde aquella anécdota en la que experimenté una gran humillación. En lo posible, debo reconstruir la situación más hu­millante de mi vida. Me dispongo, por tanto, a hacerlo. (*) “Cuénteme hasta el último detalle aunque le resulte incómodo. Considere que yo no estoy aquí para juzgarlo, piense que soy un instrumento suyo y no a la inversa. ¡Anímese y describa todo! (*)

“Recuerde ahora, esa traición que le hicieron y que íntimamente no ha podido perdonar. Se tratará, por su­puesto, de la traición más importante. (*)

“Explíqueme todo lo que recordó. (*)

“Tratemos ahora a su conciencia culposa. Con un pe­queño esfuerzo, recordará la escena o el conjunto de si­tuaciones en los que usted aparece como el culpable di­recto o indirecto de algo grave. No será difícil encontrar eso de lo que se siente culpable. (*)

“Lo escucho y por favor, no deforme nada de lo que vio. (*)

“Finalmente, piense en aquello que no le contaría a nadie por ningún motivo. (*)

“Cuéntelo detenidamente. (*)

“Si lo desea, siga diciéndome todo lo que le haría bien transmitir. Dígalo sin preocuparse por las expresiones y suelte sus emociones libremente”. (*)

El deshollinador se levanta y toma un objeto curvo y alargado. Se pone al frente mío y dice: “¡abra la boca!”. Le obedezco. Luego siento que introduce una especie de pinza larga que me llega hasta el estómago. Sin em­bargo, advierto que no me desagrada. De pronto grita: “¡Lo atrapé! -y comienza a retirar poco a poco el objeto. Al principio creo que me arranca algo, pero luego siento que se produce en mí una agitación placentera, como si se fuera desprendiendo de las entrañas y de los pulmo­nes, algo que estuvo malignamente anidado durante mucho tiempo. (*)

Va retirando la pinza. Me asombro al sentir que apresa­da por ella, va saliendo de mi boca una forma dulzona, maloliente y viscosa que se retuerce… Por último, al ser colocado ese ser en un frasco transparente, experimen­to un inmenso alivio, como una purificación interna de mi cuerpo.

De pie, observo boquiabierto la repugnante “cosa” que poco a poco se va diluyendo hasta quedar transfor­mada en una gelatina informe. Al poco tiempo, es ya un líquido oscuro; luego transparente y finalmente empieza a consumirse al escapar como gas a la atmósfera. En me­nos de un minuto, el frasco ha quedado perfectamente limpio.

“Ya ve -dice el deshollinador- por eso se llama “ca­tarsis” a este procedimiento. En fin, hoy no ha estado mal. Un poco de problema cotidiano con algo de humilla­ción; una dosis de traición y algún aderezo de conciencia culposa. Resultado: un pequeño monstruo que le im­pedía tener buenos sueños, buena digestión y buenas otras cosas. Si usted viera… a veces he sacado monstruos enormes. Bien, no se preocupe si le queda una sensación desagradable por unos días… Me despido de usted”.

Intercambio sobre la experiencia

Los concurrentes discuten sus experiencias.

Recomendación

Verificar si se registra la sensación de alivio una vez terminada la experiencia. Comprobar en la vida diaria, si los problemas contados en la “catarsis” han perdido fuerza o bien, si han sido comprendidos en un nivel me­nos conflictivo.

NOTAS

(21) – Ver “Sondeo catártico” y “Catarsis” en las lecciones 23, 24 y 25 del capítulo de Operativa en el libro de Autoliberación.
En esta reunión de experiencia una joven había perturbado el trabajo conjunto con extrañas expresiones a media voz, acompañadas a veces, por llantos y bruscos movimientos. Al terminar el trabajo, dijo al grupo: “Les ruego que me disculpen si los interrumpí, pero sucedió algo muy importante para mí. Creo que por primera vez en la vida pude contar a otra “persona” unas cuantas situaciones muy aflictivas. Cuando el deshollinador extrajo sus pinzas, salió de mi interior una especie de culebra que relaciono con todos mis problemas. Creo que comprendo muy bien el significado de los exorcismos y aquello de “sacar los demonios del cuerpo”. En esa frase figurada, hay un gran conocimiento… Otra cosa que quisiera agregar, es que estoy sorprendida de hablar en público sobre mí misma, cosa que no recuerdo haber hecho jamás, con todas las consecuencias de apocamiento y timidez que todo el mundo me ha reprochado siempre. Les pido disculpas y también les agradezco la gran oportunidad que me dieron al no interrumpir este proceso, tan pero tan bueno para mí”.