El trabajo simultáneo y en estructura de los campos de presencia y copresencia, también es observable cuando por ejemplo, lanzamos un acto hacia la memoria tratando de ubi­car un recuerdo. En las ocasiones en que el recuerdo no aparece con facilidad, muchas veces dejamos de lado el intento evocativo y el campo de presencia atencional pasa a otros intereses.

Pero maravillosamente el acto lanzado sigue actuando, ahora en el campo de copre-sencia. Y muchas veces, y luego de transcurrido bastante tiempo, aquél acto lanzado alcanza su objeto y al producirse este fenómeno, este encuentro diferido atrae hacia sí al campo de presencia atencional.

Otro fenómeno que ilustra este trabajo simultáneo y en estructura, es la influencia de los llamados “modelos de vida“(14). Estas copresencias poderosas influyen sobre los gustos y búsquedas en determinados ámbitos y cuando alguna percepción “despierta” a esos potentes modelos, se genera la identificación o coincidencia entre percepción y repre­sentación, produciéndose el conocido registro de “encantamiento”.

Veamos otro ejemplo de estas características de ambos campos:

Imaginemos que nos encontramos solos de noche, en una habitación de una gran casa alejada de los centros urbanos. Imaginemos que estamos solos, pero con la copresencia que hay más personas en otras habitaciones y salas. Ahora imaginemos que estamos solos, pero con la copre-sencia que además de encontrarnos en soledad en esa habitación, no hay ninguna otra persona en toda esa gran casa alejada.

Seguramente podremos observar, cómo influyen cada una de estas dos distintas copre-sencias sobre el campo de presencia atencional y los diferentes registros que podrían suscitar en cada uno de los casos.

(14) Obras Completas. Silo. Volumen 1. Humanizar la Tierra. Pág. 93.Plaza y Valdés Editores. 2004.