I

“A la muerte de su esposa, comienza a sufrir los ataques de delirium tremens, que le provocaban sus frecuentes estados de embriaguez. Un día, en octubre de 1849, se lo encuentra moribundo sobre las vías del tren.”

II

“Pero el día en que la unidad quedó rota por la muerte de la esposa vencida por la tuberculosis, el poeta no tuvo ya fuerza alguna para poder vivir. Arrastrando su duelo y agotadas en realidad sus fuentes creadoras, apenas pudo sobrevivirla en unos dos años. Cuando se encontraba en Baltimore, haciendo una gira de conferencias, se le encontró entre las luces de una madrugada de octubre agonizando en medio de la calle.”

III

“Se hallaba en Baltimore por casualidad; se había detenido allí en un viaje desde Richmond a Fordham (Nueva York), preparatorio de su próxima boda con Sarah Elmira Royster, su gran amor juvenil, a la que iba a unirse después de perder a su primera esposa, Virginia Clemm.”

IV

“En septiembre de 1849 llegó a Baltimore camino de Filadelfia. Un retraso en el tren que habría de llevarle a esta última ciudad sería fatal. El 29 de septiembre visita a un amigo en un deplorable estado de ebriedad. Cinco días más tarde, cinco días de absoluto misterio y vacío en su biografía, otro conocido es informado de que alguien “que puede ser el señor Poe” yace borracho e inconsciente en una taberna de los bajos fondos de Baltimore. Era época de elecciones y se acostumbraba a que los peticionarios de votos emborracharan gratuitamente a los electores. Estas copas electorales pudieron ser la última elección de Poe. Trasladado a un hospital, su extinción era inevitable.”

Y así fui sumando pistas, sospechas y bibliografía hasta que pude componer un cuadro de la muerte de Poe que bien podría haber sido escrito por él mismo. La verdad es esta. El 29 de septiembre de 1849 llega a Baltimore. No es seguro que ese día haya visitado a un amigo, ni que una pandilla política hubiera precipitado su crisis. Se suceden varios días en blanco hasta que el 3 de octubre es hallado sin conocimiento en una taberna de Lombard Street. De allí lo trasladan al “Washington Hospital” y, delirando hasta el fin, llama en reiteradas ocasiones a un desconocido “Reynolds”. Muere a las 3 de la madrugada del día 7 a los 40 años de edad. Tal vez para reparar una desconocida culpa, la ciudad de Baltimore le erige un monumento el 17 de noviembre de 1875.

Pude tener como cierto, entre tanta opinión diversa, que Poe exigió repetidamente y a los gritos la presencia de “Reynolds”. Ese nombre, que confirmaba al oscuro recuerdo de Margaret, me llevó en dirección a un hecho más extraordinario que las circunstancias de la muerte del escritor. Mi razonamiento fue elemental. Supongamos –me dije– que el angustioso reclamo del tal Reynolds haya tenido algún sentido, ¿quién fue tal personaje? El único “Reynolds” significativo que pude encontrar relacionado con la vida u obra de Poe fue el expedicionario al Polo, en cuyos relatos se basó para componer parte de su única novela: La narración de Arthur Gordon Pym de Nantucket. A partir de allí no pude avanzar. Entonces me ubiqué en el tipo de pensamiento que Poe había querido transmitir a través de su extraño trabajo Eureka en el que discutiendo el método deductivo aristotélico y el inductivo de Bacon, abría las compuertas a lo que él llamaba “intuición” adelantándose tal vez en esto al mismo Bergson.