“El lenguaje de los pájaros”, es un pre-lenguaje como los gestos, los mudras, las danzas. Hay ciertas verbalizaciones, actitudes corporales. Hay una parentela de cosas con los automatismos de los médium, con esas palabras de las pitonisas, de los oráculos, de los magos. Cuando trates de inducir los sueños acuérdate que están enganchados con muchas otras cosas. Los automatismos están por todos lados, el torrente sanguíneo entre otros (es una maquinaria muy compleja). Hay que aprender a descubrirlos (medio de reojo) y a respetarlos.
Es muy importante lo que uno puede ver de uno mismo, posturas, las cosas que te brotan como si fuera de otro, que no sabes de donde salen.
¿Cómo es que se expresa eso?
Verbalizaciones, mudras, todo eso es lo que se denomina “lenguaje de los pájaros”.
Por ejemplo:
Dicen los cristianos, que en “Pentecostés” a los apóstoles les bajaron las “lenguas de fuego” inspiradoras descendiendo sobre ellos e inspirándolos. Estaban orando cuando llegó la “inspiración”, los “dones del espíritu santo” y recibieron el “don de lenguas” saliendo a difundir el mensaje de los evangelios y todos los entienden. Tiene que ver con el “lenguaje esencial”, es el “lenguaje de los pájaros, es el “lenguaje universal” y del que surgieron todos los lenguajes, ese lenguaje que se confundió en Babel.
Meterse en el sueño lleva a aprender sobre uno mismo.
Lo más interesante son : los “sueños producidos”, manejar los sueños y no entrar en la cosa hipnogénica (hipnosis).
Ley de la hipnosis: el sujeto debe reconocer como verdadero la sugestión que le induces. Se ha utilizado el recurso hipnótico en operaciones, ya que las anestesias no eran posibles.
Uno se debe meter en el sueño y producir las imágenes que uno desea.
Para favorecer el rescate de los sueños, debe ser incómodo, para llevar hacia “arriba” los “pescados “del sueño.
Esas incomodidades (poca ropa, sin almohada, etc) hacen que sueñes liviano, te duermes y te despiertas y ahí vas, en el “duerme vela”.
El sueño vegetativo, es muy profundo y no te acuerdas.