todo aquello… lo que da fuerza al mensaje es la realimentación de la gente, la gente que escucha ese mensaje, la gente que discute ese mensaje, incluso aquellos que no están de acuerdo con ese mensaje es un modo de diálogo con nosotros. “No estoy de acuerdo para nada con ese mensaje”. Muchas gracias. Pero, en cambio, ese silencio, esa neutralidad, ese no tener nada que ver con nosotros…, eso es peligroso.
Si la gente acepta este mensaje o la gente choca contra el mensaje, es porque se le están moviendo cosas en su interior. Eso va. Así que, bienaventurados los enemigos, en ese caso, porque con ellos hay diálogo. ¿Qué se siente cuando la gente presenta este mensaje? Se siente una gran unidad, porque hay coincidencia entre lo que se dice y lo que se recibe de la gente, está lanzado hacia la gente, viene de la gente, es una realimentación. Se siente que esto crece, crece internamente, no crece en número, crece internamente. El mensaje crece internamente, en el interior de las personas. Ahí crece el mensaje. Que sean dos, que sean doscientos, que sean dos mil, o que sean doscientos mil, eso va a venir por añadidura, lo que primero tiene que crecer es en el interior de las personas, cuando en el interior de las personas está creciendo este mensaje, entonces los números son cuestiones de tiempo nada más. Y de corto tiempo.
¿Qué se siente? Se siente una gran resonancia con la gente y se está cada vez más dispuesto a escuchar lo que dice la gente. Eso se siente, eso se siente. Porque si fuera simplemente una especie de orgullo o vanidad, porque alguien escucha esto, ¿qué podría valer eso? Nos pasaría un poco como a los de la farándula, que sale en TV, los actores de cine, las actrices, los… Van con el cambio de los tiempos. Las modas cambian, cambian ellos. Alrededor nuestro han ido variando las distintas modas ¡y ahí vamos… y ahí vamos! Y las modas van cambiando…, nosotros vamos en un mensaje que procura una determinada unidad que va hacia delante. Si nosotros dependiéramos de que haya un reconocimiento de la gente, como puede hacer la farándula, por ejemplo, sería una moda más.
Antes, hace mucho tiempo, creían que era una moda, cuando recién aparecimos y nos criticaban por ¡esos jovencitos que están de moda, y dicen esas cosas! Ahora, esos mismos, “que ya están muy viejitos” (risas); esos mismos, “¡pero, ustedes todavía con esto!” (risas). ¡En qué quedamos! Antes decían que era producto de una moda, que iba a cambia la moda, es algo que cambia con el tiempo y ahora están muy enojados porque no cambian con el tiempo. Porque no es una moda… Pero… pongámonos de acuerdo. Si podemos…. Deberían sentarse algún día y escuchar un poquito que decimos, no suponer. “A mí me dijo una tía que…” Sentarse un poquito y decir, “pero qué dicen estos tipos”. Y a lo mejor hay algo que le sirve a ellos. Nunca habrán pensado a lo mejor que hay algo que les sirva a ellos. Esa es la gracia. Estamos hablando, diciendo y haciendo cosas que le pueden servir a ellos.
Comentario de un presente: El otro día, conversando con un grupo de amigos, igual compartíamos un poco lo que dijo en el último mensaje, a propósito de los temores y miedos de las personas. Entonces, en ese sentido yo creo que, como hombres, igual tenemos miedo al hablar por el compromiso o, al revés, también comprometerse al hablar, ¿no es cierto? Y hoy día, yo no me lo voy a permitir. Entonces, hablábamos con este grupo de amigos del Silo, el movimiento famoso, el famoso movimiento Silo. Yo lo cuento como anécdota, esto es una cosa para compartir. Yo les comentaba a ellos que años atrás, hace hartos años atrás, un poco en relación a lo que estás planteando tú, cuando aquí en la población se mataba por rayar, bueno, se mataba por muchas razones más, pero para poner como mínimo ésa era una. Andábamos nosotros en esos menesteres y siempre había un pequeño rayado que decía: “Silo viene”. (risas).
Silo: “Y aquí estamos” (risas y aplausos).
Prosigue: Y vino, claro, y vino. Yo me preguntaba, ¿quién es este famoso Silo? En ese momento estábamos metido todos en otra. Yo creo, en ese momento, en uno empiezan a despertarse muchas inquietudes, el saber, el preguntarse. Yo creo que el hombre, cuando permanentemente está preguntándose cosas es porque en alguna medida está siendo libre… Yo me