Nombre

La Comunidad (para el desarrollo humano).

Definición

La Comunidad es el conjunto de personas orientado al estudio, perfeccionamiento y enseñanza de un sistema útil al equilibrio y desarrollo del ser humano. Tal sistema es una doctrina, un sentimiento y una forma de vivir.

Doctrina (4)

La Comunidad explica que el equilibrio y desarrollo individual y social pueden lograrse si las personas adquieren un coherente sentido de la vida. De otro modo, toda existencia sin dirección o falseada en su sentido, genera sufrimiento personal y colectivo. La Comunidad, es el instrumento que ayuda a esclarecer ese sentido o a convertir un sentido falseado, en una orientación verdadera de vida.

Sentimiento

Los miembros de la Comunidad, coinciden en un mismo sentimiento de solidaridad. Advierten que sus experiencias son válidas si logran cambios positivos en ellos y en otras personas a las que llevan su enseñanza. Se sienten responsables de la desorientación de quienes los rodean y, por tanto, se consideran guías capaces de orientar a su medio inmediato.

Forma de vivir

La Comunidad propone normas de vida, basadas en acciones verdaderas y valiosas. El principio más importante que predica, se enuncia así: “Trata a los demás como quieres que te traten”. Existen otros principios de acción válida que sirven de orientación en la conducta de los miembros de la Comunidad.

Participación

La participación está abierta a todas las personas del mundo sin distinción. Puede ser miembro cualquier persona que profese o no, una determinada religión; igualmente, quien adhiera o milite en corrientes políticas.

Cualquier persona puede participar de las reuniones de la Comunidad sin compromiso alguno, retirándose y reincorporándose tantas veces como sea su deseo. Pero, cuando alguien coincide en sus objetivos de vida con los que plantea la Comunidad tiene la oportunidad de participar activamente de su organización, expansión y dirección.

Régimen

La Comunidad respeta las normas vigentes de cada país, al par que solicita reconocimiento legal de sus actividades como institución cultural y social dedicada al progreso humano.

Antecedentes (5)

La doctrina de la Comunidad, nació el 4 de Mayo de 1969 en Mendoza, Argentina. Silo, el fundador, dio en esa oportunidad una explicación pública conocida como “La curación del sufrimiento”. Posteriormente escribió los siguientes libros: La Mirada Interna que es la referencia doctrinaria de La Comunidad. Con el correr del tiempo, se fueron redactando numerosos trabajos en base a las enseñanzas iniciales. Las contribuciones producidas por los miembros de la Comunidad, continúan esclareciendo y ampliando las ideas originales.

Organización

La Comunidad se organiza de acuerdo a gra­dos de participación, destacándose distintos niveles a los que se accede según el cumplimiento de requisitos precisos.

La comunidad es una organización pública y abierta basada en criterios de amistad, ayuda y experiencia. Los miembros di­funden su mensaje de acuerdo a los medios con que cuentan y explicitan con claridad sus fuentes de inspiración, fines y pro­cedimientos.

Niveles de participación

Se destacan tres niveles de miembros. Miembro adherente es cualquier persona que asis­te a las reuniones sin compromiso alguno, sin permanencia y sin participación en otras actividades de la Comunidad.

Un miembro adherente que asiste con regularidad a las reuniones y presenta a dos nuevos miembros, puede solicitar su promoción a miembro activo efectuando para ello una declaración verbal ante la Comunidad, en estos términos: “La Comunidad ha sido definida como el conjunto de personas orientado al estudio, perfeccionamiento y enseñanza de un sistema útil al equilibrio y desarrollo del ser humano. También se ha dicho que tal sistema es una doctrina, un sentimiento y una forma de vivir. He comprobado que esas afirmaciones coinciden con mis experiencias, por ello me intereso en una parti­cipación más activa que considero positiva para mí y para el engrandecimiento de la obra común”. Desde ese momento, participa de la organización de la Comunidad y contribuye en la colecta anual.

Instructor

Es aquel miembro activo que se ha capacitado, realizando tareas y estudios en base al libro Autoliberación. Esas tareas y estudios, son conocidos como “trabajos de Es­cuela”. El instructor orienta a su comunidad, en reuniones se­manales de una hora de duración en base al presente Libro de la Comunidad. También cumple con la realización de reuniones estacionales cuatro veces por año, en los días de cambio de estación. En esos encuentros, efectúa promo­ciones de adherentes a activos.

Economía

Una vez por año, se realiza la colecta de la Comu­nidad. En ella participan los miembros activos con una cuota fi­ja y los instructores con el doble del aporte de aquellos. Para los adherentes no existe compromiso de colaboración. La eco­nomía de la Comunidad, funciona en base a la colecta men­cionada. Con los recursos obtenidos, se sostienen locales y solventan los gastos de difusión.

Comienzo de las actividades de la Comunidad (6)

Cuando un grupo de personas empieza a reunirse para trabajar con el presente libro, está naciendo la Comunidad. Ese grupo logrará permanencia y se decantarán distintos niveles de participa­ción. Entonces estará en condiciones de gestionar su reconocimiento legal presentando ante las autoridades corres­pondientes: La Mirada interna, como texto doctrinario; Autoli­beración, como material de capacitación de los instructores; el presente Libro de la Comunidad, como manual de trabajo y los estatutos o carta orgánica, de acuerdo a los puntos citados anteriormente.

El grupo promotor de la legalización de la Comunidad, se adecuará en su organización a los requisitos que se exigen pa­ra las entidades culturales y sociales, respetando en todos los casos las diferencias entre miembros adherentes y activos, como así mismo estableciendo la orientación general en ma­nos de un instructor debidamente capacitado.

La Comunidad legalizada abrirá tantos locales como permita su desarrollo, efectuando en ellos sus reuniones semanales y estacionales.

Difusión de la Comunidad

La Comunidad propicia conferencias públicas en sus locales, o en otros adecuados a esos efectos. también impulsa la difusión de sus ideas a través de los medios de comunicación social y de todos los canales aptos para el contacto personal o colectivo.

Ubicación frente a la Comunidad

El punto decisivo para un miembro de la Comunidad, se refiere a como ubica a ésta entre sus diversos intereses personales.

Si considera a la Comunidad como un objeto permutable por otros, seguramente obtendrá resultados anecdóticos. Si, en cambio, utiliza a la Comunidad como referencia de vida, sus diversos intereses personales se ordenarán de acuerdo a primacías y obtendrán coherencia.

Utilizar una referencia fija en un mundo personal y social en continuo cambio, en lugar de limitar posibilidades da sentido, concentras fuerzas dispersas e impulsa el desarrollo.

Ubicar a la Comunidad como una referencia fija, es poner fin a la desorientación.

Algunas personas pueden entender las experiencias que se realizan en la Comunidad, bajo una faz terapéutica. Si reflexionan correctamente, comprenderán que su equilibrio y desarrollo personal no es cosa que pueda lograr una terapia sino que es cuestión más profunda referida al sentido de la vida, a referencias claras y al compromiso con actividades que trascienden lo personal.

Nadie soluciona sus problemas por pensar continuamente en ellos. Es la actividad bien orientada, la que termina superando a los problemas. Pero ello no es tan fácil de efectuar en base a simples propuestas individuales. Debe haber una actividad organizada que sirva de referencia a las actividades particulares y eso puede hacerlo la Comunidad, si una persona se ubica ante ella de modo adecuado.

Ubicación de la Comunidad en el medio social

La Comunidad estimula a sus miembros a la participación entusiasta en los medios en que desarrollan sus ocupaciones, destacando siempre la gran importancia que concede a la comunicación y el intercambio entre personas de distintas actividades.

Preguntas básicas sobre la Comunidad

¿Qué ofrece la Comunidad? Ofrece un coherente sentido de la vida, atendiendo el equilibrio y desarrollo de las personas que se acercan a ella. Da la oportunidad de solucionar los problemas personales y de superar el sufrimiento.

¿Qué pide la Comunidad? Pide que aquel que toma las herramientas que se le dan, las utilice en la vida diaria y las ofrezca a las otras personas.

¿Cómo da lo que ofrece la Comunidad? Lo da a través de sus reuniones semanales, con una breve información cada vez y trabajando experiencias de equilibrio y desarrollo.

¿Sobre qué tratan las experiencias de la Comunidad? Sobre la reconciliación de las personas mismas, superando las frustraciones y los resentimientos pasados, ordenando las actividades presentes y dando un sentido futuro que elimine las angustias, los temores y la desorientación. Trabajos sobre esos puntos, se realizan en cada reunión de la Comunidad.

¿Cuál es la idea principal de la Comunidad? Es esta: “La vida tiene un sentido y las acciones deben ser guiadas por ese sentido”.

¿Qué recomienda la Comunidad? Recomienda que se intente esta experiencia única en la vida. La Comunidad explica sus ideas sin discutir asuntos que desviarían de lo más importante, esto es: la realización de experiencias.

NOTAS

(1) – El Libro de la Comunidad, circuló inicialmente como un manual para instructores. Luego, como serie de apuntes en los que se simpli­ficaban las complejas técnicas de Operativa, con la intención de ha­cerlas accesibles a personas no especializadas en el tema. Final­mente, a mediados de 1980 se dio por concluida la redacción definitiva del material y se oficializó su texto para toda la Comunidad. Buena parte de la obra ha sido corregida en base a observaciones y comen­tarios recibidos desde distintos lugares del mundo, según los cuales los apuntes originales debían depurarse o ampliarse en puntos sus­tanciales. Por todo ello, aun cuando la redacción haya quedado a car­go de una persona, se considera al libro de autoría colectiva de la Co­munidad. Consecuentemente, han sido registrados los derechos in­telectuales a nombre de la Communaute pour I equilibre et le développment de l’étre humaln de París, prohibiéndose su reproducción total o parcial, a menos que ésta explícitamente lo permita.
(2) – La Mirada Interna, fue concluida por Silo, a fines del otoño (del hemisferio sur), de 1972. Es texto oficial de la Comunidad, habiéndose recomendado su traducción a las lenguas más importantes, con el objeto de ser difundida convenientemente. De particular importancia es su lectura, por la relación que guarda con los temas formativos del Libro de la Comunidad.
(3)  – Autoliberación, fue concluido el 20 de Febrero de 1979, por Luis Alberto Ammann. En esa obra están ordenados los estudios y traba­jos de Escuela que siguen los instructores en su capacitación para orientar a sus respectivas comunidades. El libro, es considerado tex­to oficial de la Comunidad. Ha sido recomendada su traducción a las lenguas más importantes, con el objeto de ser difundido conveniente­mente. Los temas de Operativa y Autotransferencia tratados en su parte final, son de especial interés por la estrecha relación que guar­dan con las experiencias guiadas del Libro de la Comunidad.
(4) – La exposición de la doctrina admite diferentes profundizaciones. Así, se le da un nivel distinto al presente comentario, respecto del que aparece en los temas formativos del capítulo II. En grandes rasgos, podemos decir lo siguiente:
  • 1) El ser humano tiende al logro de lo que cree que es su felicidad;
  • 2) El dolor y el sufrimiento se oponen a esa felicidad;
  • 3) El dolor es físico y su retroceso depende del avance de la sociedad y la ciencia, mientras que el sufrimiento es mental y su retroceso depende del sentido de la vida que se tenga;
  • 4) Se sufre por vivir situaciones contradictorias, pero también por recordarlas y por imaginarlas a futuro. Esas formas, son llamadas las “tres vías del sufrimiento”;
  • 5) Puede haber provisorios “sentidos” de vida que permitan sobrellevar distintas etapas de la existencia, pero todos ellos están sometidos a esta definitiva verdad: “La vida no tiene sentido si todo termina con la muerte”;
  • 6) El verdadero sentido de la vida surge con el reconocimiento de que no todo termina con la muerte. Este reconocimiento permite romper las tres vías del sufrimiento, dando unidad y dirección al ser humano. La vida sufre una conversión total y los problemas cotidianos aparecen dimensionados como problemas superables en el camino del aprendizaje y perfeccionamiento;
  • 7) El reconocimiento de que no todo termina con la muerte, o lo que es igual, de la trascendencia más allá de la muerte admite las siguientes posturas: a) la evidencia indudable (aunque sea indemostrable e intransferible a otros), dada por la propia experiencia; b) la simple creencia dada por educación u ambiente como si fuera un dato indudable de la realidad; c) el deseo de poseer la experiencia o la creencia; d) la sospecha intelectual de la posibilidad de supervivencia sin experiencia, sin creencia y sin deseo de poseerlas;
  • 8) Esas cuatro posturas y una quinta que niega toda posibilidad de trascendencia, son llamadas “los cinco estados del sentido de la vida”. Cada estado admite, a su vez, distintos grados de profundidad o definición. Tanto los estados como los grados son variables, pero en un momento dado de la vida, permiten definir la coherencia o contradicción de la propia existencia y, por tanto, el nivel de libertad o sometimiento al sufrimiento. Este es, además, un punto práctico, porque se puede examinar cualquier momento de la vida pasada ubicándolo en el estado que le correspondía, comprobando cómo la vida se organizaba de acuerdo a él. Lógicamente ese examen vale para comprender el momento actual; 9) Cualquiera sea el estado y el grado en que se encuentre una persona, puede avanzar o profundizar en él, merced al trabajo sostenido en la dirección que propone la doctrina.
Resumiendo: La doctrina de la Comunidad explica que el verdadero sentido de la vida está relacionado con la afirmación de la trascendencia más allá de la muerte; que el descubrimiento de ese sentido, transforma a la vida influyendo en las tres vías de sufrimiento y que toda persona puede lograr o perfeccionar ese sentido cualquiera sea el estado y grado en que se encuentre respecto a él.
(5) – Silo, es decir: Mario Luis Rodríguez Cobos, nació en Mendoza, Argentina, el 6 de enero de 1938. Durante doce años fue educado en un colegio religioso. Posteriormente, se dedicó a la industria de oleaginosas. En la actualidad sigue radicado en Mendoza, ocupado en tareas agrícolas. Vive en un pequeño pueblo de los alrededores, con su mujer y su hijo.
La designación de “Silo”, fue el sobrenombre que recibió por sus características físicas alargadas que hacían recordar a los silos de almacenamiento de trigo y otros granos, por lo demás muy frecuentes en su país de origen. Posteriormente, el apodo se convirtió en seudónimo al firmarse con él La Mirada Interna. Con ello, la corriente de pensamiento a que dio origen, comenzó a ser conocida como “siloísmo”.
(6) – Las primeras comunidades de estudio en torno a Silo, se organi­zaron en 1966 en Mendoza. Luego tomaron estado público en 1969 en distintos puntos de Argentina y Chile. Por aquel entonces, algunos grupos que se desarrollaban un tanto espontáneamente, asumían posturas diversas frente a la realidad que les tocaba vivir. Fueron nu­merosas las dificultades iniciales del movimiento, en ocasiones moti­vadas por el celo excesivo que las autoridades de aquellos países ponían sobre todo planteo inédito. Pero también, la falta de esclareci­miento de los nuevos miembros y la reacción natural frente a hostiga­mientos injustificados, contribuyó a la confusión original.
Más adelante, cuando las comunidades se desarrollaron en Otros países de América y comenzaron a funcionar en Europa, el proceso general había llegado aja etapa de madurez y coherencia necesarios como para sortear inconvenientes del tipo inicial.
Habiendo empezado la expansión de la Comunidad en los cinco continentes, no queda lugar a dudas en materia de doctrina y procedi­mientos. de los que el presente libro es un claro ejemplo. Hoy se for­man comunidades espontáneas que son oficialmente reconocidas, en la medida en que cumplan con requisitos precisos. En tal sentido, ningún grupo puede arrogarse pertenencia a la Comunidad si no está encuadrado correctamente. La Comunidad, a su vez, no puede hacer­se responsable de las actividades de personas o conjuntos que no participan netamente del espíritu y estilo siloístas.
En estos momentos, los miembros de la Comunidad están ya muy alerta sobre críticas que pudieran recibir de personas mal informadas. Por ello, siempre invitan a las reuniones de experiencia y a la consulta de los materiales oficiales. Es claro que la Comunidad no puede res­ponder por cuestiones que nada tienen que ver con ella. Pero tam­bién existen aquellos que objetan, motivados por intereses extraños. En ese caso, siempre los miembros están dispuestos a aceptar me­jores propuestas que las que hace la Comunidad, pero será necesario que los objetores expliquen qué es lo que ofrecen, para poder adherir a sus interesantes posturas. De esta situación, ha brotado en la Co­munidad. una chanza que dice así: ‘más que la crítica, me interesa una buena oferta”.