El “duermevela”, es un estado intermedio entre la vigilia y el sueño, en el que uno va dando más o menos dirección a las imágenes y en las que el potente poder de las imágenes produce efectos físicos (dolores, irritaciones, placer).
Por ejemplo:
Al tocar unas brasas en el sueño, aparto la mano porque me quemo y ese movimiento brusco hace que incluso se mueva el brazo despertándome.
El “sueño dirigido”, es sueño en el que operan imágenes proyecto elaboradas en vigilia y que son introducidas en el sueño mediante práctica.
Por ejemplo:
El jardín perfumado
El circulo polar
El desierto.
Como hipótesis, vamos a trabajar en la clarificación de imágenes en vigilia, respecto del “propósito”, tratando de llevarlo al sueño y al levantarnos retomarlo incluso en el estado intermedio del “duermevela”.
Por ejemplo:
Entrada en el Paraíso, como jardines, con seres alados y luminosos, volando más allá hasta las fuentes luminosas en las que la luz transforma en “bondad” (paz, fuerza, alegría) siendo insuflado por inspiración que te acompaña en la vida cotidiana (“mundo material”).
La potencia de las imágenes en el sueño y la traducción de impulsos de los lugares de los que proceden, puede producir modificaciones físicas, ya que estamos trabajando desde un nivel vegetativo, propio del trabajo del automatismo y de la máquina.
Los cambios en el sistema vegetativo se producen de acuerdo a un plan y armado psíquico propio de la especie y de la acumulación de la experiencia vital (de nuestros antepasados – seres vivos-)
Según necesidades, el cuerpo genera substancias para acelerar o parar procesos, de acuerdo a la memoria de la especie.
Pero si hay desajustes, a veces el mismo sistema no tiene memoria de cómo proceder y se necesitan nuevas instrucciones para reestablecer un desequilibrio no deseado.
Por ejemplo:
Enfermedades degenerativas o víricas.
En ese caso, necesitamos producir (en el laboratorio interno- cuerpo-) apelando al sistema vegetativo, las substancias que contrarresten el desequilibrio.
Así que si las enfermedades producen imágenes de esas zonas o procesos degenerativos, las imágenes positivas correspondientes a las imágenes negativas, podrían reestablecer el proceso degenerativo y equilibrar el sistema para que siga su dinámica de avance.
Este sería un caso, en el que se trabajo sobre el propio sistema vegetativo.
Otro caso sería trabajar sobre el sistema vegetativo de otro a través del sistema de imagen que a su vez da instrucciones al otro sistema vegetativo.