Aunque todos los regímenes de la Tierra caigan o se transformen, la Es­cuela seguirá aguijoneando la imagina­ción al ser humano y lo dirigirá en las preguntas fundamentales y en su desarro­llo esencial.

Las formas externas que tomar la Escuela en el futuro son impredecibles, pero su núcleo interno de enseñanzas, su trabajo de Disciplinas y su estilo de transmisión personal, no experimen­tará mayores variaciones hasta que la estructura interna del ser humano haya cambiado.

Hablar de Núcleo, del centro de gravedad de la Escuela, es hablar de un reflejo del centro de gravedad del hom­bre mismo, que por ser tan íntimo está alejado de su visión cotidiana, pero este centro actúa y su acción se mani­fiesta distorsionadamente en los hechos mundanos.