El Camino: son frases de meditación.
El Mensaje: no viene de arriba, ni de abajo, sino desde la interioridad, de lo profundo. Geométricamente hablando viene de la coordenada “z” (profundidad).
Desde el punto no se puede ver la linea, ni desde la superficie, la tridimensionalidad.
Este Mensaje tiene significados que trascienden el tiempo y el espacio, porque en esa interioridad se da el mundo de los significados (no son palabras, no es epocal) donde no se mueve el “yo”.
El Mensaje viene del “mundo de los significados”.
Lo Sagrado: no es el registro de lo divino, sin por ello afirmar o negar lo divino. Se habla de lo sagrado, no de los Dioses, cuando se habla de la interioridad del espíritu humano. Esto es casi una metáfora.
Es posible registrar lo Sagrado, cuando se incursiona en el ámbito de lo Profundo.
En la vida cotidiana se puede hacer irrumpir algo muy fuerte, que es la Fuerza, una experiencia. Con eso no estamos descalificando a los Dioses. No es el tema. Como dijo muy bien el Buda: “Ellos están demasiado lejos, como para que Ud. se preocupe por ellos”.
La Fuerza nos pone en la línea de lo Profundo. No necesitamos de la fe para la Fuerza.
El nacimiento espiritual es posible, pero hay que hacer algo para que se produzca ese nacimiento. La Acción Válida, orienta al “nacimiento espiritual”.
Cuanta más gente mejor, los conjuntos posibilitan la correntada que viene de lo profundo. La Fuerza aumenta cuando hay un conjunto afiatado, con la misma dirección y con relaciones muy estrechas. Si fuera todo un pueblo en esas condiciones, sería la esencia misma de este asunto, sería la verdadera expresión de lo Profundo y podría dar vuelta como un guante la vida de los pueblos.
Hoy el pueblo no resuena como pueblo en el tema de lo Profundo. En general está resonando en cosas periféricas, superficiales, secundarias, en las cosas chicas, propias del ”yo”. Se uniforma en la moda, en las tendencias o en las expresiones situacionales.
Los espacios profundos son comunes, pero están tan alejados, que no se experimenta esa vivencia común. Cada uno atiende a los requerimientos de cada “yo”.
Lo que se encuentra en los espacios sagrados son las verdades objetivas, como por ejemplo “el triángulo”, será igual para cualquiera, estamos hablando del mismo triángulo, no cambia a lo largo del tiempo y no tiene nada de epocal. Son significados objetivos y no dependientes de los requerimientos de cada “yo”.