Toda flor es siempre fanerógama.
En cambio tú, María Brigidita,
 (teléfono 9421318 – Arce 2317),
eres a veces absurda y exquisita;
inquieta, solapada y criptógama!

En la prueba de la llama miraré
tu cobre verde,
tu litio rosa/rojo,
tu estroncio carmesí.
Iracunda e irreductible monógama!

Ni todo metal se hace irreductible,
ni la deuda en oxígeno combustible.
DEBO:
a la droguería, polvo fino de hierro
y al almacén, comida para el perro.

Salté sobre la impresora y la desconecté. Conque “almacén, comida para el perro”, ¿eh?. La máquina, en sus asociaciones libres me había encaminado. Por eso vuelvo a pensar “ya no más querida mía; ¡ya no más, estúpida TZ- 28300!”. Tomaré medidas, pero lo haré paso a paso y sin errores.

Comienzo por apagar el sistema; espero unos segundos… Conecto todo. Se escucha un “clic”. El disco duro comienza a girar mientras me guiña con sus diodos luminosos. Instalo el programa experto de Química. Todo responde, todo está en orden. Me levanto del asiento y salgo taconeando hacia la habitación contigua. Al pasar al otro ambiente entorno la puerta hasta casi cerrarla; luego continúo mi desplazamiento por un tiempo más, pero regreso a hurtadillas hasta la puerta, colocándome tras la hendija que me permite observar una buena parte del cuarto de pruebas.

¡Como lo sospechaba! Veo una forma sigilosa que avanza hacia la computadora. De un salto se ubica frente al teclado, pero yo salgo con estruendo y Lobo corre chillando hasta el rincón. Acostado queda inmóvil, haciéndose el muerto.

Estoy en cuclillas amonestando al delincuente.

–Así es que el fantasma de la Ópera, ¿no?; ¿así que revolviendo el hocico entre las teclas? ¡Ahora verás!