Es como los imanes, está metido en todas las cosas.
Hay trances de distintas profundidades.
En la hipnosis, el trance es manejado por otros, por ejemplo: “Usted tiene calor o frío”.
En ese caso el “yo” es suplantado por un agente externo y se pueden provocar anestesias y alergias de cierta profundidad sin agentes químicos, por ejemplo para una extracción dental.
Los sensores están llevando señal, pero adonde van?
No se tiene noción de eso.
Las sugestiones ocupan toda la pantalla de representación, el sujeto deambula, va y viene, hace operaciones físicas y no está dormido.
Todo lo que sea crítica, autocrítica, reversibilidad ha desaparecido, es un mundo de alucinaciones. Por ejemplo si le sugerimos que ese vaso es un conejo, va a ver un conejo.
Otra cosa es la alucinación negativa, por ejemplo “usted va a ver todo menos ese vaso”.
El sujeto, al conectar con el mundo cotidiano, no recuerda lo que ocurrió, a menos que se le den pistas, de otra manera llega con una suerte de amnesia; es igualmente interesante en las sugestiones post-hipnóticas, por ejemplo “cuando escuche la palabra ‘mamá’ abrirá la puerta” y lo hace al oír la palabra ‘mamá’.
Todo esto es tan extraordinario que no se lo creía, pero luego se fue verificando con ejemplos la existencia del trance, en el que se produce un desplazamiento del “yo”
El que ha ocupado el lugar del “yo” es el hipnotizador.
Es un trance original, sugestivo y bastante severo, tiene carácter experimental, siendo bastante intenso como para permitir conocer algunas cosas.
Hay un querer ‘entrar ahí’.
Aproximadamente un 10 % de la población se susceptible de hipnosis.
El tema es quien es el “hipnotizador”
Se puede producir “auto hipnosis”. Quién toma el control? Se hace el “programa” antes de entrar. Actúa en la copresencia, hay indicaciones grabadas para cuando esté en hipnosis.
Es lo que nosotros a otro nivel llamamos Propósito.
El Propósito, opera copresentemente, no ocupa el foco atencional, sino que opera en la copresencia.
La copresencia guía en el trance.
Lo que toma el control (“El libro de los médium”) es el espíritu, entra en él y toma cualidades de médium.
Los médium se preparan para dejarse ir. Hay una búsqueda del trance para que los espíritus entren.
Culturalmente se hacen cargo de la voluntariedad para que los espíritus lleguen y hagan su aporte. Por ejemplo cuando un chaman está bailando toda la noche (ritmo corporal y fatiga) él se ha entrenado desde pequeño, con un tamborcito, para recibir espíritus y hacer viajes. Ese chaman se ha expertizado en como “curar” en la tribu y viajar adentro del cuerpo del otro. El sabe que cuando entre en ese mundo, irá al cuerpo del otro.
La dirección que ha cargado es ir al cuerpo del otro y no a otra parte.
Por ejemplo cuando esas pitonisas esperan al espíritu de Apolo, ellas hacen resistencia a la entrada del dios.
Como los epilépticos, que la ven venir y se preparan.
Cuando viene el dios, habla por boca de la pitonisa, con sonidos en otros idiomas, necesitamos traductores.
La pitonisa se ha preparado durante tiempo (las vestales igual) y lo que maneja es la dirección en la que ha sido preparada con diferentes procedimientos.
Hay un Propósito que se ha cargado.
Si entro en trance, tengo que desligarme del “yo”
.
Para el chaman está claro, irá al cuerpo de alguien o irá a otros espacios para traer conocimiento, etc.
Hay una creencia fuerte de que eso es posible, culturalmente hablando; por ejemplo, el Umbanda, el Candomblé, etc., trabajan con un palo santo (gancho) en un patio, donde la gente hace sus musiquitas y se pone en vena.
Los que manejan la cosa tienen varios médium, pero por contagio, en presencia de médium entran también en trance otros.
Si lo examinamos, esa persona tiene que ver, quiere que le pase, es decir hay una preparación previa en el mismo interés y preocupación por esos temas.
La gracia que tienen los médicos, es el “chamanismo implícito”.
El chaman puede curar al enfermo.
En realidad en la enfermedad hay un desequilibrio energético y el chaman restablece la energía del otro; un doble energético (campo de fuerza) toma contacto con el campo energético del otro y restablece la energía.
Para ello es necesario caer en trance, como en los fenómenos paranormales, que van dirigidos por un propósito.
Los fenómenos paranormales actuarían también por corrimiento del yo.
El desplazamiento del yo comienza desde el yo, si es que éste ha programado que en un momento “se va a volar”, o sea que se ha elaborado un Propósito donde el “yo” se pone en copresencia.
El yo pone en copresencia su voladura y adónde quiere ir.
La maquinaria funciona por sí misma cuando busco algo y no me acuerdo, también cuando voy a la oficina, voy automáticamente.
Hay gente que tiene aptitudes para entrenar eso, no es involuntario, es voluntario.
Por ejemplo despertarse a una hora exacta, es también trabajar con la mecánica del Propósito.
Los del sueño y la vida cotidiana no son trances, pero funcionan con el mecanismo del Propósito.
En el mecanismo del pedido, está el mismo mecanismo del Propósito (los actos repetidos en una dirección).
Las copresencias están de todos modos en el doble y son aquellas informaciones que no ocupan el punto central de la conciencia, pero que se cuenta con ellas.
El lenguaje funciona por copresencia, voy pensando y al mismo tiempo el habla se suelta sola.
Si tuviera que reemplazar los automatismos por actos voluntarios se enlentecería todo, así que el adiestramiento es por repetición de actos. Por ejemplo las “secretarias médium”, no ven las teclas (automatismos).
Los automatismos trabajan por copresencias.
Los chamanes y pitonisas, tienen representaciones variables, puede variar el nivel de precisión, pero sin duda tienen en común la fuerza del deseo, le ponen un fuerte deseo para que funcione.
En el “Libro de los espíritus” de Alan Kardec, se explican procedimientos para los médium, que son de distintos tipos: telekinésicos (mueven objetos), kinestésicos (movimiento del cuerpo), receptivos (captan el pensamiento).
Para cada tipo de médium tiene un tipo de entrenamiento.
En la escritura automática, se educa la disociación entre lo que se escribe y lo que se piensa, dejan que la mano escriba (criptografía), como cuando habla por teléfono una persona y hace dibujitos. Son pequeñas sugerencias internas de imagen que se sueltan si se entrena. Ni siquiera entra en trance.
Mecanismo del trance (experimento)
1 mes con interrupciones
8 veces
Soltarse al trance con un propósito configurado (descubrir algo, disposición a ser llevado)
Se produjo un “arrebato”, en la revisión de la Ascesis, retomando los trabajos, fue encontrándose con mecanismos de entrada, con la fonación.
Vino una energía muy fuerte desde atrás.
Observo y trato de no caerme al suelo. Impacto, irrupción.
Trato de entrar en trance para profundizar en esa experiencia.
Me pongo en condiciones con palabras, repeticiones, bamboleos.
Vuelvo con estupor, con duda y no sabes donde andas.
Percibo que el Propósito no está bien configurado.
Con el trance puedes llegar a cualquier lado, pero mejor clarificar el Propósito.
En el trance se tiende a desestabilizar la conciencia, apartando el “yo”.
Necesitamos mucha potencia para catapultarse a ese mundo de Intuiciones.
El Arrebato, es una gran fuerza que te toma, es casi corporal, muy intenso.
El Éxtasis, es un fenómeno pleno emotivamente, la tónica es la de ser muy quedo, de contemplación, no de comprensión.
El Reconocimiento, es un fenómeno de comprensión total, reconocimiento de significados.