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Audio 1 – Primera grabación en español

 

Audio 2

 

Aclaración sobre la experiencia a llevarse a cabo

Esta experiencia pretende una toma de contacto con los problemas del cuerpo. También una afirmación del mismo. Es sabido que una negación de una zona corpo­ral por repudio de la misma, termina “anestesiando”, in­sensibilizando el punto. La consecuencia de ello, es que todo lo referido al tema, termina por ser mentalmente degradado o deformado imaginariamente.

La reconciliación con el propio cuerpo, es una expe­riencia recomendable para todas las personas. Asumirlo tal cual es, constituye el primer paso de avance en el cri­terio de realidad.

Experiencia guiada

Floto de espaldas en un lago. Está a temperatura muy agradable. Sin esfuerzo, puedo mirar a ambos lados de mi cuerpo descubriendo un agua cristalina que me per­mite ver el fondo.

El cielo es de un azul luminoso. Muy cerca hay una pla­ya de arenas suaves, casi blancas. Es un recodo al que llegan las aguas del mar, sin oleaje.

Siento que mi cuerpo flota blandamente y que se relaja cada vez más, procurándome una extraordinaria sensa­ción de bienestar.

En un momento, decido invertir mi posición y, en­tonces, comienzo a nadar con mucha armonía hasta que gano la playa y salgo caminando lentamente.

El paisaje es tropical. Veo palmeras y cocoteros, al tiempo que percibo con agrado en mi piel, el contacto del sol y la brisa.

De pronto, a mi derecha, descubro una gruta. Cerca de ella, serpentea el agua transparente de una vertiente.

Me acerco, al tiempo que veo dentro de la gruta la figu­ra de una mujer. Su cabeza está tocada con una corona de flores. Alcanzo a ver los hermosos ojos, pero no puedo definir su edad. En todo caso, tras ese rostro que irradia amabilidad y comprensión, tras ese porte digno, intuyo una gran sabiduría. Me quedo contemplándola, mientras la naturaleza hace silencio.

“Soy la protectora de la vida”, me dice. Le respondo tímidamente, que no entiendo bien el significado. En ese momento, veo un cervatillo que lame su mano.

Entonces, me invita a entrar a la gruta, indicándome luego que me siente en la arena enfrentando a una pared de roca. Ahora no puedo verla a ella, pero oigo que me dice: “respira suavemente y dime qué ves”. Comienzo a respirar lenta y profundamente. Al momento, aparece en la roca una clara imagen del mar. Aspiro y las olas llegan a las playas. Espiro y se retiran.

Me dice: “Todo en tu cuerpo es ritmo y belleza. Tantas veces has renegado de tu cuerpo, sin comprender al ma­ravilloso instrumento de que dispones para expresarte en el mundo”. En ese momento, aparecen en la roca, di­versas escenas de mi vida en las que advierto vergüenza, temor y horror por aspectos de mi cuerpo. Las imágenes se suceden. (*)

Siento incomodidad al comprender que ella está vien­do las escenas, pero me tranquilizo de inmediato. Luego, agrega: “Aún en la enfermedad y la vejez, el cuerpo será el perro fiel que te acompañe hasta el último momento.’ No reniegues de él cuando no pueda res­ponder a tu antojo. Mientras tanto, hazlo fuerte y salu­dable. Cuídalo para que esté a tu servicio y oriéntate so­lamente por las opiniones de los sabios. Yo que he pasa­do por todas las épocas, sé bien que la misma idea de belleza cambia con los tiempos. Si no consideras a tu cuerpo como el amigo más próximo, él entristece y se enferma. Por tanto, habrás de aceptarlo plenamente. El es el instrumento de que dispones para expresarte en el mundo… Quiero que veas ahora, qué parte de él es débil y menos saludable”. Al punto, aparece la imagen de esa zona de mi cuerpo. (*)

Entonces, ella apoya su mano en ese punto y siento un calor vivificante. Registro la energía que se expande y experimento una aceptación muy profunda de mi cuerpo tal cual es. (*)

“Cuida a tu cuerpo, siguiendo solamente las opiniones de los sabios y no lo mortifiques con malestares que sólo están en tu imaginación. Ahora, vete pleno de vitalidad y en paz”.

Al salir de la gruta reconfortado y saludable, bebo del agua cristalina que me fortifica plenamente.

El sol y la brisa, besan mi cuerpo. Camino por las are­nas blancas hacia el lago y al llegar a sus aguas veo por un instante la silueta de la protectora de la vida, que se refleja amablemente en sus profundidades.

Voy entrando, en las aguas, mientras agradezco en mi interior, por el maravilloso instrumento que he recibido de la naturaleza. (*)

Intercambio sobre la experiencia

Los concurrentes discuten sus experiencias.

Recomendación

Estudiar la coincidencia entre las resistencias de la ex­periencia y las que se observan en la vida cotidiana. Si en esta experiencia, o al repetirla, se ha producido el venci­miento de resistencias, comprobar su correlato en la vi­da diaria.

NOTAS

(22) – La protectora de la vida, está inspirado en la carta 21 del Tarot. En las cartas “taroquis” aparece la imagen más aproximada a la de esta experiencia, no así en la primera recopilación de Court de Gebelin o del Tarot de los Bohemios, o por último del seudo Tarot egipcio. Sobre el “anima mundi” (llamada “el mundo” en el Tarot), hay un grabado muy ilustrativo en el libro de Fludd “Utriusque Cosmi Maioris”, publicado en 1617. Jung, se refiere también a este personaje en sus “Transformaciones y símbolos de la líbido”. A su vez, las religiones no dejan de tener en cuenta estas vírgenes de las grutas. En ese sentido, la protectora de la vida, es una virgen de las grutas con algunos elementos del paganismo griego, tales la corona de flores y el cervatillo que lame su mano, recordando a Artemisa o su contrafigura romana, Diana. No sería difícil cambiar su corona por una de estrellas, o asentar sus pies sobre una media luna, para estar en presencia igualmente de una virgen de las grutas, pero patrimonio ya de las nuevas religiones que desplazaron al paganismo.
La ambientación del argumento, no obstante, es tropical por su aptitud distensadora. La calidad del agua, a su vez, hace rememorar al elíxir de juventud; temas todos muy diversos, pero que combinados sirven al mismo objeto de lograr reconciliación con el propio cuerpo.