Los llamados Libros de Chilam Balam forman unas de las secciones más importantes de la literatura indígena americana. Fueron redactados después de la conquista española, por lo que su escritura y su forma material son europeas. Es decir, su escritura es la que los frailes españoles adaptaron a la fonología de la lengua maya de Yucatán y el papel usado – por lo menos en las copias ahora existentes – es también europeo, formando cuadernos. Algunos, sino todos, tuvieron tapas de vaqueta… Como se ve, la diversidad de su contenido abarca todas las fases culturales por las que fue pasando el pueblo maya de Yucatán hasta que cesaron de compilarse… Es indudable que una gran parte de sus textos religiosos e históricos puramente nativos provienen de los antiguos libros jeroglíficos… Vinieron a llamarse Libros de Chilam Balam, no sabemos desde cuándo. No consta este nombre como título original de ninguno actualmente, aunque Pío Pérez asienta en una de sus transcripciones: ´Hasta aquí termina el libro titulado Chilambalam que se conservó en el pueblo de Maní… (códice Pérez, Ms., p. 137)´. De todos modos, el nombre es ya una denominación técnica aceptada para designar este tipo de libros yucatecos… Cómo llegaron a organizarse y multiplicarse los Libros de Chilam Balam, lo suponemos así: Algún sacerdote (o varios sacerdotes simultáneamente) recibiría instrucciones de los frailes, aprendiendo a leer y escribir en su propia lengua. Aprovechando esta nueva adquisición de su cultura, transcribiría textos religiosos e históricos contenidos en sus libros jeroglíficos incluyendo los de las predicciones de Chilam Balam. De una o varias fuentes saldrían copias que pasarían a manos de los sacerdotes nativos de otros pueblos, viniendo así a incluir en su denominación el nombre del lugar de procedencia: Chumayel, Maní, Tizimín, etc. El tiempo destruía los libros materialmente y destruía a su vez el entendimiento que sus curadores deberían tener de su contenido al modificar su propia cultura. Así pues, las copias hoy existentes no son las originales del siglo XVI en sus textos de fondo, sino copias de copias muy posteriores, algunas del siglo XVII y otras aún del presente siglo. Gran parte de estos textos que llamamos de fondo aparecen repetidos una o más veces en los Libros, pero en cada ocasión las versiones no son idénticas, por las razones apuntadas”. Op. Cit. p. 9 y sgs.