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Control
En las tres primeras reuniones, hemos trabajado sobre la memoria. En ésta, vamos a establecer comunicaciones más estrechas entre la mente y el cuerpo. Por ser dirigida esta comunicación, la llamaremos de “control”. Estas prácticas son pues sico-físicas o físico-mentales.
Resonancia:
Ritmo igual entre menté y cuerpo. Se logra del siguiente modo.
1° Posición habitual en relajamiento..
2° Se cuenta la respiración (inhalación y exhalación de uno a diez, lenta y tranquilamente. La conciencia. debe estar dedicada sólo a esto. Si la cuenta es interrumpida por algún pensamiento, se comienza desde uno.
3° Cuándo se logra esto, se comienza a fundir la mente con el ritmo respiratorio. El único pensamiento debe ser el de “respiración”.
4° Una vez conseguido lo anterior, se desatiende la respiración y se concentra la mente en el “entrecejo”, hasta lograr la sensación de “vacío” o de que mente y cuerpo han desaparecido.
5° Empieza a practicarse la “observación”. Se observa la respiración que es muy sutil y su trayecto por el interior del cuerpo (en la inhalación y exhalación).
6° Práctica del “retorno”. Desde el punto de “observación”, se regresa a la Mente fijada en el “entrecejo”, de ahí al pensamiento de “respiración”, etc., hasta el estado natural. Es necesario segur los pasos sin interrupción, en el caso de aparición de pensamientos extraños, debe comenzarse de nuevo.
En la reunión de cripta, el epónimo irá indicando los pasos mientras los coetáneos están sumidos en la práctica. Luego cada cual lo ejercitará solo, veinte minutos diarios.
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Meditación
En las tres primeras. reuniones se trabajó en concentración sobre punto fijo, líneas móviles y composición. Se trata ahora, de imprimir a la mente un movimiento opuesto al anterior, que resulta complementario para el desarrollo síquico.
Se ha observado, que en la concentración, la mente actúa centrípetamente. En la meditación el movimiento es centrífugo. Aquí también se trata de evitar pensamiento que no sean los dirigidos, pero el tipo. de movimiento. mental, aunque expansivo, requiere gran esfuerzo. En la meditación se trata de llevar la mente hacia totalidades, hacia realidades generales, mayores. En la concentración, en cambio, la mente se dirige hacia particularidades, hacia realidades concretas y pequeñas.
El “yo-vivo”: La meditación y vivencia sobre la propia existencia, es del tipo de los fenómenos de “experimentación” y no de simple comprensión. No se trata de entender que uno vive, sino de experimentar la existencia. Aquí surge nuevamente, el planteo que hiciéramos en la reunión N° 2, en teoría. El estado que debe lograrse, no puede explicarse racionalmente. Sólo el trabajo llevan a él.
Se practica sin apartar un solo instante, el pensamiento sobre la propia existencia. Desde luego, no se trata de repetir mentalmente la frase “yo vivo” o “yo existo” sino de experimentar esa realidad sin descuidarse un sólo momento.
Es necesario esforzarse por despertar a esa realidad y sobre todo por mantenerse despierto en ella. La dificultad de esto se comprueba de inmediato, cuando se advierte la cantidad de imágenes que interfieren.
Meditación sobre el “yo vivo”: veinte minutos diarios.
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Agilidad Mental
El epónimo indica un objeto, de inmediato, el coetáneo indicado comienza a describirlo, tratando de modificar continuamente su punto de vista. Es decir, “viéndolo” desde adentro, desde afuera, muy cerca, a la distancia, por su color, su forma, peso, tamaño, posición, etc. El discurso ha de ser ininterrumpido y por sobre todo, coherente, evitan de imaginar. Se trata sólo de describir.
Se practica de cinco a diez minutos diarios.