Mi descubrimiento era interesante y yo lo había logrado siguiendo una intuición de acuerdo a esa tendencia mental que me había parecido ver en Poe, pero no podía saber el motivo de su alteración final. ¿Qué señalaba entonces con tal angustia? Al parecer la clave estaba en la novela, pero yo seguía sin entender el punto…

Decidido a llegar al fondo del asunto busqué el libro en el que se citaba el caso de la Mignonette. No lo encontré en librerías pero estaba en la biblioteca del Museo Británico. Busqué la fecha en que había ocurrido el incidente y al verla en letras de molde no pude sino experimentar ese frío que recorre la espina dorsal de los personajes de Poe: julio de ¡1884! Eso había ocurrido 35 años después de la muerte del poeta; 44 años después de la primera publicación de La Narración de Gordon Pym y 57 años después de la fecha de ambientación de la novela. No era razonable. Fui a los periódicos de la época. Allí estaba todo respecto al juicio. Tenía las fotocopias del Flyng Post de Devon (3 y 6 de noviembre de 1884) y del Exeter and Plymouth Gazette (7 de noviembre de 1884). Fui más lejos y se me permitió copiar las actas del juicio en las que aparecen muchas precisiones. El yate Mignonette es de 19 toneladas. Naufraga a 1600 millas de Ciudad del Cabo. Sólo se salvan Thomas Dudley, capitán; el primer oficial Sthephens de 31 años y el marinero Brooks de 38. Con ellos hay un muchacho, Richard Parker de 17. Este último toma agua de mar y se enferma gravemente. A las tres semanas deciden que uno debe morir, entonces Dudley traspasa a Parker con un cuchillo. En el juicio el jurado no logra pronunciarse y el caso se eleva a la Corte Real de Londres. Son liberados tras pagar multas de 50 y 100 libras.

No, era imposible una falsificación en cadena que involucrara periódicos y cortes de justicia para que los hechos se acomodaran a una novela. Así es que busqué al revés. Fui al material de la revista mensual que dirigía Poe y editaba Thomas W. White: el Southern Literary Messenger de Richmond (enero y febrero de 1837). Luego pasé a la edición de N. York de 1838 y a las siguientes, que fueron numerosas mucho antes del caso de 1884, y en las que no se habían alterado nombres ni circunstancias.

Reconsideré la situación. Antes de la muerte de Poe sus huellas se borraron por varios días, y luego reapareció en nuestra dimensión delirando. Llamaba a Reynolds para que tratara de hacer variar los hechos que él había visto anticipadamente. Esto era doblemente imposible porque Reynolds ya había muerto antes que él y porque los protagonistas de la catástrofe todavía no habían llegado al mundo. Sin duda era un delirio… ¿O es que necesitaba dejar constancia de todo lo sucedido? Si este fuera el caso, el poeta eligió a la buena de Margaret para que me comunicara ese mensaje. Lanzó su botella a las olas del tiempo hace más de 140 años y lo hizo el día de su muerte en Baltimore, el 3 de octubre de 1849.