Aún a riesgo de caer en un cierto esquematismo, podemos describir que a medida que profundizamos el punto de observación(33) hacia atrás en el Eje Z, varían los objetos hacia los cuales se dirige la presencia atencional y acompañando esta modificación, también los objetos copresentes varían en sus características.

Así, al ir variando la profundidad del espacio al que vamos accediendo van surgiendo distintas “franjas” de copresencias.

Ya replegándonos del mundo “externo” y al reducirse los umbrales de los sentidos ex­ternos, disminuyen las copresencias ligadas a los impulsos provenientes de dichos sen­tidos y comienzan a ganar terreno aquellas más ligadas a la percepción de los sentidos internos.

Así, en este repliegue la conciencia va tomando al cuerpo como “mundo” y actúa con sus habituales campos de presencia y copresencia, ahora enfocándose en la cenestesia y la kinestesia.

Luego, si logramos concentrarnos adecuadamente y continuamos internándonos aún más hacia atrás en el Eje Z, las copresencias cenestésicas y kinestésicas tienden a dis­minuir y el campo de presencia va ingresando a un espacio “energético” y las copresen-cias toman esas mismas características.

En muchas oportunidades, a partir de este nivel de profundidad la presencia se empieza a diluir en una suerte de “vacío e inmaterialidad”, y en ocasiones se expresan fenóme­nos de emotividad “superior” y comprensiones “esenciales”.

Posteriormente a estos recorridos y si fuera necesario, detectando la franja y el tipo de copresencias y tomándolas como un indicador, podríamos ponderar en qué nivel de pro­fundidad del espacio de representación(34) nos encontrábamos.

Es interesante destacar que en este recorrido de profundización, basta que aparezca al­guna copresencia de una capa más externa a la que se encuentra el campo de presencia (copresencia a la que se experimenta como “ruido”)(35), para hacernos retroceder en el recorrido y dejarnos con la necesidad de retomar el camino a partir de allí.

(32) Apuntes de Psicología. Silo. Psicología 4. Pág. 315. Ed. Ulrica. 2006.

(33) Obras Completas. Silo. Vol. 1. Habla Silo. Pág.681. Plaza y Valdés Editores. 2002.

(34) Autoliberación. Luis A. Ammann. Vocabulario. Pág. 219. Editorial Altamira. 2004.

(35) Apuntes de Psicología. Silo. Psicología 1. Pág. 36. Ed. Ulrica. 2006.