Se considera al marxismo como una teoría cuya iniciación se debe a Carlos Marx. La mayoría de los expositores de esta corriente tienden a formar un cuerpo doctrinario conocido como m-l., el cual se fue articulando con los aportes de diferentes autores. De este modo existiría un marxismo correspondiente a la propia autoría de Marx, y un m-l., o escuela marxista, que incluye principalmente al autor inicial, a Engels, Lenin y otros. En el N.H. se tiene en cuenta a esta ideología como corriente, aun cuando se la pueda analizar detalladamente por autor o por diversas posiciones críticas. (* Humanismo marxista, Humanismo filosófico y Antihumanismo filosófico).

Hemos de considerar al m-l. tal como fue presentado oficialmente en la U.R.S.S., transcribiendo los puntos más relevantes del artículo Marxismo-leninismo del Diccionario del Comunismo Científico, publicado en Moscú en 1985.

“El m-l. es un sistema científicamente fundamentado de conceptos filosóficos, económicos y político-sociales; es la ciencia del conocimiento y de la transformación del mundo, de las leyes del desarrollo de la sociedad, la naturaleza y el pensamiento humano, de las vías para la supresión revolucionaria del régimen de explotación y de la construcción del comunismo, la cosmovisión de la clase obrera y de su vanguardia, los partidos comunistas y obreros.

El marxismo surgió en los años 40 del siglo XIX. Las necesidades de un progreso social que había puesto al desnudo los vicios radicales del régimen capitalista, de todo el sistema de explotación, el despertar del proletariado a las luchas políticas, los grandes descubrimientos en las ciencias naturales y el nivel de las investigaciones históricas y sociales plantearon ante el pensamiento social la tarea de elaborar una teoría nueva, verdaderamente científica, que pudiese responder a las cuestiones apremiantes, cardinales, suscitadas por la vida. Esta madura tarea histórica fue cumplida por Marx y su compañero de armas, Engels. Lenin, que empezó su actividad científica y revolucionaria en la divisoria de los siglos XIX y XX, en la época del hundimiento del capitalismo, que había pasado a su última fase: el imperialismo, y del surgimiento de la sociedad socialista, defendió el marxismo contra los ataques de sus enemigos, generalizó los logros más recientes de la ciencia y la nueva experiencia de los combates clasistas, elevó la teoría marxista a un nivel de desarrollo cualitativamente nuevo.

La aparición del m-l. es una grandiosa adquisición de la multisecular cultura humana, un profundo cambio revolucionario en la historia del pensamiento humano. Es, asimismo, la continuación directa y el desarrollo de los avances del pensamiento social precedente en el terreno de la filosofía, de la economía política y del socialismo. Con el m-l. surge por primera vez una doctrina que refleja íntegra y totalmente la realidad objetiva, que ofrece no sólo la posibilidad de explicar el mundo, sino también de indicar las vías para su transformación; surge por primera vez una ciencia que descubre, en el interior de la propia sociedad, la fuerza capaz de realizar dicha transformación radical guiándose por esta teoría científica.

El m-l. es una teoría científica articulada y cabal que comprende tres partes integrantes principales: a) la filosofía -el materialismo dialéctico e histórico-; b) la economía política y c) el comunismo científico. El m-l. ha enriquecido también con nuevas ideas a otras ciencias sociales. Se puede hablar, por ejemplo, de la ciencia marxista de la historia, de la doctrina marxista del derecho, de la doctrina de la guerra y la paz, de la estética, de la historia de la literatura, de la pedagogía, etc. marxistas. Cada una de las partes integrantes del m-l. se divide, a su vez, en varias ramas o disciplinas independientes que, poco a poco, a medida que se van acumulando conocimientos en la materia correspondiente, se transforman en ciencias independientes. Así, en la economía política, los fundadores del marxismo concentraron la atención en el análisis de las leyes del desarrollo y hundimiento de la formación económico- social capitalista, dejándonos solamente ciertas proposiciones de partida, orientadoras sobre la economía de la sociedad socialista; hoy, la economía política del socialismo es una rama independiente de la economía política marxista.

En todas las partes integrantes del m-l. anidan una serie de ideas principales, rectoras. Entre ellas figuran el materialismo consecuente, es decir, el enfoque materialista de todos los fenómenos de la realidad (incluida la sociedad), el método dialéctico para conocer estos fenómenos. A todas las partes integrantes del m-l. les son inherentes un espíritu crítico, actuante, revolucionario y un carácter creativo.

En el m-l. ocupa un lugar importante la teoría del comunismo científico, que pone al descubierto las leyes político-sociales, los caminos de la transformación comunista de la sociedad y que encarna con el mayor relieve el principio activo, transformador, contenido en el m-l. Lo principal en el comunismo científico, así como en todo el m-l., es la teoría sobre la misión histórica de la clase obrera como fuerza llamada a destruir el poder del capital y a encabezar la construcción de una sociedad nueva, la sociedad comunista.

El m-l. es la ideología del proletariado que expresa los intereses vitales de todos los trabajadores. Sus adeptos no se niegan a colaborar, para la defensa de la democracia, de la paz y del progreso social, con los adictos de otras doctrinas progresistas, y para conseguir estos fines esenciales están dispuestos a asociarse con personas que se hallan bajo el dominio de concepciones anticientíficas, atrasadas. Al mismo tiempo rechazan resueltamente cualquier conciliación del m-l. con ideologías enemigas. Como doctrina revolucionaria, el m-l. se contrapone al reformismo. Si bien reconoce la necesidad de luchar por reformas bajo el capitalismo, el m-l. nunca ha renunciado ni renunciará a su programa y su táctica revolucionarios. El m-l. ha crecido y se ha desarrollado en las luchas contra el oportunismo, y resulta especialmente peligroso desviarse de aquél encubriéndose con su reconocimiento verbal, con llamamientos a un ‘desarrollo’ del mismo en que se desechan sus postulados principales con el pretexto de que están ‘anticuados’.

El marxismo ha recorrido un largo camino de casi siglo y medio. El primer período abarca la formación y crecimiento de la clase obrera en los países adelantados, la unión incipiente del socialismo científico con el movimiento obrero, la formación y consolidación de los partidos obreros marxistas. El segundo período está relacionado con la transición del movimiento obrero internacional a una etapa de desarrollo nueva, más elevada, a la época en que comienza la demolición revolucionaria del capitalismo y las transformaciones socialistas. La victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre significó un verdadero triunfo del m-l., que había pasado la prueba histórica decisiva en el fuego de la práctica revolucionaria.

Cada uno de los períodos de la historia del m-l. se subdivide, a su vez, en una serie de etapas. En cada una de estas etapas, bien una, bien otra parte integrante observan un desarrollo notable y se destacan a primer plano. Así tenemos que Marx en los años 50-60 del siglo XIX centró su actividad teórica en el estudio de la teoría económica, mientras en las obras y cartas de Engels de los años 80-90 ocupa un lugar especial la elaboración de las concepciones filosóficas. Durante la preparación directa de la revolución socialista de Rusia, Lenin prestó gran atención a la elaboración de la teoría marxista sobre el Estado, a la teoría de la revolución social proletaria. En la actualidad, en los países socialistas adquiere una importancia especial el ahondamiento de la teoría económica marxista-leninista, así como la investigación de los problemas político-sociales y teórico-ideológicos de la dirección científica de la sociedad y de otros temas del socialismo desarrollado.

El m-l. está desprovisto de sectarismo en el sentido de doctrina cerrada, anquilosada. El factor principal que condiciona el progreso del m-l. es la experiencia práctica de la lucha por el comunismo acumulada en todos los países. La asimilación, la generalización de esta experiencia por los partidos marxista-leninistas, enriquece al m-l. con nuevos conceptos científicos. En el desenvolvimiento del m-l. influyen los nuevos conocimientos en todos los terrenos de la actividad científica acumulados por la humanidad. Así tenemos que los grandes descubrimientos de las ciencias naturales (de la física, química, biología, etc., modernas) influyen en la elaboración de la teoría filosófica de la materia, enriquecen el método dialéctico del conjunto del mundo.

Las ideas del m-l. se formaron y desarrollaron en el capitalismo, cuando las clases explotadoras dominantes poseían el monopolio de los medios de enseñanza y de la actividad científica. En la actualidad, el m-l. es la ideología dominante en la U.R.S.S. y otros países socialistas, es el estandarte de centenares de millones de personas en todos los países del mundo.

El m-l. conquista nuevos y nuevos partidarios y su significación social aumenta indeclinablemente. La aplicación de la teoría marxista-leninista a las condiciones diversas y continuamente variables en diferentes países del mundo, su utilización por millones de personas, demuestran la certeza y veracidad de sus proposiciones. Esto no significa, evidentemente, que toda proposición enunciada por los marxistas sea una verdad absoluta de última instancia. El adecuar unas a otras proposiciones a las condiciones modificadas, a los nuevos datos logrados por otras ciencias garantiza la posibilidad del ulterior progreso del m-l. y la conservación, por parte de éste, del papel de ciencia que prevé el futuro y traza el camino hacia el mismo.

El m-l. es una teoría de alcance internacional. Es incompatible con la prédica del “comunismo nacional” y con los intentos de inventar un ‘marxismo nacional’ cualquiera que sea. La esfera de difusión del m-l. es el mundo entero, sus postulados son de significado general, pero no pueden ser aplicados automáticamente a cualquier país; su aplicación requiere una apreciación minuciosa de las particularidades nacionales, históricas, etc., un análisis profundo de la situación concreta”.