Debo agradecer la confianza que se ha depositado en mi persona. pero considero que se ha pensado en que tal responsabilidad recayera en el Brasil, lugar elegido para la fundación de la Internacional Verde.

Es muy indicado que la Delegada General, encargada de agilizar la coordinación de la Internacional, piense en términos estructurales, en términos globales. Precisamente por ello, quisiera apelar a un ejercicio de interpretación en el conflicto que a veces se da entre lo global y lo puntual. Tal es el caso del Brasil… Como todos sabernos, Brasil es considerado por el ecologismo, corno el «pulmón del mundo» En efecto. su enorme extensión como país y su gran espacio verde de Amazonia, hace que el desequilibrio en esa zona comprometa el equilibrio del ecosistema en todo el mundo. Y es lógico que mucha gente en el Brasil y fuera de a esté preocupada por la deforestación, la tala irracional, las grandes represas y !os sistemas camineros que erosionan por acción humana el inmenso recurso verde.

A pesar de sus crisis económicas, Brasil está creciendo y eso es importante para más de 130 millones de seres humanos que habitan este país. Pero este crecimiento necesario, está muy lejos de ser considerado en sus consecuencias por los sucesivos gobiernos, por los latifundistas y sobre todo por las multinacionales que, extrayendo grandes riquezas dejan tras de si la desolación y el desequilibrio humano y ecológico.

No es posible que los intereses conjugados de un gobierno, de un grupo de latifundistas y de un puñado de multinacionales, comprometa el futuro de millones de seres humanos en Brasil y fuera de él… Aquí empieza el conflicto entre lo global y lo particular.

No han faltado voces de protesta que se han alzado en el mundo para remediar esta desmesura. En efecto. algunos sectores interesados proponen considerar a la Amazonia corno patrimonio universal y sugieren una modificación en los términos de su enorme deuda externa a cambio de importantes áreas que serían «protegidas» por supuestas asociaciones «ecologistas» que cuidarían (según ellas). este patrimonio universal de un modo más adecuado que el que pudieran implementar los brasileros

Otros proponen resarcir con nuevos préstamos, la «cesión» de algunos derechos sobre las tierras de Amazonia y, unos terceros, hablan de un «arrendamiento» en términos de alquiler a largo plazo, tal vez loo años o más, siguiendo el modelo de los alquileres del canal de Panamá y de la base de Guantánamo. En verdad que ese modelo, comenzó como tratado comercial y termino en injerencia en asuntos internos y en conflicto político.

Solo un ecologista ambientalista a ultranza que prescinde de los intereses humanos primarios, solo un «ecologista» que responde a los dictados económicos de las multinacionales, sólo un ignorante de las realidades políticas, o sólo un corrupto, puede propiciar el juego neocolonial amparado en verdaderas necesidades ecológicas.

Una cesa es el diagnóstico y otra cosa es la terapia. En efecto. el problema es grave, tan grave corno el de las centrales nucleares instaladas en medio de Europa o los Estados Unidos, pero me parece que se crearía un cierto malestar en las* poblaciones de esos países, si grandes capitales del mundo árabe o del Japón sugirieran -proteger» esas áreas que son patrimonio de la Humanidad, ya que los que viven en esos lugares han cometido serios errores ecológicos y han producido accidentes muy serios en su desarrollo.

Todo esto no tiene ninguna seriedad y por eso, tal vez no haya sido discutido públicamente como lo estamos haciendo hoy aquí.

Hablemos entonces de lo que corresponde hacer en términos globales y puntuales en situaciones cómo la que nos ocupa.

  1. El Partido Verde del Brasil debería preparar documentación precisa y realizar el estudio exhaustivo del problema.
  2. Debería iniciar, posteriormente, acciones de denuncia pública por medio de actos de esclarecimiento ciudadano, llegando a los medios de difusión y a las cámaras de representantes para reclamar a !os legisladores acción política y legal concreta que detenga el atropello.
  3. Debería producir movilizaciones populares (marchas y actos de protesta), apoyadas por sectores de la población y, sobre todo. por representantes de las zonas más directamente afectadas.
  4. La internacional debería recibir toda la documentación del problema y de las medidas tomadas por el Partido Verde del Brasil, haciéndola llegar a todos nuestros partidos en distintos puntos del mundo, para que éstos implementen las medidas de esclarecimiento y movilización que crean oportunas.
  5. La Internacional debería coordinar (si esa fuera la voluntad de nuestros partidos), un operativo mundial sincronizado para reforzar el efecto a través de los medios de difusión y de las agencias de noticias.

En definitiva, en el caso estudiado, el Partido Verde del brasil debe crear conciencia social, denunciar, actuar y lograr apoyo popular. La solidaridad Verde, se comprobará en la acción común de denuncia en otras partes del mundo, acerca del atropello humano y ecológico que un gobierno, unos latifundistas y unas multinacionales llevan adelante.

He tomado de ustedes demasiado tiempo. pero no he querido dejar pasar la oportunidad de tocar el terna de lo global y lo puntual, con un ejemplo importante y oportuno. Muchas gracias y un saludo solidario a los miembros de !a Internacional Verde en todas las latitudes del mundo.