6 de Junio de 1986
Sobre la Religiosidad en el Mundo Actual
Conferencia dada en un acto público de La Comunidad para el Desarrollo Humano en Buenos Aires, Argentina.
Casa Suiza. Buenos Aires. 6.
Revisado por el autor el 09/10/96.

¿Qué utilidad puede tener plantear el tema de la religiosidad en el mundo actual? Depende. Para quien se preocupa por el desarrollo de los fenómenos sociales, toda variación en las creencias y en la religiosidad, puede ser de interés. Para el político, el asunto no es de cuidado… si es que la religiosidad retrocede; en cambio, merece atención si es que la religiosidad avanza. Para nosotros, gentes comunes, todo esto puede resultar atractivo si es que tiene que ver con algún tipo de búsqueda, o de aspiración más allá de lo cotidiano. No creo que en mi desarrollo pueda acertar con intereses tan diversos.

Así las cosas, no pretendo hacer una exposición científica según el modelo de los sociólogos, pero me empeñaré en ilustrar mis puntos de vista. Desde luego que no definiré la religiosidad, ni la religión, sino que a estos dos términos los dejaré flotando de acuerdo a lo que intuye hoy el ciudadano medio. Por supuesto que no confundiremos a una religión, a su iglesia, su culto y su teología, con la religiosidad o sentimiento religioso muy frecuentemente ajeno a toda iglesia, culto o teología. Ese estado de conciencia, ese sentimiento seguramente se referirá a algún objeto, ya que en todo estado de conciencia (y, por tanto, en todo sentimiento) habrá una estructura en la que estarán relacionados actos de conciencia con objetos.

Bien, a partir de aquí espero que los eruditos en estos temas sepan acoger nuestras ingenuidades con una benévola sonrisa y no con un gesto de reproche. Abramos pues el paquete de opiniones y veamos si alguna de ellas sirve para algo.

Yo opino:

  • 1º. Que un nuevo tipo de religiosidad ha comenzado a desarrollarse desde las últimas décadas.
  • 2º. Que esta religiosidad tiene un trasfondo de difusa rebelión.
  • 3º Que como consecuencia del impacto de esta nueva religiosidad y, desde luego, como consecuencia de los cambios vertiginosos que se están produciendo en las sociedades, es posible que las religiones tradicionales sufran en su seno reacomodaciones y adaptaciones de sustancial importancia.
  • 4º. Que es altamente probable que las poblaciones en todo el planeta, sean sacudidas sicosocialmente interviniendo en ello como factor importante, el nuevo tipo de religiosidad mencionado.

Por otra parte y aunque parezca opuesto a la opinión de la generalidad de los observadores sociales, no creo que las religiones hayan perdido dinámica, no creo que se estén apartando cada vez más del poder de decisión político, económico y social y tampoco creo que el sentimiento religioso haya dejado de conmover a la conciencia de los pueblos.

Tratemos de reforzar estas opiniones con algunos antecedentes.

Dicen los manuales que si se toma una franja entre los paralelos 20 y 40 de latitud norte y entre los meridianos 30 y 90 de longitud este, nos encontramos con una zona del globo en la que se han generado grandes religiones que luego terminaron cubriendo el mundo. Que, si precisamos más, detectaremos tres puntos conocidos hoy como Israel, Irán e India, que actuaron desde hace miles de años como centros de presión barométrica del espíritu humano, generando esas suertes de ciclones que arrasaron con sistemas políticos, formas de organización social y costumbres anteriores, al par que algunos difundieron en sus comienzos una fe y una esperanza para quienes se sintieron fracasados ante un poder y un mundo agonizantes.

El judaísmo produjo su religión nacional y también una religión misionera de carácter universal: el Cristianismo. A su vez el genio del pueblo árabe desentrañó de la diversidad de sus creencias tribales, una religión también misionera y universal: el Islam (conocido a veces como Mahometismo) el cual desde su origen, debe al judaísmo y al Cristianismo una importante base de sustentación. El judaísmo como religión nacional, el Cristianismo y el Islam en tanto religiones universales, hoy viven y se transforman.

Más hacia el este, en el Irán, su antigua religión nacional dio lugar a otras religiones misioneras y universales. De la religión madre, solo quedan hoy 100.000 devotos en India, particularmente en Bombay. En su país de origen, no tienen ninguna relevancia ya que Irán quedó en manos del Islam. En cuanto a las religiones misioneras del Irán, hasta el cuarto siglo de esta era, avanzaban hacia oriente y occidente, al punto que compitiendo con el Cristianismo en algún momento pareció que se imponían. Pero triunfó este último y aquellas fueron abolidas al igual que el paganismo antiguo. Así, las religiones generadas en ese lugar, aparentemente murieron para siempre. No obstante, muchos de sus temas influyeron en el judaísmo, en el Cristianismo y en el Islam produciendo herejías dentro de la ortodoxia de esas religiones. La secta chiita del Islam, que es religión oficial del Irán de hoy, ha sufrido fuertes conmociones y en ese lugar, en el siglo pasado, surgió una nueva fuerza religiosa, el Bâ y luego la fe Bahai.

Ya en la India, la religión nacional produjo otras cuantas entre las que se destaca por su carácter misionero y universal el Budismo. Tanto la religión madre como otras (anteriores a esta era), siguen actuando vigorosamente. Y, por primera vez, el hinduismo como religión nacional ha comenzado a moverse en este siglo hacia Occidente, enviando misiones entre las cuales reconocemos la fe Hare Krishna. Esta es, tal vez, una de las respuestas a la llegada del Cristianismo favorecido en su momento por el colonialismo inglés.

No dejamos de considerar importantes religiones como algunas de China, Japón, las de África negra; o las ya desaparecidas del continente americano. Lo que sucede es que todas ellas no llegaron a articular grandes corrientes supranacionales como el Cristianismo, el Islam o el Budismo. Así, luego del desalojo musulmán de Europa, el Cristianismo llegó y se implantó en América. El Islam pasó las barreras del mundo árabe y se expandió por toda África, pero también hacia Turquía, llegando a Rusia, India, China e Indochina. El Budismo, a su vez, se abrió paso hacia Tíbet, China, Mongolia, Rusia, Japón y todo el sudeste asiático.

Sucedió, casi al comienzo de las grandes religiones universales, que empezaron los cismas. Es decir, las religiones se dividieron en sectas. El Islam en sunnitas y chiitas; el cristianismo en nestorianos, monofistas, etc. Ya desde las reformas de Calvino, Lutero, Zwinglio y los anglicanos, el Cristianismo aparece en dos grandes sectas, genéricamente llamadas: Protestante y Católica, a las que debe agregarse la Ortodoxa. De modo que con la fragmentación de las grandes religiones, aparecen las grandes sectas. Si la lucha por el poder temporal entre las religiones fue larga y cruenta (como las Cruzadas por ejemplo), la guerra entre las grandes sectas de una misma religión, alcanzó niveles inimaginables. Reformas y contrarreformas de todo tipo azotaron al mundo en varias ocasiones. Así, hasta la época de las revoluciones, que marcan lo que escolarmente se llama la «Edad Moderna».

En Occidente la revolución francesa, la inglesa y las americanas, moderan los excesos y nuevas ideas de libertad, igualdad y fraternidad, impregnan el ámbito social. Es la época de las revoluciones burguesas. Aparecen curiosas tendencias como la de la diosa Razón (una forma de religiosidad racionalista). Otras corrientes más o menos científicas, proclaman ideales igualitarios derivando hacia planificaciones de la sociedad, que muchas veces asumen ribetes de Evangelio Social… El industrialismo ha comenzado a tomar carácter, y las ciencias a organizarse según nuevos esquemas. Para esa época, la religión oficial ha perdido terreno.

En el Manifiesto Comunista, Marx y Engels describen magníficamente la situación de aquellos inventores de evangelios sociales. Cito el apartado tercero del capítulo III: «Los sistemas socialistas y comunistas propiamente dichos, los sistemas de Saint-Simón, de Fourier, de Owen, etc., hacen su aparición en el primer período de la lucha entre el proletariado y la burguesía…» Y más adelante: «…como el desarrollo del antagonismo de las clases marcha al par con el desarrollo de la industria, no advierten de antemano las condiciones materiales de la emancipación del proletariado y se aventuran en busca de una ciencia social, de leyes sociales, con el fin de crear esas condiciones.» «A la actividad social anteponen su propio ingenio, a las condiciones históricas de emancipación, condiciones fantásticas; a la organización gradual y espontánea del proletariado en clase, una organización completa fabricada por ellos…»

Dentro de esas corrientes del Evangelio Social, aparece un escritor llamado Augusto Comte. Trabaja en el diario de Saint-Simón y además colabora con éste, en la redacción del «Catecismo de los Industriales». A Comte se lo conoce por haber dado lugar a una corriente de pensamiento: el Positivismo. También, por haber elaborado el concepto y el nombre de las ciencias sociales, a las que llamó «Sociología». Comte termina escribiendo el Catecismo Positivista y fundando la Religión de la Humanidad. En Inglaterra, el culto pervive escasamente y en Francia, su lugar de origen, ya no existe. No obstante, se desplaza hasta América llegando a Brasil en el que verdaderamente ha echado raíces y ha tenido consecuencias en la formación de varias generaciones positivistas, no tanto desde el punto de vista religioso, como desde el filosófico.

En las nuevas corrientes ya se ha llegado a un ateísmo militante como en el caso de Bakunin y los anarquistas, enemigos de Dios y del Estado. En estos casos, no se trata simplemente de irreligiosidad, sino de furibundos ataques contra aquello que suena a religión y particularmente a Cristianismo. Por su parte, el «Dios ha muerto» de Nietzsche ya se ha hecho sentir.

Pero otras mutaciones se están operando. León Rivail, en Suiza, es el organizador de las ideas de Pestalozzi (uno de los creadores de la pedagogía moderna). Aquél toma el nombre de Allan Kardek, convirtiéndose en el fundador de uno de los movimientos religiosos más importantes de los últimos años, llamado «Espiritismo». «El libro de los Espíritus» de Kardek, se publica en 1857 y el movimiento a que da lugar, se expande por Europa, América y llega al Asia.

Luego vendrá la Teosofía, la Antroposofía y otras expresiones, a las que podemos agrupar dentro de las corrientes ocultistas más que dentro de las religiones. Ni el espiritismo, ni las agrupaciones ocultistas tienen carácter de secta dentro de las religiones. Se trata de otro tipo de formaciones, de todas maneras no ajenas al sentimiento religioso. Estas asociaciones entre las que reconocemos también al Rosacrucianismo y a la Masonería, obtienen sus mayores logros en el siglo pasado, exceptuando al Espiritismo, que continúa desarrollándose con vigor hasta el momento actual.

Ya entrando al siglo XX, el panorama se presenta caótico. Han aparecido sectas cristianas como los Mormones y los Testigos de Jehová y muchas otras que son sectas de sectas, en una proliferación colosal. Otro tanto ha ocurrido en Asia donde también los evangelios sociales se inclinaron hacia la mística. Antes había sucedido con los Tai-Ping que en China, en la década de 1850, se apoderaron de importantes zonas faltando sólo la toma de Pekín para proclamar una república socialista, colectivizar los medios de producción e igualar las condiciones de vida del pueblo. El «Rey Celeste», jefe del Movimiento, proclamó sus ideas políticas impregnadas de Taoísmo y Cristianismo. La lucha contra el Imperio cobró millones de vidas…

En 1910 muere Tolstoy en Rusia. Se había apartado demasiado de la Iglesia Ortodoxa y el Santo Sínodo decidió excomulgarlo. Fue un cristiano convencido, pero a su modo. Proclamó su evangelio: «No tomes parte en la guerra; no jures; no juzgues; no resistas al mal por la fuerza.» Luego abandonó todo: libros, casa, familia. Ya no era el brillante escritor mundialmente reconocido, el autor de Ana Karenina y La Guerra y La Paz, era el místico cristiano-anarco-pacifista, fuente indudable de un nuevo planteamiento y de una nueva metodología de lucha: la no-violencia. El anarco-pacifismo de Tolstoy, junto con las ideas de Ruskin, con el Evangelio Social de Fourier (aquel que mencionaba Marx en el Manifiesto), se combinan en un joven abogado indio que lucha por la no-discriminación en África del Sur: Mohandas Gandhi. Este, siguiendo el modelo de Fourier, funda un falansterio, pero sobre todo ensaya una nueva forma de lucha política. Regresa a India y, en los años siguientes, empieza a aglutinarse en torno a su figura el independentismo indio. Con él comienza la marcha pacífica; el paro de brazos caídos; la sentada callejera; la huelga de hambre; la ocupación pacífica… En suma, lo que él llama «resistencia civil». Ya no se trata de ocupar centros neurálgicos según la táctica revolucionaria de Trotsky. Se trata de lo contrario: hacer el vacío. Y, entonces, surge una extraña oposición: la fuerza moral, contra la prepotencia económica, política y militar. Por cierto, ya con Gandhi no estamos hablando de un pacifismo lacrimógeno, sino de resistencia activa. Probablemente, el tipo de lucha más valiente en el que se exponen el cuerpo y las manos vacías ante las balas de los invasores y colonizadores occidentales. Este «faquir desnudo», al decir del Primer Ministro inglés, gana esa guerra y luego es asesinado.

Por otra parte, el mundo ha dado un vuelco formidable. Se ha desatado la Primera Guerra Mundial y ha triunfado la Revolución Socialista en Rusia. Esta última, demuestra en los hechos que aquellas ideas consideradas utópicas por los bienpensantes de la época, no sólo se están aplicando sino que modifican la realidad social. Las nuevas estructuraciones y la planificación del futuro en Rusia cambian el mapa político de Europa. La filosofía que organiza las ideas de la Revolución echa a andar por el mundo con vigor. El marxismo salta rápidamente no ya de país en país, sino de continente en continente.

Es bueno recordar algunos acontecimientos que se producen en esa época de guerra: 1914-1918. Cualquier manual de fechas y hechos, nos dice más o menos esto:

  • Richardson describe su teoría electrónica de la materia;
  • Einstein da su teoría de la Relatividad Generalizada;
  • Windhaus investiga la química biológica;
  • Morgan, los mecanismos de la herencia mendeliana;
  • Mayerhof estudia la fisiología muscular;
  • Juan Gris revoluciona la pintura;
  • Bartock escribe las danzas húngaras y
  • Sibelius, la Sinfonía Nº5;
  • Siegbahn estudia el espectro de los rayos X;
  • Pareto escribe su Sociología;
  • Kafka, la Metamorfosis;
  • Spengler, la Decadencia de Occidente;
  • Maiacovsky, el Misterio Cósmico;
  • Freud, Totem y Tabú y
  • Husserl, las Ideas para una Fenomenología.
  • Comienza la guerra aérea y submarina;
  • se usan gases asfixiantes.
  • Surge el grupo «Espartaco» en Alemania;
  • se rompe el frente turco en Palestina;
  • Wilson proclama sus «catorce puntos»;
  • los japoneses llegan a Siberia;
  • se producen revoluciones en Austria y Alemania;
  • se proclama la república en Alemania, Hungría y Checoslovaquia;
  • nace el Estado yugoslavo y
  • se produce la independencia de Polonia;
  • Inglaterra concede el voto a las mujeres;
  • se abre el canal de Panamá;
  • se restablece el Imperio en China,
  • los portorriqueños pasan a ser ciudadanos estadounidenses;
  • se proclama la constitución mejicana.

Estamos en esa época en la alborada de la revolución tecnológica, el derrumbe del colonialismo y el comienzo del imperialismo a escala mundial. Una lista de hechos decisivos se multiplica en los años siguientes. Solo citarla, sería intolerable. A nuestros efectos debemos señalar, sin embargo, algunos de ellos. En ciencia, Einstein ha elastizado la razón. Ya no hay verdades absolutas sino relativas a un sistema. Freud ha pretendido que la razón misma está movida por oscuras fuerzas que en lucha con las superestructuras de la moral y las costumbres determinan la vida humana. El modelo atómico de Bohr, muestra una materia en la que predomina el vacío… todo lo demás es carga eléctrica y masa infinitesimal. El Universo (según los astrofísicos), desde una explosión inicial se expande estructurándose en galaxias, nidos de galaxias y universos-islas, marchando hacia una entropía que terminará en catástrofe final… En una galaxia espiral, poblada escasamente por 100.000 millones de estrellas, hay un sol amarillento pendiente de su flanco, alejado del centro de su sistema por 30.000 años luz. Una partícula absurda de 12.000 kilómetros de diámetro gira en torno a él y lo hace a la insignificante distancia de ocho minutos-luz. Y en esa partícula ha estallado una nueva guerra atrapando los puntos más distantes de ella…

Los fascismos avanzan. Uno de sus representantes ya había proclamado: «¡Viva la Muerte!» Pero esta nueva guerra no es un conflicto religioso. Es la lucha de los hombres de negocios y de las ideologías delirantes. Genocidios y holocaustos, hambre, enfermedad y destrozo a un nivel antes desconocido. La vida humana queda reducida al absurdo. Piensan algunos: «¿para qué existir?, ¿qué es existir?» El mundo ha estallado. Los sentidos engañan, la realidad no es lo que vemos. Entonces un joven físico, Oppenheimer (mientras estudia sánscrito para entender la religión védica hindú), dirige el proyecto Manhattan. En la madrugada del 16 de Julio de 1945, entra en la historia. Ha detonado en la Tierra un sol en miniatura. La era nuclear ha comenzado. Pero también concluye la segunda guerra mundial. Otros hombres, han destruido Hiroshima y Nagasaki. No queda civilización, ni punto en el globo que no esté en contacto con los otros. La red de comunicaciones cubre el mundo. No se trata sólo de objetos que se producen y se intercambian por vía aérea, marítima, ferroviaria. Se trata además, de la comunicación de signos de lenguaje: de la voz humana y de la información que llega a todos los lugares al instante. Mientras el mundo cicatriza sus heridas, se independizan Pakistán e India y se inicia la guerra de Indochina. Se proclaman el estado de Israel y la República Popular China, con Mao a la cabeza.

En 1951 se crea el COMECON en el campo socialista Europeo y la Comunidad del Carbón y del Acero en Europa Occidental. Estamos en plena guerra de Corea y en esa otra, conocida como «guerra fría» entre el capitalismo y el socialismo. En Estados Unidos, el senador Mac Carthy comienza la caza de brujas. Se produce el arresto, la destitución y la muerte de sospechosos o espías menores, como el matrimonio Rosemberg. El estalinismo, a su vez, realiza todo tipo de atrocidades y represión. Muere Stalin y toma el poder Kruschov. Entonces éste abre al mundo la realidad. Los intelectuales de buena fe que consideraban todo aquello como simple propaganda del Oeste para desacreditar a la U.R.S.S., quedan estupefactos. Vienen luego los desórdenes de Polonia y el retorno de Gomulka al poder. Se produce la revuelta húngara. La dirigencia de la U.R.S.S. debe optar entre la seguridad nacional rusa y La Internacional y su imagen. Opta por la seguridad: los tanques soviéticos entran en Hungría. Es un shock para el Partido a escala mundial.

Otros vientos empiezan a soplar. La nueva fe entra en crisis. En África los movimientos de liberación se suceden uno tras otro. Cambian las fronteras de los países. El mundo árabe está en convulsión. En América Latina se profundizan las injusticias que han reforzado regímenes tiránicos como tardía influencia de los fascismos europeos. Golpes, contragolpes y caídas de dictadores se continúan. Estados Unidos, ya establecido como imperio, tiene allí su retaguardia. La enorme riqueza del Brasil está en pocas manos. El país crece y la irritante desigualdad social se acentúa. Es un gigante dormido que está despertando. Sus fronteras tocan a casi todos los países de América del Sur. Sus cultos de origen angolano y de otros puntos de África, como la Umbanda y el Candomblé ya se están expandiendo hacia Uruguay, Argentina y Paraguay. La «Suiza de América», como era llamado el Uruguay, entra en bancarrota. La Argentina agrícola y pastoril se ha transformado. Allí se han producido los más formidables movimientos de masas que recuerda América. Un presidente popular y su carismática mujer, proclaman la «mística social» de su doctrina. Otro presidente anterior y casi opuesto a éste en sus actitudes (pero también popular) ha sido de filiación espiritista y krausista. Allí, en 1955, arden varios templos católicos… ¿qué está pasando en ese lugar? Ese tranquilo país, que ya no es el «granero del mundo», lucha por sacudirse los restos del colonialismo económico británico. En esos conflictos se forma Ernesto “ché” Guevara. Luego estará en el poder en Cuba al concluir la revolución que depone a Batista en 1959. Luchará en otros países y en otros continentes. Una revuelta guevarista fracasará en Sri Lanka. Su influencia encenderá el guerrillerismo juvenil en distintas latitudes. Es el teórico y el hombre de acción. Usa los antiguos vocablos de San Pablo, trata de definir al «hombre nuevo». Casi poéticamente dirá: «Desde hoy la Historia, deberá contar con los pobres de América»… Poco a poco se va alejando de sus concepciones originales. Su imagen queda fijada en al fotografía que recorre el mundo. Está muerto. En un lugar de Bolivia, es el Cristo de las Higueras.

La Iglesia Católica, para esas épocas ha dado numerosos documentos sobre la cuestión social y organiza la internacional Social-Cristiana con nombres diversos según los países. En Europa, la Democracia Cristiana se impone en varios lugares. Desde entonces, allí el poder oscila entre social-demócratas, social cristianos y liberal-conservadores. El social-cristianismo, se extiende a América Latina. En Japón, el shintoismo como religión imperial ha sufrido una crisis importante. El budismo desarrolla entonces la pequeña secta Soka Gakkai y en seis años la lleva a 6 millones de creyentes. A partir de allí lanza el Komeito que se convierte en el tercer partido político de ese país.

En 1957 la U.R.S.S. pone en órbita el primer satélite artificial de la Tierra. Con esto queda claro para el gran público, por lo menos dos cosas: 1º es posible un viaje interplanetario; 2º con los satélites como antenas y relevadores, se puede conectar el planeta televisivamente. Ya a partir de esto, la imagen es llevada a cualquier punto en que se encuentre el receptor. La revolución electrónica barre las fronteras. Desde luego, comienza otro problema: el de la manipulación de la información y el uso de la propaganda altamente sofisticada. Ahora, el Sistema entra en cada casa, pero también entra la información.

Desde las pruebas nucleares del atolón de Bikini se ha abierto paso en la moda, la prenda de baño que lleva ese nombre. La vestimenta de Mao Tse Tung, se incorpora a las camisas informales; las opulencias de Marylin Monroe, Anita Ekberg, Gina Lollobrígida, van dejando lugar a otro tipo unisex, que tiende a diluir las diferencias. Los Beatles aparecen como un nuevo modelo juvenil. Los chicos de todas partes, acarician sus jeans. Europa ha sufrido una importante disminución proporcional de varones en su pirámide demográfica. Las mujeres ya desde la guerra ocupan allí puestos laborales y a nivel gerencial. Pero también sucede en U.S.A. y en otras partes donde no se produjo esa sangría. Es el proceso mundial, pese a la tenaz resistencia de los discriminadores… pero ese proceso no lleva la velocidad de otros factores. Nuevamente, fracasa en Suiza la posibilidad del voto femenino. Sea como fuere, ya las muchachas están en los colegios, los liceos y la universidad. Militan políticamente y protestan contra el Stablishment.

A fines de la década de los ‘60, la revolución juvenil estalla en todo el mundo. Primero los estudiantes del El Cairo, luego los de Nanterre y la Sorbona. La onda llega a Roma y se extiende a toda Europa. En Méjico, las fuerzas de seguridad abaten a 300 estudiantes. Las jornadas de Mayo de 1968, hacen enmudecer a los partidos políticos. Nadie sabe bien qué pasa… tampoco lo saben los protagonistas. Es una correntada sicosocial. Ellos proclaman: «No sabemos lo que queremos, pero sabemos lo que no queremos.» ¿Qué necesitamos?… «¡La imaginación al Poder!» Las demostraciones estudiantiles y de obreros jóvenes se ha repetido en varios países. En Berkeley toman el carácter antiguerra de Vietnam. En Europa y América Latina se esbozan distintos motivos, pero la simultaneidad del fenómeno sorprende. Una nueva generación muestra la unificación del planeta. El 20 de Mayo la huelga francesa se extiende a 6 millones de obreros. El gobierno organiza contra-manifestaciones y el régimen de De Gaulle se tambalea. En U.S.A el líder de los derechos civiles, un pastor religioso llamado Martin Luther King, cae asesinado. Hippies, punks, modas contestatarias y música, mucha música, rodea el nuevo ambiente juvenil. Una facción de esa generación se arriesga por tres distintos caminos: el guerillerismo, la droga y la mística. Cada una de esas vías está separada de la otra. Normalmente entran en colisión pero todas parecen contener el mismo signo de rebelión contra lo establecido. Los guerrilleristas se agrupan en comandos del tipo Bader-Meinhoff, Brigadas Rojas, Tupamaros, Montoneros, Mir, etc. Muchos tienen como modelo al Ché Guevara. Matan y se suicidan. Otros tienen como modelo las enseñanzas de Aldous Huxley y los grandes sicodélicos como Baudelaire. También muchos se suicidan. Finalmente, los terceros investigan toda posibilidad de cambio interior. Tienen como modelo a Allan Watts, a San Francisco de Asis y al orientalismo en general. También muchos de ellos se destruyen. Por cierto que estas facciones son ínfimas respecto a toda una generación, pero están dando el síntoma de los nuevos tiempos. La reacción del Sistema no se hace esperar: «todos los jóvenes son sospechosos». La cacería comienza en todas partes, aunque con metodología brutal o sofisticada de acuerdo a los medios de que dispone el lugar. Fenómenos del tipo del IRA (Movimiento de Liberación Irlandés), o de la ETA vasca, o del movimiento corso, o por último de la OLP (Palestina) no responden exactamente al esquema generacional que estamos describiendo. Son casos diferentes, aun cuando en ocasiones se entrecruzan.

En 1969 Estados Unidos pone al primer hombre en la Luna. El descenso es televisado en directo. Ya desde «La Guerra de los Mundos» que sembró el pánico en Estados Unidos, la ciencia ficción ha ido ganando terreno. No se trata sólo de marcianos que luchan con los terrestres. En muchos relatos, películas y series de T.V. los protagonistas son robots, o computadoras, o mutantes, o androides, o semidioses. Recordemos. Desde 1945, en distintos lugares, se ha notificado crecientemente sobre extraños objetos que se ven en el cielo. A veces son luces de difícil aprehensión. Se los empieza a designar como «platillos volantes» o genéricamente O.V.N.I. Su aparición es intermitente. Sicólogos (como Jung) se ocupan del asunto. Físicos y astrónomos dan explicaciones escépticas. Algunos escritores como Cocteau, llegan a afirmar que son «seres del futuro rastreando su pasado». Se crean centros de observadores en todas partes, frecuentemente conectados entre sí, y empiezan las prácticas de «contacto» con supuestos seres de otros mundos. Hoy, tal creencia ha ganado un considerable espacio.Los avistajes se han relatado como frecuente en las Islas Canarias, sur de Francia, sur de la U.R.S.S, oeste de Estados Unidos, Chile, Argentina y Brasil. En 1986, el gobierno de este último país declara oficialmente el contacto visual y por radar con O.V.N.I. Por primera vez un gobierno hace tal afirmación. Destaca, además, el ulterior seguimiento del fenómeno por la fuerza aérea…

Si, como dijéramos antes, el Catolicismo comienza a retomar espacio a través de partidos políticos confesionales, el Islam no le va en zaga. Numerosas monarquías y gobiernos tibios son derribados y comienzan a multiplicarse las repúblicas islámicas. De este modo, ya en la década del ‘70, las grandes religiones recuperan espacio político y económico. Sin embargo, hay gran preocupación por la fe. Todos comprenden que no basta con recuperar el terreno que las fuerzas políticas cobraron en su momento, convirtiéndose en intermediarios del hombre con el Estado, de las necesidades con su solución. Agudos observadores musulmanes advierten que muchas cosas han cambiado. La antigua organización tribal ha quedado debilitada. La riqueza petrolera se ha volcado en muchos lugares a la industria y los grandes centros urbanos comienzan a levantarse. Las familias se reducen viviendo en propiedad horizontal. Pero desde los países más pobres se acentúa el éxodo de trabajadores hacia Europa buscando nuevas fuentes de trabajo y alterando el paisaje de la juventud. Los países musulmanes que empiezan a gozar de la prosperidad que les da su petróleo experimentan también la influencia de las instituciones, los comportamientos y las modas del modelo occidental particularmente en las capas dominantes de esas sociedades. En este clima de cambio, el Sha de Iran impone la occidentalización forzada. Lo hace despóticamente ya que posee el ejército mejor armado del próximo oriente. La mano de obra rudimentariamente agrícola es absorbida por los centros petroleros. Las ciudades crecen por el éxodo interior. Todo está bajo control… Sólo hay un líder, pero no es político. Permanece exiliado en Francia, mientas los distintos partidos vigilados por la Savak hacen su juego tironeados por sus amos foráneos. Desde luego que no se puede prestar atención a un viejo teólogo de la Universidad de Quom, «eso no es serio», opinan los analistas de la U.R.S.S. y los occidentales. De pronto, nuevamente el ciclón del antiguo Irán se pone en marcha. El mismo creador de corrientes espirituales universales, el formador de herejías, de luchas religiosas. Durante una semana, el mundo entero asiste atónito a una reacción en cadena sicosocial… parece un sueño. Los gobiernos se suceden, la administración pública se vacía por dentro. El ejército queda paralizado y se destruye. Solo funciona el orden religioso. Desde las mezquitas, los mulahs y los ayatolahs siguen los dictados del mítico Imán. Todo lo que ocurre luego es historia muy triste, muy sangrienta y muy reciente. Kohmeiny ha dicho: «El gobierno islámico es el gobierno de derecho divino y sus leyes no pueden ser mudadas, modificadas ni discutidas. En esto reside la diferencia radical entre un gobierno islámico y los diversos gobiernos monárquicos o republicanos en donde son los representantes del Estado, o los elegidos por el pueblo, los que proponen y votan leyes, al paso que en el Islam, la única autoridad es el Todopoderoso y su divina voluntad.» A su vez, Muammar Al-Kaddahafi había ya dicho en su discurso de Octubre de 1972, en Trípoli: «El Islam es una verdad inmutable; da al hombre la sensación de seguridad ya que emerge de Dios. Las teorías inventadas por el hombre pueden ser resultado de una locura tal como lo fue la anunciada por Malthus. Aún la pragmática dictada por el hombre no está libre de caer en lo falso y en lo disparatado. De ahí que es completamente erróneo gobernar la sociedad humana en nombre de leyes temporales o Constituciones».

He citado a estos expositores, desde luego, fuera de contexto. Pero lo que pretendo transmitir es la comprensión del fenómeno religioso Islámico que subordina a él toda actividad y, por cierto, la política. Y este concepto, aparentemente en retroceso, parece estar vigorizándose. Sabemos que en los Estados Unidos, el Islam se está desarrollando. En Francia, al día de hoy existen 200.000 conversos y no estamos hablando de árabes o descendientes de ellos. Por supuesto que doy estos dos casos sólo como ejemplo, porque también el Islam se ha transformado considerablemente para avanzar hacia Occidente. Las formas derviches y sufíes son casos particulares de la misma tendencia.

En el caso del Cristianismo existe movilidad entre sus grandes sectas. Así, mientras los protestantes son de algún modo «religión oficial» en un país, se contraen hacia los centros de poder y los católicos van ganando la periferia. Inversamente, en los países llamados «católicos», mientras éstos abandonan la periferia, las sectas protestantes la van ocupando. Este cambio es rápido, perceptible, lo que provoca alarma en ambas sectas pero con sentido opuesto de acuerdo a su situación de dominio. En esa lucha, a veces grupos de esas sectas apelan a golpes bajos. No se le puede echar las cargas al Protestantismo en general, si un demente, llamado Manson anda con una cruz y una Biblia mientras asesina gente, o si cristianos protestantes del «Templo del Pueblo», en una parodia de Masada, terminan en Guyana en el asesinato y el suicidio colectivo… Esos son fenómenos, según me parece, propios de este disloque sicosocial y tienen valor de síntoma de acontecimientos más amplios que la sociedad actual parece estar rozando.

A mi ver, el Catolicismo tiene posibilidad de retomar una parte de su influencia perdida en Latinoamérica y, de rebote, en África. Esa posibilidad puede jugarse en el destino de la llamada «Teología de la Liberación». Cristianismo y Evangelio Social son compatibles en este caso. La Nicaragua de estos días, es el mejor ejemplo. En la primera entrevista realizada entre Fidel Castro y Frei Betto en La Habana, el jueves 23 de Mayo de 1985, a las 21 horas, el sacerdote hace esta declaración: «Comandante, estoy seguro de que esta es la primera vez que un jefe de Estado de un país socialista, da una entrevista exclusiva sobre el tema de la religión. El único precedente que hay, en ese sentido, es el documento que sacó la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en 1980, sobre la religión. Fue la primera vez que un partido revolucionario en el poder, sacó un documento sobre ese tema. Desde entonces, no ha habido una palabra más informada, más profundizada, incluso desde el punto de vista histórico, sobre el tema. Y, considerando el momento en que en América Latina la problemática de la religión juega un papel ideológico fundamental; considerando la existencia de numerosas Comunidades Eclesiales de Base -indígenas de Guatemala, campesinos de Nicaragua, obreros de Brasil y de tantos otros países-; considerando también la ofensiva del imperialismo que desde el Documento de Santa Fe, quiere combatir directamente la expresión más teórica de esta Iglesia comprometida con los pobres, que es la Teología de la Liberación, pienso que esta entrevista y su aporte a ese tema son muy importantes…» etc. A su vez, Armando Hard, ministro de Cultura de Cuba, en su nota a la edición del libro «Fidel Castro y la Religión», dice celebrando el diálogo cristiano-marxista: «Y esto es de por sí un acontecimiento trascendental en la historia del pensamiento humano. La nota ético-moral aparece en estas líneas cargada de todo sentido humano que agrupa a los luchadores por la libertad y en defensa de los humildes y los explotados. ¿Por qué puede suceder este milagro? Teóricos sociales, filósofos, teólogos y toda una vasta capa de intelectuales en diferentes países, se deben hacer esta pregunta».

… Nosotros, por nuestra parte, ya no nos hacemos esa pregunta. Nos parece claro que la religiosidad está en avance. Aquí, en Estados Unidos, en Japón, en el mundo árabe y en el campo socialista: se trate de Cuba, Afganistán, Polonia o la U.R.S.S. La duda que tenemos es mas bien, si las religiones oficiales podrán adaptar este fenómeno sicosocial al nuevo paisaje urbano, o si serán desbordadas. Podría ocurrir que una religiosidad difusa fuera creciendo en pequeñas y caóticas agrupaciones sin constituir una iglesia formal, de manera que no fuera fácil comprender el fenómeno en su real magnitud. Aunque la comparación no sea del todo legítima, me permito recordar un antecedente lejano: a la Roma Imperial comenzó a llegar todo tipo de culto y toda superstición de los alrededores, al tiempo que la religión oficial perdía convicción. Y uno de esos insignificantes grupos, terminó luego convirtiendose en iglesia universal… Hoy es claro que esta difusa religiosidad para avanzar deberá combinar el paisaje y el lenguaje de la época (un lenguaje de programación, de tecnología, de viajes espaciales), con un nuevo Evangelio social.

Nada más. Muchas gracias.

[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]