Volviendo entonces a reconsiderar lo dicho y para redondear esta charla.
Cuando nosotros hablamos de Religión Interior, no estamos hablando de una forma organizada de culto, de sacramentos, de sacerdotes. Estamos hablando de un sentimiento religioso que tiene que ver con el trabajo interno. Y ese trabajo interno se maneja con tres técnicas.
- Una técnica (en la vida cotidiana) de atención dirigida;
- una técnica de oración en el sentido que hemos descrito, de oración replegada sobre si mismo y sin apelar a intermediarios,
- y por último, de ese trabajo muy ocasional que tiene que ver con el manejo de la fuerza.
A eso se remite todo lo que nosotros llamamos Religión Interior. Sucede que la palabra “religión” de todos modos crea problemas a muchos. Pues bien, si a alguien le crea problemas (no es cuestión de rótulos) se la elimina. Pero cada vez que nosotros escuchemos hablar de esa cosa de la “Religión Interior”, sepamos que no se está aludiendo a la divinidad, ni a la trascendencia supra humana, si no que se está destacando un sentimiento en el hombre; un trabajo en la vida cotidiana; un vivir en la tierra de nuestros semejantes. La Religión Interior está aludiendo a un acercarse cada día más al prójimo y también al Dios profundo, aquel dios que los griegos sin reconocer llamaron “el Dios desconocido”.
Nada más. Muchas gracias.