Ahora vería cara a cara la naturaleza de un nuevo fenómeno sin las proyecciones de los programas artificiales. En todo caso su cuerpo daría los pulsos y señales que poblarían un ambiente sin interferencias. Y, si todo funcionaba bien, vería traducido su espacio mental gracias a la tecnología del espacio virtual. Ese era el punto desde el cual el Proyecto encontraría su vía de realización.
Bajó el visor y quedó a oscuras. Al tocar una tecla del casco conectó el sistema y gradualmente fueron apareciendo unos contornos iluminados que enmarcaron la cara interna del visor. Era una pantalla ubicada a veinte centímetros de sus ojos. De pronto, su cuerpo apareció suspendido en el interior de un recinto esférico espejado. Desplazó la mirada en distintas direcciones y pudo monitorear con precisión. El efecto producido no le pareció de especial mérito teniendo en cuenta que sus nervios oculares trasmitían señales al interface que conectaba con el procesador central. Moviendo los ojos a derecha, las imágenes corrían en sentido inverso hasta ocupar el centro de visión; haciéndolo hacia arriba la proyección bajaba, y así en toda combinación que ensayara. Mirando hacia la punta de su bota derecha ajustó su visión con un suave esfuerzo por penetrar detalles, entonces el zoom acercó el objeto más y más hasta ocupar toda la pantalla. Luego, desacomodando el cristalino, retrocedió hasta verse como un pequeño punto brillando en el centro del ambiente espejado. El programa óptico tenía el aumento y la definición de los mejores microscopios electrónicos y, hasta ahora, la inútil penetración de los telescopios más afinados ya que nada se podía ver del mundo astronómico adentro del recinto de proyección proporcionado por el casco.
Hoy todo podría mejorar si funcionaban los detectores que Seguidor había distribuido en la superficie interna de la ropa sensible. La información debía aparecer en pantalla conforme los impulsos nerviosos activaran distintos puntos del cuerpo. Tocó la segunda tecla ubicada en el casco y de inmediato una columna alfanumérica comenzó a desplazarse por la zona izquierda del visor al tiempo que en el ángulo derecho aparecía un diminuto rectángulo en el que resaltaba su mano apoyada en el casco. Bajó el brazo lentamente y la columna fue entregando información mientras en el recuadro, el esquema de su brazo se desplazó descendiendo. Tragó saliva y nuevamente los datos se sucedieron encolumnadamente. En el recuadro apareció el interior de su boca y luego el esófago moviéndose suavemente. En una nueva prueba recordó a Jalina y el rectángulo hizo aparecer su corazón batiendo a una velocidad mayor que la normal; luego los pulmones se expandieron un poco y apareció el sexo virando hacia un color rojizo tenue. La columna, a su vez, informó sobre diversos fenómenos intracorporales: presión, temperatura, acidez, alcalinidad, composición de electrolitos en sangre y recorrido de impulsos.
Se dispuso enfocando su mirada rectamente y volvió a aparecer él mismo en pantalla, suspendido en el recinto esférico. Era obvio que se veía desde un punto de observación externo, un tanto deformado, como ocurre al mirarse en un espejo cóncavo. Entonces comenzó a respirar lenta y profundamente. Al poco tiempo, los detectores entraron en régimen. Un instante después enlenteció el ritmo respiratorio haciéndolo similar al del sueño profundo y así, paulatinamente, observó cómo la imagen se fue aproximando hasta aparecer fuera de pantalla, acercándose cada vez más a sus ojos hasta que tocándolos desapareció en una fusión transparente. Pero todo quedó a oscuras como si el sistema se hubiera desconectado. Estiró un brazo y el negro ambiente pareció rasgarse dejando ver una luz lejana. Imaginariamente se fue acercando a la luz mientras en los bordes del visor la columna y el recuadro señalaron las modificaciones físicas que correspondían a su proceso mental. De esta suerte se esforzó por sentir que avanzaba en los recodos materiales del espacio virtual.