Un tema a destacar, es que los actos atencionales continuamente se dirigen hacia “obje­tos” y como sabemos, en principio, estos “objetos” pueden estar ubicados tanto en el campo de presencia como en el de copresencia.

Lo que queremos describir es que, los contenidos que están ubicados en copresencia no quedan allí indefinidamente, ya que nuevos actos atencionales los pueden enfocar y esos actos hacen que aquellos contenidos pasen ahora al campo de presencia.

En esta dinámica, a veces la presencia atencional roza fugazmente a estos contenidos, pero en otras ocasiones la presencia se enfoca en ellos por un período temporal más extendido.

Por ejemplo, hace unos momentos un contenido copresente referido “a la edad que ten­go”, fue requerido muy rápidamente por mi presencia atencional. Luego, un nuevo acto atencional se dirigió hacia las representaciones de “aquello que voy a hacer más tar­de”. Posteriormente, una representación de memoria impulsó un nuevo acto hacia el texto que estoy escribiendo. Estos diferentes fenómenos tuvieron distinta temporalidad.

A esta sucesión continua de actos dirigidos hacia objetos (objetos tanto del campo de presencia como del campo de copresencia ), también la podemos observar cuando, por ejemplo, nos encontramos en situación de “esperar que algo suceda”. En esta situa­ción, la presencia atencional puede desplazarse hacia distintos objetos, pero cada vez que un acto se dirige hacia la representación copresente de “aquello que estamos espe­rando y está por ocurrir”, esta representación deja su carga de expectativa en la con­ciencia, a veces registrada como tensión mental o emotiva.

En relación a esta dinámica citamos la siguiente descripción:

“…El objeto puede quedar en un campo central, en cuyo caso lo estoy considerando plenamente a él. Si considero plenamente a ese objeto, los objetos que lo rodean pierden interés, en el sentido de que mi atención abarca al objeto y secundariamente, su campo se amplía a otros. Pero mi atención está dirigida hacia un objeto. A eso lo llamo campo de presencia: a todo aque­llo que aparece en mi atención de modo soberano. Y todo lo que no aparece ligado es­trictamente a ese objeto, se va diluyendo en mi atención. Es como si me desinteresara de otras cosas que rodean al objeto. A este desinterés objetal gradual lo considero in­gresando en el campo de copresencia, pero esa copresencia es también actuante y acompaña a la presencia del objeto central. Por tanto, no vayamos a confundir los campos de presencia y copresencia con la vieja representación del “foco atencional” que se suponía resaltaba el objeto al cual se atendía y desdibujaba gradualmente a los otros objetos, quedando estos en situación de inactividad“(13)

(12) Apuntes de Psicología. Silo. Psicología 2. Pág 192. Ed. Ulrica. 2006.

(13) Apuntes de Psicología. Silo. Psicología 2. Pág. 195. Ed. Ulrica.2006.