Ustedes conocen un trabajo del 15 del 7del 75 titulado, Ubicación del Trabajo de Escuela. Lo conocen, ¿no es cierto? Entonces no hay mucho más que hablar sobre el punto. Ahí se mencionan determinados objetivos. Se habla ahí también de una forma de trabajo, se habla de cuestiones monográficas y por último de una suerte de calendario. Si lo tienen presente, verán que nos hemos ido ateniendo a él y si lo siguen teniendo presente, verán que nos vamos a seguir ateniendo a él. De manera que en caso de duda vale la pena tenerlo presente, y en ese caso no nos podemos equivocar mucho.

Algunos de los puntos que se mencionan ahí se refieren a cuestiones de objetivo. Por aquí se dice, no nos importa a nosotros que en este momento en pequeños círculos, dentro del campo de la ciencia, dentro del campo de la política, haya gente inteligente y bien intencionada, preocupada por parar una catástrofe. Tal cosa a nosotros no nos importa, porque estas gentes bien intencionadas hoy piensan de un modo y mañana piensan de otro.

Es cierto que los grandes conjuntos humanos están un poco a expensas de la buena voluntad o no de estas minorías, de estas gentes que a veces resultan bien intencionadas. Los grandes grupos humanos dependen en gran medida de lo que pase en esas cortezas o subcortezas cerebrales.

Pero sucede que a nosotros no nos interesa movernos como los grandes conjuntos humanos. A nosotros nos importa decidir en cuanto a procesos. No nos importa estar en el torbellino del proceso. Se dice por ahí, muy livianamente, que hay que definir posturas. Y, ¿quién dice que hay que definir posturas? Aquel que no inventó ninguna postura. Aquel que nació en un medio en que las posturas ya estaban tomadas. Resulta que hay señores que están siguiendo una postura que nació posiblemente miles de años antes de que él naciera. De manera que hay que decidir por una postura. Ellos no han decidido ni siquiera nacer. Ellos se han encontrado con un medio en el que las cosas ya están decididas de antemano. A eso le llaman libertad, elegir entre dos posturas. El émbolo, el pistón de un motor. Tiene opciones para ir hacia delante o hacia atrás, accionar o reaccionar. De tal manera que puede asumir dos posturas, solo dos posturas posibles, para eso está armado, para eso está condicionado.

Y bien, hoy en distintas latitudes nos encontramos con gente en conversaciones muy informales, claro está. Claro, al dialogar con estas gentes nos hablan de cosas como el compromiso social, por ejemplo. Por cierto que ellos no asumen ningún compromiso social, ellos hablan de un compromiso social. Incluso hay unos pocos, esos sí que se comprometen socialmente, que se arriesgan de algún modo. Pero qué curioso, son esos que se arriesgan los que no nos hacen esos planteos a nosotros. Son justamente los que no se arriesgan los que nos hacen esos planteos. Porque los pocos que se arriesgan son los que van a las cárceles y en las cárceles encuentran a los nuestros. Y qué cosa tan extraordinaria esta, que aquellos que se arriesgan por lo menos van a las cárceles porque se han dado el gusto de hacer alguna cosa. Pero sucede que los nuestros van a las cárceles sin haber hecho siquiera ninguna cosa. Eso es mucho más extraordinario todavía. Es mucho más comprometido todavía. Es extraordinariamente comprometido que asesinen a nuestros amigos y que los encarcelen, cuando ellos no toman postura en ningún bando de salvajes.

Nosotros no tenemos ningún interés en tomar bandos por esta guerra que se sucede entre ‘pigmeos y watusis’. Nosotros hemos caído en paracaídas en medio de este problema y de pronto un pigmeo nos exige que nos definamos por una u otra posición. Nosotros estamos absolutamente definidos por una posición totalmente diferente a la de ellos. Nos da la impresión que la cosa es al revés. Nos da la impresión de que ellos deben definirse con claridad en cuanto a la postura que toman con nosotros. Esto hoy suena insólito, pero a medida que pase el tiempo va a sonar cada vez más razonable y ellos van a tener que definirse en torno a si está con nosotros o están contra nosotros. No somos nosotros los que tenemos que definirnos en torno al problema de los ‘watusis o de los pigmeos’. Son ellos los que van a tener que definir su postura en torno a la violencia o en contra de la violencia.

Nosotros tenemos posturas muy definidas en torno al problema de la violencia. Ellos no lo tienen muy claro todavía. A veces son violentos y a veces no. Ellos son demasiado elásticos en esto de la violencia. No son definidos, salvo algunas minorías, que hoy discuten con nosotros porque precisamente se encuentran en las cárceles con nosotros. Esto, por cierto, sucede de modo desigual en este planetoide.

Es lógico que esto suceda con más virulencia allí donde nosotros somos más antiguos. Por allá, lejos, en el cono sur de América somos más antiguos que en el Asia. Entonces, es claro, allí es donde nos dan de tiros y de cárceles. Pero claro, con el tiempo eso va a pasar en distintas latitudes hasta que todos ellos se derrumben. Entre tanto va a haber problemas, problemas crecientes.

Parece que algo estuviera pasando en sus mentes. Parece que no se dieran cuenta de lo que está pasando en sus mentes. Con las enfermedades físicas la cosa es más fácil. Hay ciertos síntomas físicos fáciles de apreciar. Hubo una época en que la mita de la población, de Europa por ejemplo, quedaba barrida por una peste. Eso sí que se veía. La cosa era grave y hubo grandes benefactores de la humanidad que trabajaron por lograr vacunas o lograr formas de impedir estos estragos. Claro, muchas de estas enfermedades fueron arrinconadas porque se veían sus efectos externamente, porque la gente que sentía estas enfermedades pensaba que estaba enferma. Veía a otros y se daba cuenta de que los otros también estaban enfermos. Y ¿qué pasa cuando no es el cuerpo el que se enferma? ¿Qué pasa cuando el que se da cuenta de la enfermedad tiene la enfermedad precisamente en el darse cuenta, en la mente? ¿Cómo hace el que está enfermo mentalmente para darse cuenta que lo está? Las enfermedades físicas por sus manifestaciones, son fáciles de detectar. Pero ¿qué pasa cuando la mente está enferma, cuando no se da cuenta uno que está enfermo? ¿Cuando, además, forma parte del consenso general esta plaga psíquica? Cuando todos están muy de acuerdo que están muy sanos y discuten simplemente en materia de posturas ideológicas. Ellos no creen que padecen la misma enfermedad. Ellos creen que se matan por razones ideológicas. Algunos otros pueden decir, por intereses o por cualquier otro tipo de ilusión que salga al paso.

Antes lo hacían por un sepulcro, en otros momentos lo hicieron por otros tipo de prestigio. Ahora lo hacen por algo más sólido, nos parece a nosotros. A nosotros nos parece ahora que es más sólido el petróleo. Es mucho más sólido este problema que el de una Cruzada, por ejemplo. En la época de las Cruzadas creían que era un sólido motivo, y así siguiendo.

Así que nuestros amigos ahora parece que no estuvieran en muy buenas condiciones ya que lo que está fallando es el darse cuenta de lo que sucede. Bien, y ¿qué vacunas hay contra eso? Parece que tampoco hubiera vacunas adecuadas. Es una curiosa situación.

Bueno pues, parece que ellos deciden. No nos interesa estar dentro del área de sus decisiones. Eso y otros motivos nos hacen pensar que debemos pensar por cuenta propia y no por cuenta de ellos. La mente ya ha crecido en el planeta, está haciendo nuevos planteos, quiere pensar por cuenta propia. Ya se ha alargado un poco en su cuerpo. Ha tenido que cambiar de ropa. Ha cambiado de voz, también la mente. Está entrando en otra etapa. Quiere comenzar a pensar sin tutela. Pues bien, eso estamos haciendo nosotros. No nos interesan ya las posturas grabadas, hace miles de años, o las aparentes posturas recientes, que en realidad son herederas de posturas de hace miles de años. De manera que aquí estamos nosotros planteándonos estas cuestiones.

Vemos que algo no funciona bien en la mente colectiva y algo no funciona bien en la mente de las minorías que manejan a esas multitudes. No vamos a esperar que ellos decidan acertadamente, podrían no hacerlo. Por consiguiente, haremos las cosas como nos parece a nosotros, independiente de lo que les parezca a ellos. Es claro entonces que no les va a gustar. ¿Cómo podría gustarles? Bien, ese es el problema.

Nosotros hemos visto caer numerosos gobiernos, sobre todo en esos pequeños países de América del Sur. Es un poco insólito hablarles a los europeos, por ejemplo, o a gente de los EE.UU. o de otros puntos, acerca de estos pequeños países desconocidos de América del Sur. Países con gobernantes llenos de soberbia. Es un poco extraño todo esto que pasa. Bien, tenemos problemas ahí y vamos a tener problemas en otros lados. Hemos visto caer gobiernos ahí y vamos a ver caer gobiernos en otras partes. Gobiernos que nos persiguen ahí abajo y gobiernos que nos van a perseguir allá arriba. Seguramente vamos a ver caer muchos gobiernos. Esos gobiernos van a pasar y nosotros no vamos a pasar.

Yo recuerdo hace unos diez años o más a un pequeño salvaje. La situación era más o menos esta. Estábamos metidos en medio de la selva en uno de estos países y entonces aparecieron estos pequeños salvajes con sus juguetes belicosos. Ahí aparecieron ellos jugando entre los matorrales, y claro, comenzaron por disparar contra unas construcciones que habíamos levantado en la selva. Ellos ametrallaban esas construcciones y después de hacer esa maravilla, esa enorme demostración de poderío, decidieron, es decir decidió este pequeño salvaje, que después de esto habíamos desaparecido. Él decretó nuestra desaparición. Desde luego él ahora ha desaparecido.

Hubo también una especie de gobernadora, alguien femenino que dirigía uno de esos países del sur, que decidió con su firma, decidió que el centro de Religión Interior había desaparecido. Por un original procedimiento, con su firma, decidió que habíamos desaparecido. Es probable que haya desaparecido esta gobernadora antes de que estas cintas grabadas lleguen por esos países. Y así seguirá pasando, claro. Pasan cosa extrañas, pero nosotros no pasamos.

Bien, ese es el aspecto externo y profano de la situación. Porque aunque nosotros vayamos más lejos, como proceso, como anécdota, estamos viviendo en un espacio y en un tiempo anecdótico, profano. Ese tiempo que se cuenta con los calendarios. Aquí por ejemplo se dice, que estamos leyendo una comunicación del 15 de julio de 1975, de la era vulgar. Es decir, se especifica con cierta acumulación de tiempos anecdóticos, de tiempos profanos, allí donde suceden las cosas. Ese no es nuestro tiempo, tampoco es nuestro espacio. Nuestro tiempo y nuestro espacio no son tiempos y espacios profanos, son tiempos y espacios que se miden de otro modo. Son otras latitudes y longitudes, son épocas más largas, son procesos que no se miden en términos de épocas vulgares.

Pero claro, todo lo que se manifiesta, se manifiesta como anécdota. Y en el tiempo anecdótico tenemos algunos pequeños problemas, que son hasta divertidos. De manera que nuestras preocupaciones, más allá de estas pequeñeces, son preocupaciones a largo plazo. A nosotros nos preocupa el desarrollo de la conciencia, nos preocupa el desarrollo de la inteligencia. No nos preocupan los reflejos epocales. Nuestros planteos, claro, se hacen en una lengua determinada. Se usan giros lingüísticos determinados, se usa un sistema sígnico epocal. De algún modo tenemos que expresarnos en la época y así lo hacemos. Nosotros tenemos en cuenta de algún modo lo epocal, pero esta no es nuestra preocupación ni nuestra post ocupación, de ninguna manera lo es.

¿Qué preocupaciones tenemos nosotros? Nosotros tenemos preocupaciones de tipo religioso. Cuando nosotros hablamos de religión, no hablamos de conciencia emocionada. Nosotros no estamos hablando de superstición. No estamos hablando de ignorancia. No estamos hablando de alineación ni de falta de centro de gravedad. No estamos hablando de la moda epocal, de los gurúes, de los demonólogos y de cosas semejantes. Nuestra preocupación por lo religioso va bastante mas allá de la conciencia alterada, de la conciencia mágica.

Por consiguiente, para hablar de estas cosas, para hablar de lo religioso en sentido profundo es que tomamos muchos recaudos y muchas precauciones. Comenzamos, por ejemplo, a definir qué no es lo religioso, qué no es el sentimiento religioso profundo.

Claro, lo definimos y lo estudiamos, así como estudiamos las alucinaciones y estudiamos las ilusiones. Nos hacemos expertos en estos trucos de la mente y entonces vamos despejando el terreno. Eso es muy importante para nosotros como método de trabajo, despejar el terreno.

Nuestra preocupación no es psicológica. Nosotros estudiamos psicología, pero utilizamos la psicología, por lo menos en sus aspectos más primarios, en sus aspectos más elementales, en una psicología que no alcanza siquiera la categoría de trascendental.

En los niveles de psicología animal, estudiamos todos aquellos problemas que se crean en la conciencia alterada y entonces tratamos de despejar esos problemas. ¿Para qué tratamos de despejar esos problemas? Para que entonces surja lo que realmente importa.

Claro, vamos diciendo por ejemplo, ahora vamos a preocuparnos solo de normalizar la vigilia. Ahora vamos a tomarnos tiempo sólo para quitar todas estas perturbaciones, estos ruidos, estos ruidos que giran alrededor nuestro y también en nosotros, estos ruidos que van a ser cada día más intensos.

Nosotros vamos a equilibrar este desequilibrio. Debemos darnos cuenta en qué nos parecemos a nuestro medio, advertir que es muy parecido el ruido de nuestra mente al ruido de ese medio, padecemos la misma enfermedad que el medio. Comprender muy bien qué es lo que está pasando en esa mente, que es también la nuestra. Y de ese modo, comprendiendo la alucinación y el error de la mente, comprendiendo los mecanismos animales, entonces podremos ir regulando, haciendo disponible nuestra mente. Entonces podemos establecer recién diferencias entre lo que es esa anormalidad y lo que es esta normalidad de la mente equilibrada, sin tensiones, sin ruido. Esa es la condición básica de nuestro trabajo por ahora.

Estamos preocupados no por grandes maravillas ahora. Estamos preocupados por cosas muy simples. Estamos preocupados por vacunarnos frente a la enfermedad mental que nos rodea. Necesitamos un tiempo para estar inmunizados frente a la plaga psíquica. A eso le llamamos normalización de la vigilia, mente sin ruidos, sin tensiones, sin alteraciones, sin superstición, sin religión externa. Mente disponible. A eso le llamamos vacunarnos contra la plaga psíquica. Vigilia normalizada. No es más difícil que eso.

Esos son los trabajos que hemos estando haciendo. En realidad no hemos hecho muchos trabajos. En realidad sí hemos estado estudiando. El trabajo comienza ahora, ahora que levantamos la campana que habíamos colocado encima de nuestras cabezas. Ahora salimos de este lugar de estudio y ahora nos encontramos con los salvajes. Y entonces vamos a ver ahí algo muy interesante. Vamos a ver toda esa alteración y vamos a ver como nos toca tal alteración, entonces podremos ejercitar nuestros músculos, y eso está muy bien.

Bien, nos hemos fijado un cierto plazo, un plazo que será de un año. Está bien eso de un año, fácil de recordar. No son 38 días, por ejemplo, tres semanas y un cuarto. No, un año viene fácil. Perfectamente, ahí vamos a ejercitarnos. Bueno pues, ¿cómo lo haremos? De un modo muy simple, haciendo nuestras cosas.

Cada uno tiene cosas distintas que hacer. Distintas actividades tienen ustedes. Bueno, pues cada cual hace su actividad, su actividad profana, su actividad mundana y epocal. Me imagino que no saldrá alguno de ustedes disfrazado con toga, (risas). Alguno de ustedes, o todos ustedes, serán personas de época.

Está muy bien, así hacemos en el mundo. Y, ¿qué hacemos con la mente? La normalizamos. Eso ya es más interesante. ¿Cuándo? En todo momento. Mientras hacemos nuestras cosas, y no es más difícil que eso, no en momentos especiales sino en los momentos en que estamos en nuestras cosas, en estas cosas que no hemos elegido, ahí en esas cosas, ejercitamos lo que hemos elegido. Eso es mucho más interesante.

Bien, ¿qué más hacemos? Nos interesa lo que pasa con la conciencia en general. Nos interesa, por tanto, lo que pasa con la gente en general. Hay gente a la vez que quiere trabajar con nosotros. Está muy bien que lo haga, ordenadamente, bien, sin problemas, sin ruidos. No nos interesa introducir el ruido del sistema en nuestro trabajo. La cosa es muy fácil como forma de trabajo, trabajamos con gente capaz de bajar el ruido, no capaz de subir el ruido. Subir el ruido es lo que sucede. Tal cosa no nos interesa. De manera que ahora me encuentro trabajando con alguien que quiere estar en estos estudios y me encuentro que este alguien es muy problemático. No puedo trabajar con él. Puedo trabajar mejor con alguien menos problemático. Tal vez puedo trabajar con más personas menos problemáticas, que si me dedico a un problemático. Este problemático está impidiendo que pueda trabajar con gente que puede desarrollarse. Eso está muy mal. Nos interesa entonces, no aquellas personas problema. Nos interesan aquellas personas solución. Aquellas personas dispuestas, que están próximas a esa forma de pensar. No podemos equivocarnos mucho.

Claro que uno siente afecto por el resto de las personas, pero mientras nosotros nos perdemos en el afecto, en el planeta sigue creciendo la tensión, sigue creciendo hasta puntos intolerables. No parece que se fuera a aguantar mucho tiempo más. No creemos que se trate de muchos años más. Así que no es el caso tampoco de perdernos en esa persona problemática.

Bien, problemas como estos estábamos discutiendo en aquella selva cuando aparecieron los salvajes, formulado de este modo, más o menos como ahora. Palabras más o menos, esa era nuestra preocupación. Sigue siendo nuestra preocupación. Es claro, éramos unos pocos y dijimos bueno, vamos a hacer participar a unos pocos más cuando sea oportuno. Hoy es oportuno, vamos a hacer participar a muchos más.

Estamos reestructurando el sistema nervioso de un proceso muy amplio, de un fenómeno muy extenso. No estamos armando un cuerpo, estamos estructurando un sistema nervioso. El cuerpo es fácil, el sistema nervioso no es tan fácil. Bien, iremos incorporando a nuestro sistema nervioso a unos cuantos más, entonces cerraremos nuevamente nuestro trabajo.

Nos quedaremos con unos pocos miles. No serán muchos miles los que formen este tejido nervioso. De manera que aquellos que no han estado en nuestros trabajos y que están impacientes por participar de nuestros trabajos, muy bien, que participen. Sin problemas.

Entonces podrán ser incorporados a este tejido nervioso. Nosotros les daremos entrada. Unos llegan antes, otros llegan después, pero se trata siempre de lo mismo. Claro que tienen la oportunidad, la misma oportunidad de otros. Pero hay otros que todavía no están en el horizonte siquiera y que cuando cerremos las puertas, si bien no van a estar en ese círculo, van por lo menos, a poder beneficiarse de los resultados de los trabajos de ese círculo.

De manera que ese circulo se cerrará, por razones operativas, por razones de proporción. Pero también a otros llegará el beneficio y el resultado de ese trabajo.

Nosotros nos comunicaremos con el mundo, ahora y también en el futuro cuando cerremos ese circulo, a través de una forma religiosa. Una forma religiosa que será planteada un poco en los términos en que la mente actual puede concebirlo. Pero lo que sería un fin para algunos, es para nosotros nada más que un comienzo.

De manera que ellos tendrán esa entrada, por ese comienzo. Eso que llamamos nosotros Religión Interior es una entrada, es una entrada que tiene mucha posibilidad de proceso. Pero, ¿cómo entra uno? Uno entra ahí como puede, con todo el arrastre con que viene, con todas las creencias del caso, con todas sus formas de educación a cuestas. Uno entra como puede y nosotros no hacemos ningún problema. Pero hay algunos que van avanzando y quieren ver más y quieren conocer más, y quieren trabajar más profundamente. Entonces, nosotros les hacemos fáciles las cosas y no difíciles.

Pero siempre dejamos y dejaremos esa entrada, la entrada apta para la mentalidad de estas personas, no otra entrada.

Van a encontrar ustedes, seguramente, a notables intelectuales enredados en sus teorías, que de inmediato van a querer tratar estas cosas en términos teóricos.

Mucho ruido, mucho problema. Necesitamos más bien que ellos tengan su experiencia interna. Mucho problema ese intelectual. Ese intelectual hace mucho ruido, no quiere experiencia interna. Nos crea problema. Cuando él pueda hacer su experiencia interna entonces podrá trabajar con nosotros. Nosotros no tenemos por qué detenernos. Él tendrá que cambiar su actitud mental y comprender primero la experiencia interna. Entonces ese intelectual también podrá progresar. Hasta los intelectuales tienen posibilidades. (risas).

Vean ustedes… porque es gente muy dificultosa esta. Es claro, ella no ha elegido las teorías que tiene. Ella nació en un medio donde esas teorías estaban. Ella no inventó esas teorías. Esas teorías se las enseñaron en las escuelas, en las universidades, a través del periodismo, a través de los pequeños libros. Les fueron contando todas esas historias. Y ellos creen en esas historias que ellos no han inventado.

Pues bien, hay algunos que tienen la aptitud como para hacer el esfuerzo y separarse de esas creencias y entonces considerar la posibilidad de hacer un poco de experiencia interna. Interesante, ese intelectual se está poniendo ya inteligente, está creciendo internamente. Ya se puede charlar con él. Pero otro caso sería problema para nosotros.

Bien, cuando nosotros hablamos de relacionarnos con el medio hablamos de relacionarnos con el medio de este modo, no de otro modo. Mucho problema de otro modo. Hay gente que le gusta discutir. Mucho problema. ¿Han visto el planeta? Está lleno de miles de millones de personas. ¿Se imaginan si todos fueran intelectuales?, (risas). Afortunadamente no es así.

Así que hay todo un mundo para dialogar con él. Hay todo un mundo para confrontar con él la experiencia. Hay todo un mundo para introducir en un camino. Hay todo un mundo para hacer advertir que ese bando en que está no fue elegido por él. ¡Todo un mundo que no ha elegido el bando en que está!

Estas cosas son fáciles de experimentar si se hace el pequeño trabajo de bajar el ruido de la mente, si se hace el pequeño trabajo de permanecer quieto un poco, de volcarse hacia el interior un poco, de volver esa mirada externa hipnotizada, hacia la propia mente. En ese caso las cosas cambian mucho.

Bien, esa es nuestra forma de trabajo. Palabras más, palabras menos, preguntas más, preguntas menos.

Si la gente advierte que no ha elegido el bando en que está, si advierte eso, entonces puede continuar incluso con su bando. Nosotros no le hacemos problemas a la gente porque esté en un bando u otro. La gente no debe salir del bando en que está. Que pertenezca a los pigmeos o a los watusi, enhorabuena. Que continúe en tales bandos. Pero que en todo caso no se olvide de ella misma. Que sepa que no ha elegido ese bando, aunque continúe en esa inercia. Eso está muy bien. Eso es todo lo que debería advertirle.

Esa persona en tal caso, si advierte eso entonces está trabajando al lado nuestro. Y representa un gran avance para él. Representa una gran toma de distancia para él.

Así que, ¿de qué estamos hablando? Estamos hablando de nuestra forma de trabajo en el mundo, de nuestra comunicación con el mundo. Y, ¿cómo es esa comunicación? Es fácil. Es haciendo advertir la posibilidad de una experiencia interna. Haciendo comprender a la gente que sus ideas, sus teorías, sus creencias, no han sido inventadas por ellos, tampoco han sido elegidas por ellos.

Cuando esto se advierte, la hipnosis retrocede y nosotros avanzamos. Cuando esto no sucede avanza el desequilibrio. Ese es todo el punto nuestro.

Bien, y refiriéndonos a cuestiones más particulares, verán ustedes que por aquí hay cuestiones tales como temas monográficos a traducir en esta etapa. Están suficientemente explicados estos temas monográficos. Pensamos que nadie debería mortificarse con eso. Para qué producir una monografía si uno no tiene gusto ni tendencia por ese tipo de cosas. La cosa es muy fácil, si a uno no le gusta tal cosa pues no produce tal cosa. De manera que esto de la monografía puede quedar liquidado de este modo tan olímpico.

A aquellos, en cambio, que les guste tal tema es interesante que lo aporten cuando nos reunamos nuevamente. ¿Para que servirán sus estudios? Sus estudios servirán para el conjunto. Seguramente todos nosotros aprenderemos bastante más si contamos con esas producciones. Pero, aquel que no las produzca no tiene por qué hacerse problema.

Bien, ¿y cómo vamos a trabajar en el futuro? En el futuro vamos a trabajar de este modo. Primero en el lugar en donde esté. Puedo encontrarme allí ya con gente que me está esperando. Entonces con esa gente que me espera yo desarrollo estas mismas cosas que he estado estudiando por acá. Pero las desarrollo con sencillez, a largo plazo, a un año de plazo. Pero ellos no deben estar en actitud pasiva. Ellos deben ir produciendo algunas cosas. Es muy importante que estos desarrollos se hagan cuando la gente va produciendo en torno a estos desarrollos.

De manera que no debería tratarse de alguien que expone, simplemente y otros que escuchan. Debería tratarse, más bien, de gentes que exponen y otras gentes que producen en torno al tema. Esta es la mejor forma de trabajar.

Pero, si estamos en esas condiciones porque hay gente que nos espera, así lo hacemos. Y ¿qué hace esa gente para afuera? Porque nosotros estamos haciendo algo para afuera, ya que estamos trabajando con ellos. Muy bien, ¿qué hacen ellos? Porque es bueno que nosotros hagamos algo para afuera. Ahá, ¿y ellos qué hacen para afuera? ¿Hacen la misma complicación que nosotros? ¿Explican lo mismo que nosotros explicamos? No por cierto, no lo hacen porque no tienen completo el cuadro de tal cosa, porque lo harían mal, porque les falta trabajar todavía un poco en eso. Serían aprendices que de pronto se lanzan a pintar. No, ellos están aprendiendo esa forma de trabajo. Entonces, hasta tanto la incorporen y trabajen con eso, no es bueno que ellos expliquen a otros eso mismo.

Mucho mejor será que expliquen a otros cosas que ellos saben, no cosas que ellos no saben. Es bueno que expliquen lo que saben y ellos saben, por experiencia y porque han trabajado con nosotros, saben esta cosa tan simple que es lo que nosotros llamamos Religión Interior.

Ah, que parece que hay gente que tiene problemas con la palabra religión. Muy bien, ¿qué le gusta, otro título? Perfectamente, otro titulo. No vamos a hacer problemas de títulos. Pero el hecho de que si nosotros trabajamos para afuera con esta gente, esta gente debería también trabajar para fuera. ¿Y explicar lo mismo que nosotros explicamos? No, no, explicar cosas más fáciles que las que nosotros explicamos.

Observen que unas cosas, al pasar de boca en boca se deforman y normalmente no crece sino que disminuye en frivolidades. Perfectamente, como nosotros sabemos eso entonces aprovechamos la caída normal de las cosas. Como nosotros sabemos que las cosas caen, entonces ya desde el comienzo estamos planteamos esta caída y estamos explicando nosotros a otros y estos a terceros, pero de un modo cada vez mas fácil.

¿Comprenden la idea? La idea es muy simple, por cuanto las cosas caen que vayan explicando cosas en caída. Entonces aquellos que se encuentran con cosas tan simples, a medida que trabajan con estas cosas simples, podrán recorrer el camino inverso. Es una cosa muy fácil esta. Pero ese es un caso.

Veamos el caso en que me encuentro en un lugar donde no hay nadie. Resulta que no hay nadie que me esté esperando. ¿Por qué? Pues porque estoy en Nueva Zelanda. Ahá, perfectamente. Y entonces, como no me esperan, ¿qué hago? ¿Explico la parte difícil? Seguramente no. ¿Será que explico la parte fácil? Y entonces nuevamente ellos podrán trepar hacia niveles más difíciles.

De modo que sea porque me espera gente o porque no me espera gente, en todos los casos la forma es la misma. No hay forma de equivocarse. Y en eso consiste todo esto de, yo que trabajo hacia fuera y es él que trabaja hacia fuera y todos estamos trabajando hacia fuera. Es una buena forma de trabajar hacia adentro, (risas). Pero esto hay que comprenderlo en su correcta dimensión.

Bien, nosotros nos hemos fijado un año. El próximo año vamos a incorporar a unos cuantos cientos más. El próximo año no vamos a incorporar a miles, solamente a unos pocos cientos. Más adelante vamos a incorporar a unos pocos miles. No hay mucho apuro, hay cierto apuro, (risas).

De manera que con estos pocos cientos vamos a reunirnos. ¿Cómo vamos a reunirnos? No está claro, no sabemos muy bien cómo. Pero es seguro que vamos a reunirnos, de esto no cabe la menor duda. Seguramente, habrá alguno que piensa, bueno las cosas no son tan seguras. Es cierto que de este centenar que nos hemos reunido alguno va a sufrir accidentes. Eso es seguro. Pero es seguro que con el resto no accidentado y con otros cientos, nos vamos a reunir nuevamente.

Lo vamos a hacer en distintas latitudes. Nos vamos a reunir en Asia, en Oceanía y también en Europa. Y probablemente nos reunamos en Medio Oriente y en América del Norte y América del Sur. Seguramente no les gustará a los pequeños salvajes de América del Sur, pero nos reuniremos igualmente ahí donde a ellos no les gusta. Y entonces haremos nuestras cosas en un año más.

¿Cómo coordinaremos esto? No está muy claro tampoco. ¿Y de qué modo trabajaremos? Tampoco está muy claro. En esta situación extraordinaria, ni sabemos cómo, ni de qué manera vamos a trabajar, ni que circunstancias pueden producirse, pero estamos seguros de que lo vamos a hacer y además muy bien, y con gusto.

También estamos seguros que va a haber algunos accidentados. De todo esto no cabe duda, (risas).

Bien. Hay algunas probabilidades de hacer trabajos como los que hicimos aquí en Corfú, de ese modo tan singular, tan aparentemente desorganizado, tan suelto. Hay probabilidades de que hagamos eso mismo, simultáneamente en muchos lados. ¿Y cómo vamos a hacer para estar al mismo tiempo en todas partes? Bueno, hoy el video tape está en todo lugar, (risas . Han cambiado un poco las condiciones pero sigue siendo lo mismo. Hoy se puede estar en todo lugar. De manera que nos arreglaremos y con la buena voluntar de unos pocos más, tal vez unos 30 ó 40 de este centenar que ha pasado por acá, nos arreglaremos para colocar esos Corfú simultáneos en distintas partes del mundo.

Entonces lo haremos muy rápidamente. Seguramente lo haremos así en grupos de un mes. Nos tomaremos de este mes los primeros 10 días para nivelar la información, porque de la gente que vaya allí alguna habrá tenido mejor información que otra. Entonces en esos 10 primeros días nivelaremos la información y tomaremos los otros 20 días para seguir adelante. Sí, nos tomaremos un mes con cada grupo en cada lugar. Y haremos entonces algo parecido a lo que hicimos aquí.

Pero claro, los que recién llegan van a tener que apurarse más que los que ya están. Porque si su información es un poco desnivelada, y bueno, en 10 días van a tener que ponerse al tanto. Así que, cuando esto suceda toda esa gente tendrá que estar en buenas condiciones.

Esto lo vamos a terminar de coordinar a partir de julio de 1976. En julio del 76 nos vamos a poner de acuerdo en torno a los lugares y con respecto a la gente que pueda, en un pequeño grupo de 5 ó 6 personas, permanecer el tiempo que sea necesario en ese lugar, a fin de que otra gente pueda ir pasando. No va a ser bueno que vayan cambiando los que están en ese grupo estable. Va a ser interesante que puedan permanecer ahí el tiempo que fuere necesario. Entonces pasará otra gente y otra, un poco lo que sucedió acá.

Bueno sí, esa va a ser la última vez que vamos a poder hacer trabajos de ese tipo. Después de eso, después de este fin de año del 76, después, cuando incorporemos a esos miles, entonces no usaremos esa forma. Ya cambiaremos de forma. Pero está clara esta forma que vamos a usar a un año plazo. El objetivo es ese.

Que lo haremos arriba de una palmera o en un barco, o en una isla, o en medio de una ciudad, todo esto son cuestiones menores. Pero creemos por lo menos que la palmera tenga cocos, (risas). Pero son cosas menores. Así que ya vemos.

Bien, ¿y qué otros problemas pueden surgir? ¿Problemas de coordinación entre nosotros? ¿Y coordinación, para qué? No creemos que haya mucha necesidad de coordinación. Por otra parte, a aquellos que les gusta comunicarse con sus amigos, pues, seguramente lo harán. Hay muchas formas hoy de comunicarse. Todavía no son formas telepáticas, (risas), pero hay algunas otras, provisorias, que pueden utilizarse. Así que la gente si tuviera alguna necesidad de contacto se comunicará por afinidad. No necesitamos nada especial para eso.

Y, ¿qué otros problemas podrían surgir? ¿Problemas de roles? Ya hablaremos de los problemas de roles. Pero en cuanto a coordinación, la coordinación se va a producir, en el momento en que estemos perfilando todo, a este establecimiento de puntos para iniciar nuestros trabajos. Entretanto, no habrá ninguna necesidad de coordinación. Y cuando haya alguna duda sobre el particular tenemos este trabajito que se llama Ubicación del Trabajo de Escuela. Una leída y no pueden equivocarse. No hay ningún problema con eso.

Bien, ¿qué tipo de calendario tenemos? Tenemos un calendario bastante simple. En todo el año que viene no vamos a hacer publicaciones, no vamos a montar aparatos, no vamos a tomar contactos con la prensa, con ningún periodista por muy favorable que sea. No vamos a realizar ninguna cuestión de operatividad externa. Así que esto que estamos diciendo, esto que estamos diciendo con respecto a calendarios, si se refiere a movimientos vistosos, eso no va a existir. Y no va a existir no solo el año que viene. No va a existir eso mientras estemos formando nuestro tejido nervioso. Hasta que nosotros cerremos nuestras puertas, no vamos de ninguna manera, ni a publicar, ni a sacar aparatos, ni a manifestarnos de modo vistoso en el mundo.

Este es un calendario muy despejado. Todo lo apuntamos en la misma dirección. Y lo apuntamos en la dirección de fines de 1976. Ahí vamos a apuntar.

Muy bien, ¿qué otra cosa podría suceder en el camino? Vamos a hacer una campaña financiera. ¿Cuándo la vamos a hacer? En julio de 1976. ¿Cuándo vamos a comenzar nuestros trabajos? El 15 de octubre de 1976. ¿Cuándo vamos a terminar nuestros trabajos? No lo sabemos, va a depender de muchos factores.

Bien. ¿Qué otros elementos vamos a tener a la mano? Vamos a conservar Canarias. ¿Cómo la vamos a conservar? Como punto de referencia, por si alguno necesitara algún material, o establecer contacto con alguna persona que se le perdió en el camino. Ese es un punto que puede servirnos para eso.

Para ¿qué más nos va a servir? Inmediatamente, para producir un resumen de los trabajos que aquí hemos hecho. A fin de que puedan ser distribuidos a los distintos lugares de los que son oriundas las gentes que están aquí.

Bien, ¿para qué más va a servir Canarias? Va a servir justamente para que a partir de ella coordinemos los trabajos de fines del 76. Perfectamente.

Cerremos más la especificación todavía. Hablando de roles, alguien nos preguntaba sobre los roles que cumplen determinadas personas. Tenemos roles precisos y no más que esos roles precisos. Con nombres precisos. Nosotros hemos hecho responsables de ciertas actividades en India, a Walter y a Jorge H.

Hemos hecho responsables de ciertas actividades en Japón, a Godi. Hemos hecho responsable de ciertas actividades en Egipto, a Boldy. Hemos hecho responsable de las actividades en Canarias, a Isaías. Y no hay más roles. Esos son todos los roles. De manera que, muy claro, no hay ningún problema de roles porque cada uno se mueve como le parece. Muy bien.

Y, esos 30 ó 40 que serian necesarios para esos montajes de 1976, ellos cumplirán con roles en ese momento, en el momento en que estructuremos esas cuestiones. Entonces surgirán aquellos con nombres precisos que puedan cumplir con estos roles. Y no hay mas roles. No es el caso de que alguno de nosotros se accidente, mentalmente se accidente, y empiece a asumir roles, por ejemplo. Decida que hay que hacer tal cosa en un punto o en otro, o vaya a explicarle a alguien cómo debe hacer las cosas. No, no hay tales roles. Eso sería un accidente que estaría padeciendo el que asume tal rol.

Bien, ¿y qué va a pasar con nuestros amigos que se incorporan a estos trabajos? Y bueno, va a suceder que van a entrar a estros trabajos cuando ustedes los dejen entrar a esos trabajos, los traigan a esos trabajos. ¿Y qué va a pasar con aquellos que ustedes no hacen entrar a estos trabajos? Y, no sé de qué manera puedan entrar a estos trabajos. De manera que ustedes son los que los van a dejar entrar o no. Y, ¿cómo va a ser esto? Ustedes van a trabajar con gente que les sea afín. Y, ¿si hay gente que no es afín de ustedes? Y, ¿cómo haríamos entonces? No hay forma. Si ustedes se preocupan por alguien que queda afuera, bueno, ¿y por qué no lo dejan entrar?, (risas).

De manera que la cosa se simplifica bastante. No creo que haya muchas más cosas para discutir en ese terreno. De manera que en pocas palabras, cuando surja alguna duda sobre la manera de movernos, en lugar de escuchar a tal o cual, se remite a este pequeño trabajo que se titula, Ubicación del Trabajo de Escuela, y se esclarece. Eso es todo lo que sucede en este planteo.

Habrán observado ustedes lo bien que ha trabajado la gente en estos meses. Algunos han salido y han vuelto acá y han visto actividades crecientes. No como suele suceder en otros lugares donde las cosas empiezan a hacerse rutinarias y a decaer. Lo normal es que los procesos a medida que pasa el tiempo decaigan cuando se está en una misma situación. Se está en la misma situación, pasa el tiempo y los procesos decaen.

Los que estuvieron en el comienzo y han estado ahora, han observado una cosa exactamente opuesta. Hemos estado en la misma situación y los procesos han sido cada vez más crecientes. De manera que tenemos que huir rápidamente antes de que siga creciendo, (risas). De modo que se ha trabajado muy bien y eso ha sido posible porque la gente que ha estado en estos trabajos ha estado en tono. Ha tratado de eliminar la mayor cantidad de ruidos posible. Ha ido todo bien, cada uno a su modo, sin organización, que no es necesaria cuando hay nivel. La palabra nivel es una palabra antipática. Muy bien, usamos esa palabra antipática, (risas), y decimos que cuando hay buen nivel entonces no hay problema. Y cuando no hay nivel, entonces se requiere mucha organización. Y finalmente, con mucha organización sigue faltando nivel, (risas). Por lo tanto hay desorden. Y mayor organización y mayor desorden. Entonces, mejor nivel, menos organización, menos desorden. Eso es mucho más interesante.

Muy bien, con esto concluimos esta cuestión y partimos en 3 días más, partimos el 15 de mañana. De manera que conversaciones más particulares seguramente iremos haciendo en estos días, a la par que vamos terminando algunos trabajos que todavía están pendientes.

Muy bien, ¡paz y alegría para todos!

 

(Fin de la estadía en Corfú)