No se puede atribuir la caída del Imperio Romano a los bárbaros. Lo que pasaba es que en el ejército romano se iban tomando mercenarios dentro de las mismas poblaciones bárbaras: Germanos, Alanos, Francos, etc. Estos se van romanizando y los romanos se van barbarizando, o sea que no tienen interés que se caiga Roma. Roma se va cayendo y lo que se le ocurre a Constantino es mantener la estructura romana poniendo a la iglesia como estructura paralela a los cargos políticos del imperio y dividiendo el imperio en Occidente y Oriente, con lo que alcanza a llegar hasta el 1400, hasta los cruzados que pasan por Constantinopla de ida y de vuelta de las Cruzadas. Al fortalecerse los turcos en organización se abalanzan sobre Constantinopla. Los sabios bizantinos, que ven lo que se viene, aprovechando el concilio que se realiza en Florencia viajan en la corte de los curetes y se quedan en Florencia. Estos tienen conocimiento de los griegos que ya habían sido olvidados en Occidente. Vienen los matemáticos y todo tipo de sabios que son muy bien recibidos en Florencia, donde se están gestando las nuevas ideas del humanismo y los bizantinos le inyectan una gran potencia a esa cosa nueva vibrátil que es el renacimiento en gestación. Inventos, descubrimientos, conocimientos de todo tipo, una revolución de ese mundo oscurantista del medioevo, que había durado 1000 años, con una tapa de cemento en la cabeza. Los neoplatónicos le dan aire, que son de la misma trenza, son griegos, es el renacimiento. A los renacentistas no les gustaba la Inquisición, están mezclados con los artistas y les dan aire. Savonarola, que se apodera de Florencia haciendo terrorismo, termina en un juicio que le hacen los del cuchillito y es condenado a la hoguera.