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Compenetración

En la época de la Compenetración, creamos la posibilidad y la opción y con ello la crisis. Hubimos de ser precisos en el blanco. Fue la edad en que el arquero se compenetró con su mujer en un segundo caos, en una segunda noche y oscuridad de los tiempos. Esa época es rememorada también como la entrada del Rey Rojo en el palacio de la Reina Blanca. Todo se produjo al pasar una puerta, al entrar en el recinto en que ambos fueron muertos y disueltos por nuestro fuego luego de su paraíso. Después de la disolución, la pareja no fue expulsada de allí, sino que sirvió de simiente mientras aumentamos el calor de la Naturaleza. (19)

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Des-con-fusión

En la época de la Des-con-fusión, encauzamos la fuerza en una sola línea. Como el unicornio penetramos y separamos el segundo caos. Esa separación fue costosa ya que debimos traer desde fuera aquella energía que surge en las tormentas y de la frotación del electrón o ámbar, quedando el nuevo cuerpo muy puro, muy apto para la vida. Aquella fuerza es el plasma del Universo. Notamos la presencia de la vida por la fragancia y la calidez.(20)

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Conversión

En la época de la Conversión, regeneramos y transformamos al Hombre derramando sobre él nuestra agua, nuestro electrón y de ese tercer diluvio de energía resurgió como ave que purificamos debidamente. Nuestro ave surgió de allí y nosotros fuimos recordados como los «aguadores» de la humanidad. (21)

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Proyección

En la última época, la de la Proyección, la del pez, sacamos al Hombre de su medio y desapareció todo lo que hasta ese momento había sido. Brotó un Hombre capaz de multiplicar, como un solo árbol multiplica numerosos frutos. Se multiplicó por la Tierra y afuera de ella, poblando el Universo. Así hicimos al Hombre eternamente joven, invulnerable y con capacidad de transformar todo a su contacto. (22)

Allí terminó la tercera Cuaterna, la del Cosmos y de allí salieron los que ahora trabajan en el caos de los mundos inferiores habiendo llegado de mundos lejanos. Pero están aquellos que deben esforzarse en multiplicar las obras y los que como soles multiplican desde su centro, por efecto de la presión hacia el centro. (23)

Notas

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(19) Compenetración.

Cósmica = «Ver la forma permanente en acción».
Síquica = Segundo matrimonio. División entre sensación en la cúspide y tensión en centro productor.
Alquimia = Conjunción, segunda nigredo y disolución. Se seca y mezcla con plata y luego nitro puro.

(20) Des-con-fusión.

Cósmica = «Ver lo que no es movimiento-forma».
Síquica = Separación. Se suelta abajo y quedan sensaciones puras.
Alquimia = Resurrección. Separación por fluido (hoy diríamos electrólisis con ánodo y cátodo de oro y plata). Calor propio y fragancia de la sustancia.

(21) Conversión.

Cósmica = «Ver lo que es y lo que no es como lo Mismo».
Síquica = Transformación.
Alquimia = Transmutación. Lavado y purificación con Antimonio.

(22) Proyección.

Cósmica = «Ver en Uno y en todo, lo Mismo».
Síquica = Proyección. Por tres vías multiplicativas posibles, o crecimiento interno.
Alquimia = Cornucopia. Polvo de Proyección. Obras menores: juvencia, panacea, multiplicación del oro.

(23) Todo el proceso poético está reflejado en una oración Gnóstica que sirve de apoyo para recordar los pasos de la Meditación Trascendental. Dice así: «Tú que eres la luz de la Gnosis, enséñame a ver tu presencia en lo Uno y lo Todo. Enséñame a ver con el entendimiento por encima de la Tierra y por encima de los ojos humanos. Tu que eres lo permanente, muéstrate a través de mis recuerdos, de mis pasiones, de mi fuerza que no es mía. Tu que eres lo Uno y lo Todo siempre quieto y activo, muéstrame el misterio de aquello que no está en Ti para comprender por la Gnosis que está por encima de la luz y también de lo oscuro en unidad eterna».

También en textos como el Apocalipsis de Juan de Patmos, puede seguirse el Proceso Poético, aunque los tres planos se confunden frecuentemente.

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