Hacia fines de octubre, Silo había sido invitado a Lima, Santiago y Montevideo simultáneamente.

Pocos días antes explicó que en Buenos Aires haría el último intento de hablar públicamente y que, en caso de impedírselo, abandonaría la prédica.

En la ocasión que mencionamos, sus palabras fueron:

«Si es falso lo dicho hasta aquí, pronto desaparecerá.

Si es verdadero, no habrá poder capaz de detenerlo.

En ambos casos, ¿a qué seguir hablando?»

Pese a la persecución y la distorsión, Silo había lanzado su mensaje.

El 1º de Noviembre de 1969 desaparecía de la vida pública, cumpliendo lo prometido.